
Las filosofías sagradas de la India y de China atrajeron al autor de El Aleph desde muy joven y sus principios se filtraron en sus cuentos y su poesía
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Cuando David Vogelmann terminó su traducción al castellano del I Ching o Libro de las Mutaciones –compendio de la antigua sabiduría china–, para ser publicado en la Argentina, se entrevistó con Borges y le pidió un prólogo para la edición local de la famosa obra. Borges compuso entonces, a manera de introducción, el poema “Para una versión del I Ching”, una de cuyas líneas decía: “Quien se aleja / De su casa ya ha vuelto”. En esa y otras líneas del poema se advertía su particular conocimiento de la filosofía del libro que prologaba.
Por Osvaldo Ferrari
