
Un abogado de la maldita policía, con Cristina Kirchner en la causa del atentado
La revelación en la década del 90 de crímenes protagonizados por miembros de la Bonaerense, desde venta de autos hasta robados hasta asesinatos por encargo, le granjeó a la fuerza provincial el mote de La Maldita Policía. Eran los tiempos en que el comisario Juan José Ribelli ejercía como mandamás de la Brigada de Investigaciones de Lanús y la División Sustracción de Automotores de Vicente López. Su carrera se truncó cuando se lo acusó de formar parte de la conexión local del atentado terrorista contra la sede de la AMIA. Ribelli fue liberado a fines de 2004 y finalmente sobreseído. En la cárcel se recibió de abogado y se sumó al estudio de José Manuel Ubeira, quien lo había defendido en la causa AMIA y a quien Cristina Fernández de Kirchner eligió la semana pasada como su representante en la investigación por el atentado fallido frente a su casa. Ubeira ya tiene acceso al expediente.
Las fuerzas que se mueven alrededor de la causa judicial sobre el ataque a la vicepresidenta ya habían enfrentado un intento previo de introducir a otro protagonista del inframundo de la Maldita Policía. Dos semanas atrás, el desarmador de autos Carlos Telleldín estuvo cerca de transformarse en el abogado de Brenda Uliarte, la novia del pistolero Fernando Sabag Montiel. Telleldín fue quien señaló a Ribelli en la venta de la camioneta que explotó frente a la AMIA. Y había llegado de la mano del padre de la novia, Leonardo Uliarte, a la causa del ataque contra la vicepresidenta. Pero su ingreso se frustró. Finalmente llegó Ubeira, pero a través de la vicepresidenta.
El abogado de Cristina Kirchner, como Ribelli, tiene entre sus defendidos a empresarios acusados de lavar dinero proveniente del narcotráfico y representó también a Federico Elaskar, el financista que enviaba al exterior los fondos negros de la corrupción del empresario Lázaro Báez. En 2016, en un show televisivo, Ubeira consagró la frase “qué lástima que uno no estaba allí”, cuando le mostraron el video de la financiera donde se veía al hijo de Lázaro Báez contando fajos de dólares.
No fue el único aforismo famoso con connotaciones morales del letrado elegido por Cristina Kirchner. En el estallido de la causa de los cuadernos, José Manuel Ubeira defendió al exdirector ejecutivo de Yacyretá, Oscar Thomas, quien en vez de entregarse a la Justicia prefirió huir. “No se entrega hoy ni soñando”, fue la frase que lanzó Ubeira cuando le transmitieron la información sobre el pedido de captura que pesaba contra su defendido. Al final, a Thomas lo capturaron tras estar 47 días prófugo de la Justicia argentina. “No se entregó”, podría haber argumentado Ubeira, quien también ejerce como panelista en C5N y defendió a César Milani, el dilecto jefe del Ejército de Cristina Kirchner, señalado como la cabeza de un sistema de inteligencia paralelo durante su paso por las Fuerzas Armadas.
En 2019, la Unidad de Información Financiera (UIF) intimó a decenas de abogados a informar el monto y el origen del dinero cobrado por su actividad, en caso de defender a procesados por el delito de lavado de dinero derivado del narcotráfico, la corrupción y el comercio de estupefacientes. La mayoría colaboró, pero un pequeño grupo se negó. Ubeira levantó la voz para quejarse. “Los abogados, como cualquier otro profesional, deberían aspirar a que los fondos con los que su cliente remunera su tarea, sean legítimos y no ampararse en una garantía legal para obtener de su cliente parte del producido del ilícito –respondió la UIF en esa oportunidad–. De no ser así, incluso los abogados defensores en causas penales, tendrían y usufructuarían dicha garantía para obtener un rédito no solo antiético sino también ilícito”. El argumento no lo convenció. Ubeira denunció que era una “persecución”, como argumenta Cristina Kirchner frente a la acusación de la causa Vialidad. Son ideas compartidas.








