Reseña. Principio, medio y fin, de Valeria Luiselli
Hasta no hace mucho la pregunta por la estructura del relato se respondía citando a Aristóteles: toda narración debería tener principio, medio y fin. Valeria Luiselli (Ciudad de México, 1983) titula así su última novela -Principio, medio y fin- y construye un libro en el que piensa su relación con la escritura y la ficción o, mejor dicho, con esa máquina narrativa ampliada que incluye también el mundo.
Como lo hizo en Desierto Sonoro (Sigilo, 2020), narra un viaje. La madre, protagonista y narradora de las dos primeras partes de la novela -la última será narrada por la hija-, es escritora y ha estado promocionando su libro por Europa. La trama las encuentra en Sicilia, una región que es la sumatoria de muchas culturas distintas -fenicios, vándalos, romanos, árabes, griegos son solo algunos de los pueblos que la habitaron- y densa en cuanto a su geología por su gran actividad volcánica, algo que será decisivo en la novela. Estos dos mundos, el de la cultura y el de lo natural, se sintetizan en un objeto que las acompaña: un mosaico de Proteo, hijo de Poseidón que la bisabuela de la narradora encontró a principios de siglo, antes de viajar a América, cuando la contrataron como excavadora en lo que se conoce como Villa del Casale. “Nadie le dio ningún crédito por haber descubierto esos mosaicos”, le explica la madre a la hija, “porque era jornalera y el crédito se lo llevó el arqueólogo”. La hija insiste en que hay que devolverlo. Piensa que la Nanna actuó mal al quedárselo y que corresponde restituirlo a las ruinas de la villa, hoy patrimonio de la humanidad, pero luego entiende un poco más. En realidad, concluye, hay que devolverlo a Túnez, a las montañas de donde provienen las piedras que lo componen.
En un libro que es al mismo tiempo ensayo, narración, diálogo, imágenes -se incluyen una serie de polaroids- y sonidos -el libro trae un archivo sonoro-, Luiselli intenta recomponer una división que ha marcado la modernidad: la que separa naturaleza y cultura
En un libro que es al mismo tiempo ensayo, narración, diálogo, imágenes -se incluyen una serie de polaroids- y sonidos -el libro trae un archivo sonoro-, Luiselli intenta recomponer una división que ha marcado la modernidad: la que separa naturaleza y cultura. ¿Y si no fuésemos el centro de la historia? ¿Si en lugar de una persona, los protagonistas fueran las montañas, los ríos, el mar con su mitología -Poseidón y Proteo en todas sus transformaciones-, los burros que acompañan a la mujer y su hija, las medusas que al picar a la niña le impregnan su ADN? La autora se hace cargo de su época, un tiempo de errancias afectivas, teóricas y políticas. Como su libro anterior, este está atravesado por los migrantes, como los niños de Libia a los que recurre la hija en una plaza en Catania. Y también por la errancia del propio linaje: “Madre a cuestas, hija a un lado”, dice la narradora, “¿cómo nos llevo a todas a dónde tenemos que estar?”. Un libro contemporáneo por su naturaleza digresiva y también clásico: como Plinio el Viejo, a quien cita en su Historia Natural, Luiselli nunca abandona el deseo de narrar y entender el mundo.
Principio, medio y fin
Valeria Luiselli
Feltrinelli
360 páginas
$ 40.900






