aRGENTeaM: La pandilla de los subtítulos

Cómo funciona el foro que provee de traducciones de películas y series a toda la argentina
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9 de noviembre de 2012  • 14:41

"¿Por qué yo voy a decir que aRGENTeaM es mío? ¿Únicamente porque lo fundé?". La pregunta, de carácter filosófico, la formula una persona sobre la cual desconocemos casi todo, incluso su nombre. En argenteam.net, el foro de aficionados alrededor del cual se organiza la comunidad de traducción al español y subtitulado de series y películas más grande de Latinoamérica, los 500 mil usuarios registrados se refieren a él simplemente como Grunjol. Sabemos que tiene 36 años, al menos un hijo y que, después de haber pasado por varias compañías multinacionales "muy conocidas", hoy se desempeña como desarrollador para una empresa de juegos sociales online, el trabajo de moda entre los programadores web. Las razones de su anonimato, contrariamente a lo que uno podría imaginar en esta época post-Megaupload, no tienen que ver con el temor a ser descubierto, sino con el reconocimiento a quienes hacen posible la existencia de aRGENTeaM desde hace más de diez años: Grunjol se rehúsa a llevarse todo el mérito de una comunidad online sin fines de lucro que funciona de manera flexible, sin jefes, y gracias a la colaboración desinteresada de más de un centenar de personas que día a día dedican parte de su tiempo a crear los subtítulos que luego bajarán miles de fanáticos para ver sus series favoritas.

Más allá de su bajo perfil, rastrear a Grunjol no cuesta demasiado. Apenas un mensaje a la página de Facebook del foro, contestado por un administrador que, luego de conocer nuestras intenciones, facilita una dirección de mail. Una vez en contacto, Grunjol accede a una charla telefónica sin dar demasiadas vueltas. El paralelismo es obvio pero no por eso menos cierto: aRGENTeaM funciona con la sencillez y la humildad de su fundador. Mientras que en los últimos años la industria del entretenimiento ha buscado desesperadamente maneras de monetizar la experiencia online como un juego de "suma cero" (si no gano yo, no gana nadie), aRGENTeaM, un claro ejemplo de lo contrario, se planta en un terreno que ha demostrado ser mucho más fértil: los proyectos más representativos, interesantes y exitosos de internet, con Wikipedia a la cabeza, han sido aquellos basados en el trabajo en equipo, con la pasión como motor.

Pero este modelo idealista que internet parece alentar nunca logró terminar de imponerse en la industria del entretenimiento. Somos testigos: Megaupload cerró escandalosamente, Cuevana fracasó y Taringa! sobrevive en permanente estado de conflicto como resultado de los tironeos de uno y otro lado de la cuerda, en medio de un vacío legal que es más bien un agujero negro. Los poquísimos casos de éxito, como iTunes , YouTube y Netflix –que, hay que decir, funcionan bien únicamente en el Primer Mundo–, dependen de que la industria del entretenimiento llegue a un acuerdo monetario con las empresas 2.0, algo sumamente improbable en un contexto muy cambiante, poco reglamentado y, a veces, incluso desconocido. Semejante milagro tiene lugar muy de vez en cuando.

Mientras el panorama se aclara (o no), aRGENTeaM tiene algo a favor en su intención de continuidad: la idea de un beneficio económico es descartada de plano por sus responsables, lo que anula cualquier instancia de negociación. ¿Qué los motiva? "La mayoría lo toma como un ejercicio para mejorar su inglés", cuenta Grunjol. O sea que, ante un hipotético escenario de denuncia por parte de algún actor de la industria, estos traductores amateurs simplemente continuarán con su actividad en el ámbito de lo privado. Por el momento, prefieren compartir el resultado de su trabajo –los subtítulos– con cualquiera que lo pueda necesitar. Es lo que vienen haciendo desde hace doce años.

"aRGENTeaM nació por necesidad", empieza Grunjol su relato. "En el 2000, lo habitual era intercambiar los subtítulos que hacíamos y que teníamos en un foro en inglés, pero, a medida que el público hispanohablante fue creciendo, nos prohibieron seguir participando; se sintieron invadidos", recuerda. El destierro coincidió con un período de vacaciones forzadas por la crisis de 2001, así que el desempleado Grunjol aprovechó el tiempo libre para contactarse con las diez o doce personas que solían subtitular películas al español en Argentina y las invitó a ser parte de su flamante foro. Al mes eran 300 y a fin de año 2000, un número insignificante ante el medio millón de usuarios que ostentan en el presente. "Lo hacíamos muy a pulmón, porque había que traducir de oído", rememora, e inconscientemente empieza a dar algunas pistas sobre la evolución del proceso de subtitulado amateur.

La primera pequeña revolución tuvo lugar en 2002, cuando una ley del Gobierno estadounidense a favor del público sordo obligó a los canales de televisión de ese país a ofrecer subtítulos para sus programas ­–lo que habitualmente se conoce como closed caption –. De esta manera, se les alivianaba buena parte del trabajo a los entusiastas traductores locales (más allá de que estuvieran en inglés, traducir lo escrito es más fácil que traducir "de oído"). Pero la gran explosión de los subtítulos en general y de aRGENTeaM en particular no llegó hasta 2004, año en el que empezó a popularizarse el consumo de series vía internet, una vez más como reacción a un acontecimiento pergeñado en Estados Unidos: con el avance de la tecnología en materia de calidad de imagen, las grandes cadenas yanquis empezaron a transmitir en alta definición. "Para poder ripear una película y subirla en buena calidad, había que esperar a que saliera en DVD, y eso se demoraba unos meses –cuenta Grunjol–, pero a partir del HD, las series se podían ripear directamente de la tele, en vivo, con una calidad buenísima".

Bajar series se puso de moda, luego se convirtió en costumbre, y el crecimiento de ese público que quedaba enganchado a sus nuevos programas favoritos lógicamente aumentó la demanda de subtítulos. aRGENTeaM, que aún hoy cumple la doble función de crear los subtítulos y distribuirlos a través de su foro, pasó a jugar un papel central, atrayendo, por un lado, a cientos de miles de usuarios "pasivos", los que se registran simplemente para bajar esos archivos de texto, pero también a un puñado de usuarios "activos", que se involucran en el funcionamiento del foro, ya sea moderando los contenidos, ya sea coordinando la distribución del trabajo o, fundamentalmente, ofreciéndose para subtitular. "Cada uno lo hace en su tiempo libre –explica–. Esto es un hobby, esa es una de las bases fundamentales".

El espíritu romántico de aRGENTeaM fue uno de los pilares para su fundador desde el inicio, pero no siempre encontró consenso al respecto. Con el crecimiento aparecieron los dilemas y las fracturas. "Había algunas personas que le querían ver al foro una veta comercial, mientras que a mí lo que me interesaba era formar una comunidad de traducción", aclara. Esa tensión se volvió evidente durante los intensos debates que se dieron en la época de la popularización, que siempre terminaban girando alrededor de la misma disyuntiva: calidad versus rapidez. Con un público habitualmente descripto como "adicto" y un circuito que funciona cada vez más aceitado (los episodios de las series se filtran en internet apenas un par de horas después de su estreno), en aRGENTeaM no faltaban colaboradores dispuestos a asumir el riesgo de sacrificar calidad en la traducción en pos de subir el subtítulo cuanto antes. "Hay discusiones enteras sobre este tema en los registros más viejos del foro", dice Grunjol entre risas, hoy que logró imponer su posición. El tiempo le dio la razón: en aquella época, quienes no quedaron conformes con la decisión se abrieron y formaron Subdissident, su propio foro, que dejó de existir hace más de un lustro. "Al final, eso fue lo que nos diferenció: nosotros hacemos subtítulos de calidad. No somos los primeros, pero en el contexto general somos los mejores. El que usa otros es porque los quiere ya".

Ante el crecimiento y los primeros roces, la comunidad sintió la necesidad de establecer sus reglas internas. Como en todo ámbito en el que entran en juego las relaciones humanas, en aRGENTeaM, según la palabra autorizada de Grunjol, se han formado parejas e incluso familias, pero también hubo engaños, celos y disputas por el poder. Para desincentivar esas actitudes y hacer más amena la convivencia, se acordó una regla que se mantiene hasta hoy: "Todo el mundo es tratado con respeto y nadie ve un peso". La primera es incuestionable, y la segunda, en su afán marcadamente anticomercial, todavía sorprende a los recién llegados. ¿Por qué debería aRGENTeaM renunciar a la posibilidad de ganar dinero a cambio de su trabajo? Grunjol da vuelta la pregunta: "Sí, claro, y el día que entre plata, ¿cómo la dividís?". Lo cierto es que, ante la constante duda sobre la legalidad de su actividad, las agencias de marketing web prefieren no invertir en sitios como aRGENTeaM. "Salvo que seas Taringa! o alguna página con muchísimo tráfico, no se acercan. Pero, incluso en ese caso, lo que yo veo es que hay una o dos personas que se llenan los bolsillos a costa del trabajo de terceros. Nosotros no somos eso".

En aRGENTeaM, colaboran cerca de 200 personas que, si bien están divididas en diferentes niveles, responden a un concepto de "jerarquía" más bien flexible. Grunjol, a pesar de ser el fundador, no está en soledad en la cima de la pirámide, sino que lo acompaña otro administrador (conocido como "Hori", un argentino que vive en España). "Yo no quería tener la decisión definitiva sobre nada: acá se decide en conjunto", explica Grunjol. A más de una década del inicio, hoy delegó prácticamente todo lo relacionado con el día a día del foro y es "apenas" un referente técnico: desarrolla el portal, los sistemas necesarios para su funcionamiento, los programitas que les permiten a los usuarios bajar subtítulos automáticamente apenas están online y otras funciones que poco tienen que ver con la actividad cotidiana de la comunidad. Por debajo de estos dos administradores, aparecen siete "supermoderadores" que tienen total libertad de acción para modificar lo que sea necesario en el foro y, además, supervisan a las dos ramas de colaboradores que trabajan en el nivel inmediatamente inferior, el más importante ya que mantiene el pulso vital de aRGENTeaM: por un lado, los encargados de series y películas, y por otro, los moderadores puros. En total, son alrededor de treinta.

Los moderadores puros están ahí para controlar que la actividad del foro no se desvirtúe, un riesgo siempre presente en una comunidad de medio millón de usuarios. Al ser un foro libre, que no requiere invitación, nunca falta el ventajero que intenta usarlo con fines comerciales o políticos, el desubicado que cuenta el final de una película, algún hincha de fútbol exaltado que deja mensajes fuera de lugar y demás personajes que no son bienvenidos. Sin los moderadores, aRGENTeaM sería un griterío insoportable. Los encargados de series o películas, por su parte, son los responsables de poner en marcha la actividad central de la comunidad: la traducción y el subtitulado. Ellos coordinan al pelotón de más de cien subtituladores fijos y otros tantos eventuales, un grupo heterogéneo con personas de entre 20 y 60 años provenientes de los rubros más diversos y, contrariamente a lo que el nombre del foro podría indicar, de todo tipo de nacionalidades.

"El otro día, alguien me decía que nuestro gran error había sido bautizarnos aRGENTeaM, y es cierto", se sincera Grunjol. "Cuando empezamos, éramos doce argentinos, pero fue una falta de visión total". Hoy, el 40% de los usuarios llega de países como España, México, Chile y Uruguay, y también desde latitudes más extrañas como Sri Lanka. A Grunjol nadie le saca de la cabeza la idea de que con otro nombre serían muchos más, pero no es algo que lo desvele, de la misma manera que no se preocupó cuando, con la aparición de Cuevana, el caudal de gente que bajaba series y, por ende, subtítulos se vio reducida ante la posibilidad de verlas online. Lo cierto es que en muchos casos Cuevana usaba los subtítulos de aRGENTeaM sin pedir permiso, pero jamás recibió un reproche por parte de Grunjol y los suyos, pues no había afán de lucro. Hoy, que esa posibilidad parece extinguirse, la tendencia vuelve a revertirse, y el download, una vez más, predomina por sobre el streaming. aRGENTeaM está preparado.

En definitiva, después de tantos años, la comunidad se autorregula sin mayores dificultades, y los procesos funcionan casi en piloto automático. "Tomemos el ejemplo de alguna de las series más populares –sugiere Grunjol–, como Fringe o Mad Men, que ya tienen su propio equipo asignado". En el mundo de aRGENTeaM, tener un equipo asignado significa que cuando aparece un nuevo episodio ya se sabe quiénes serán los responsables de subtitularlo (de lo contrario, se anuncia en el foro la serie o película que se va a traducir, y los interesados en hacerlo se anotan como voluntarios). Por lo general, un capítulo de las series del prime time yanqui está online un par de horas después de su emisión –es decir, apenas pasada la medianoche argentina–, lo que tarda en subir el archivo que fue ripeado en vivo desde la tele en HD. "En realidad –aclara Grunjol–, la comunidad ripper estadounidense tiene una estructura descomunal y un nivel de competencia atroz, y es sabido que, en muchos casos, ya tienen los episodios desde antes, porque hay gente que trabaja en las cadenas y los filtra. Pero, bueno, esperan esas dos horas para no quedar tan pegados". El subtítulo en inglés, en cambio, tarda un poco más: aparece online cerca de las tres de la mañana de acá, un horario incómodo para los ansiosos. "Si justo el encargado de esa serie vive en España o en algún otro huso horario, capaz que ya a esa hora se lo baja, pero si es argentino y está durmiendo, no hay problema, al otro día cuando se levanta lo tiene".

A la mañana siguiente, entonces, sin apuro, el encargado de serie se hace del archivo de texto en inglés, lo divide en partes de aproximadamente diez minutos y envía cada pedazo al subtitulador asignado. En la época en que calidad y rapidez se debatían a diario en el seno de aRGENTeaM, los colaboradores tenían un tiempo estimado para devolver el trabajo hecho. Ahora no es necesario. "Algunos lo mandan un par de horas después de haberlo recibido; otros lo hacen cuando vuelven del trabajo, y lo tienen listo a la noche; pero, por lo general, son muy fanáticos, así que lo terminan en el día", afirma Grunjol. Una vez que tiene todas las partes traducidas en su poder, el encargado somete el archivo a un proceso de corrección, tanto gramatical y sintáctico como en lo relativo a las "reglas de subtitulado", que establecen, por ejemplo, el máximo de caracteres que se pueden mostrar en una misma línea. A la madrugada, 24 horas después de que el episodio se filtra en internet, aRGENTeaM publica el subtítulo.

En algunos casos, es un poco más complicado. "Con Game of Thrones, por ejemplo, solemos atrasarnos", confiesa el fundador. "Lo que pasa es que al ser una serie de época, si la querés hacer bien, necesitás tiempo, porque usa un vocabulario muy específico". Tratándose de uno de los fenómenos más populares del momento, cuesta creer que un fanático espere el subtítulo de aRGENTeaM durante cuatro o cinco días pudiendo bajar otro de menor calidad apenas unas horas después del lanzamiento. A Grunjol no le preocupa. "Algunos agarran el archivo en inglés, lo tiran en el traductor de Google y suben eso", cuenta. "Nuestro objetivo es otro. Una vez, un colaborador del foro me contó que estuvo una hora con una línea de Dr. House, porque como usaba una sigla para referirse a una enfermedad, tuvo que investigar de qué se trataba para lograr una traducción coherente".

La obsesión por la calidad de los miembros de aRGENTeaM parece no tener límites y ha llevado a algunas situaciones tragicómicas en las que el propio Grunjol, por ejemplo, sentado frente al televisor, descubre que los canales de cable están usando los subtítulos del foro. La última vez, le pasó mientras miraba la serie Boss. "Era muy evidente que eran los nuestros, porque había una frase complicada que tradujimos de una manera muy particular, y salió tal cual", cuenta. También es habitual que los usuarios manden fotos de la película que les están pasando en un micro de larga distancia, donde se lee claramente "subtítulos por aRGENTeaM", lo que significa una doble denuncia: que la compañía de transporte compra DVD en el circuito pirata y que los piratas lucran con los subtítulos de la comunidad. A los colaboradores del foro les da una mezcla de bronca y orgullo. "No está bien lucrar con el esfuerzo de otros; en eso, acá estamos todos de acuerdo –dice Grunjol–. Pero, por otro lado, es lindo verte ahí –asegura–. Si te fijás, al final siempre ponemos ‘subtítulos por aRGENTeaM’, pero ¿quién de todos nosotros fue el que lo hizo?". La pregunta, de carácter filosófico, la formula una persona sobre la cual desconocemos casi todo. "Eso no es para nada importante", se responde.

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