
Lucha de egos, desencuentros con la mafia y el funcionamiento de los grandes estudios de una trilogía mítica
4'minutos de lectura
En 1972, estando de visita en la casa familiar –yo vivía en Madrid desde hacía año y medio–, eché un vistazo a una revista muy entretenida a la que mis padres estaban entonces suscritos: Selecciones del Reader’s Digest. Y fue así cómo supe por primera vez de una película que por esas fechas estaba a punto de estrenarse en Estados Unidos y que había despertado allí una viva polémica, pues era la adaptación de una exitosa novela de Mario Puzo que trataba sobre la Mafia. El titular del artículo era: “Se rueda El Padrino”.

