
La escritora acaba de publicar sus cuentos reunidos, una tarea que le demandó convertirse en su propia crítica
Cuentos reunidos, de Sylvia Iparraguirre, no es solo un compilado cronológico del trabajo en ese género de una de las escritoras argentinas fundamentales de los últimos 40 años. Reunir en este caso no fue solo juntar. Implicó para la autora, entre otras tareas, volver a leer aquellos primeros escritos –a los que no había vuelto–, revisar la forma en que se agruparon entonces los relatos y pasarlos por el tamiz de una nueva mirada. Una revisión general, pero también crítica. “Lo bueno o paradójico de la experiencia en la escritura es que uno se distancia de los propios textos y alcanza a verlos y a juzgarlos como ajenos. Que un cuento, una novela o un ensayo expresen del modo más certero posible aquello que es su centro, quitarles los sobresaltos que produce una palabra mal elegida, tratar de afinarlos como a un instrumento, eso es para mí escribir”. Toda una definición.
