
Desde Mendoza y con más de 700 personas a cargo, asegura que “el terroir es el hombre” y que para hacer vino, hay que caminar los viñedos
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Con los ojos cerrados y las manos apretadas en puño sobre la mesa que lidera, pero no desde la cabecera, sino en el centro exacto, reminiscente del mural de Da Vinci, aunque sin traición a la vista, Alejandro Vigil baja el rostro con teatralidad, lleva el torso hacia adelante y arremete con una estentórea versión de “Suspicious Minds” que enmudece a los comensales.
Por Valeria Agis

