Reseña. El gran terremoto, de Kathryn Schulz
“En 2011, cuando un terremoto y un tsunami golpearon Tohoku, en Japón, Chris Goldfinger estaba a unos trescientos veinte kilómetros, en la ciudad de Kashiwa, en un congreso internacional sobre sismología. Al notar las primeras sacudidas, los presentes en la sala se echaron a reír. Los terremotos son habituales en Japón –aquel era el tercero de la semana– y, al fin y al cabo, estaban en un congreso sobre sismología. Acto seguido, todos miraron sus relojes”.
El comienzo de El gran terremoto, crónica publicada por la periodista norteamericana Kathryn Schulz en The New Yorker el 13 de julio de 2015, uno de los reportajes más leídos de la revista y ganador del Premio Pulitzer, que Libros del Asteroide tradujo como pequeño libro al castellano, se asemeja, en coordenadas de precisión, tiempo y espacio, a la clásica Hiroshima, de John Hersey, y dialoga también con 8.8: El miedo en el espejo, del mexicano Juan Villoro, en el género de crónicas de catástrofes. Schulz, a través del sismólogo Chris Goldfinger, toma el pulso de una fascinación convertida en horror, cuando los minutos se alargan y el científico, tanto como ocurría con los vulcanólogos Katia y Maurice Krafft en el documental Fuego interior de Werner Herzog, intuye lo que vendrá a continuación. En este caso, un preludio de otro terremoto aún por venir.
La periodista y escritora nacida en 1974, autora del ensayo En defensa del error (2015) y las memorias Una estela salvaje (2022), desplaza el foco a la falla de San Andrés y la falla de Cascadia en Estados Unidos, habla de placas tectónicas y eras geológicas –“la roca, como las personas, se vuelve más rígida con la edad”, escribe–, y de la probabilidad de un “gran terremoto”, nunca antes visto, en tierras norteamericanas. Así, “el descubrimiento de la zona de subducción de Cascadia puede considerarse una de las mayores historias científico-detectivescas de nuestro tiempo”.
Entre la historia y la ciencia, la naturaleza y la escala global, de Japón a Estados Unidos, la crónica, con una prosa virtuosamente simple, se sumerge en los temblores de la tierra a lo largo de hipótesis, misterios, conjeturas y pequeñas historias detrás de esa fuerza poderosa capaz de llevarse todo por delante, fenómeno devastador que, en su poca previsión y visibilidad, habla tanto de la responsabilidad ecológica como de la inoperancia política.
Schulz investiga y, sin obturar los sentidos, establece preguntas, tal vez la herramienta más poderosa del reporteo: “¿Cómo debe responder una sociedad ante una crisis inminente de proporciones catastróficas y que no se sabe cuándo llegará?”, “¿Cómo puede comenzar a corregir el rumbo cuando toda su infraestructura y su cultura se han desarrollado de tal manera que ocupan una posición profundamente vulnerable ante un desastre natural?”. En la última parte y bajo el título “Cómo ponerse a salvo cuando llegue el gran terremoto”, para atenuar el sentido fatalista, escribe una serie de recomendaciones, respuestas y acciones colectivas. Porque, de algún modo, el periodismo también se trata de un cierto servicio social.
El gran terremoto
Kathryn Schulz
Trad.: Teresa Bailach Arrate
80 páginas
$ 28.900





