Reseña. Mi trabajo, de Olga Ravn
Una indagación en la escritura y la maternidad
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Olga Ravn mostró su preferencia por el collage y los recursos posmodernos en su primer libro traducido, Los empleados. En este, vuelve a lo mismo: organiza su novela bajo tres títulos numerados pero repetidos: trece “Comienzos”, veintiocho “Continuaciones” y nueve “Finales” y abre en ellos una enorme variedad de discursos: prosa en primera y tercera persona, poemas, cartas, diarios íntimos, informes médicos, noticias y hasta un diálogo con formato teatral. Compara este tipo de construcción con el monstruo de Frankenstein, fabricado a partir de pedazos de cadáveres y, con esas herramientas, levanta un retrato de la maternidad y del nacimiento de la escritura en la madre. Anna, la protagonista, pare al hijo y al libro al mismo tiempo y, como siempre en la literatura femenina, hay competencia entre las dos cosas.
Todo es provisorio, tentativo, peligroso en esos años; todo se duplica, empezando por la protagonista. Mi trabajo describe sentimientos individuales pero pinta con ellos a la mujer/madre occidental contemporánea, y la contrasta con los estereotipos sociales que la rodean. Para eso le sirve un nuevo género: las pequeñas biografías de escritoras que aparecen hacia el final como piedras preciosas encastradas en el texto. El sufrimiento de Anna está ligado a la falta de reconocimiento del trabajo de la mujer como madre. Es eso lo que obliga a la protagonista a dividirse en dos. Porque Anna tiene una doble y esa es la raíz de la variación entre primera y tercera persona. Los pronombres yo y ella son una metáfora de la “esquizofrenia” que le produce la invisibilización del trabajo que conlleva maternar.
La angustia es la emoción más frecuente en el libro y proviene, sobre todo, de la culpa: Anna tiene miedo de no “ser una buena madre”, de no estar a la altura. Eso la perturba, la cambia, y termina sintiéndose dos y temblando por el miedo de que su doble la reemplace. El hilo narrativo de la angustia emocional es una continuación más de un personaje importante en la literatura de mujeres: la “loca del altillo”, que aparece, por ejemplo, en Jane Eyre de Charlotte Brontë; una mujer que estalla mentalmente y a la que la sociedad encierra o mata. En este libro, la angustia también tiene consecuencias terribles: soledad, tratamientos psiquiátricos, etiquetas médicas, dudas constantes, terror. Mi trabajo es una novela ambiciosa, larga, intencionalmente enredada en cuanto al tratamiento del tiempo. Por lo tanto, exige una lectura paciente y cuidadosa, pide dedicación, igual que la escritura, la crianza, la convivencia. ¿Lo pensó su autora solamente para las mujeres? Seguramente, no. O por lo menos, no del todo. Tal vez sea también la forma en que una mujer/madre trata de explicarse frente a los hombres.
Mi trabajo
Olga Ravn
Anagrama
Trad.:Victoria Alonso
420 páginas
$49.900




