Basura cero. Creó una marca de pañales de tela para reducir el impacto ambiental

Crédito: Pantone Mercedes.
Jimena Barrionuevo
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24 de junio de 2020  • 18:31

A punto de parir a su primera hija, Natalia Dosantos (37) jamás imaginó que aquel recuerdo de la adolescencia se iba a volver tan vívido y necesario en la nueva vida que la esperaba junto a su bebé. Había terminado sus estudios secundarios en Holanda y, para ese entonces en ese país era moneda corriente que las familias con chicos compraran en el supermercado pañales reutilizables en grandes packs. Había muchas opciones y diferentes marcas. Los pañales eran coloridos y estampados y Natalia atesoró ese recuerdo como un bien preciado.

De regreso en Buenos Aires, cursó sus estudios universitarios en la Universidad de Buenos Aires, obtuvo su título como Licenciada en Relaciones Internacionales y se instaló con su marido Javier en la localidad de Mercedes, en la provincia de Buenos Aires. "En realidad, nunca nos propusimos la idea de crear Ecolara, sino que se fue dando sola. Cuando estaba por nacer nuestra primera hija, Lara, nos metimos de lleno en la búsqueda de pañales de tela para usar con ella. No sabíamos bien qué buscábamos y mucho menos sabíamos que Lara le daría el nombre a nuestra propia marca de pañales. Éramos una pareja joven y con mucha conciencia ecológica. La idea de usar pañales descartables no nos hacía gracia. Si tenemos en cuenta que solo un pañal tarda 500 años en desintegrarse y que un bebé en toda su época de pañal utiliza al menos 6.500 pañales, es un montón de basura que, aunque no la veamos, en algún lado está".

Muy seguros con su decisión, a principios de 2010 comenzaron a buscar pañales de tela. Pero resultó ser una misión imposible conseguir algo acorde a lo que querían. En ese momento lo único que lograron conseguir fueron unos hechos en toalla, difíciles de lavar porque quedaban manchados y que debían usarse con bombacha de goma.

Lara, la primera de las hijas del matrimonio y que le dio el nombre al emprendimiento.
Lara, la primera de las hijas del matrimonio y que le dio el nombre al emprendimiento. Crédito: Pantone Mercedes.

No conformes con esos pañales -¡habían visto mucho en Internet!- se propusieron hacer los propios. "Y así fue que, sin tener idea de cómo enhebrar hilo en una máquina, y siguiendo un tutorial en YouTube, logramos hacer algunos primeros inventos, que por supuestos probábamos con Lara. Encontrar las telas adecuadas no fue un tema menor. Dar con una tela 100% impermeable parecía imposible. Buscamos de todo, y a pesar de que muchas veces nos decían que las telas que nos estaban vendiendo eran impermeables, el pis se pasaba".

Esos primeros pañales estaban confeccionados con diferentes telas a las que usan ahora. Cada unidad constaba de tres capas: la tela exterior, que le daba el diseño (en ese momento solo colores lisos), una tela interior que se llama cristal que lo hacía impermeable y luego la tela interna del pañal que era un micropolar muy fino. El micropolar permitía que el bebé se mantuviera seco y que fuera muy fácil de lavar. "Viéndolo hoy, dista mucho de un pañal Ecolara actual. ¡Claramente hemos mejorado mucho!".

Crédito: @somos.bubuqui

Crecer paso a paso

De las telas que usaban al comienzo solo conservan una para la fabricación, el algodón de los absorbentes. Actualmente eligen la tela PUL para lograr la impermeabilidad y cool dry en la parte interior del pañal. Esta última es muy suave y fresca en contacto con la piel del bebé. "Al principio el PUL lo traíamos de Estados Unidos, Canadá o China. Ahora no importamos más, porque se nos hace súper difícil todo el proceso. La última vez no tuvimos una buena experiencia. Luego de una larga espera las telas llegaron a nuestro país, pero resultó que algo en los papeles estaba mal, y devolvieron la mercadería al país de origen. Nos costó mucho trabajo y dinero poder recuperarla. Pero finalmente y luego de muchos años, el PUL se empezó a fabricar en nuestro país: es blanco y nos permite sublimar nuestros propios diseños".

La pareja invirtió $20 mil pesos entonces para poder poner en marcha el negocio. Usaron el dinero para comprar telas, invertir en Internet (sitio web, publicidad, posicionamiento, etc.), y producir algo de stock antes de salir a vender. Así fueron perfeccionado los diseños. Los Ecolara vienen por talle. RN, 1, 2, y 3. Llevan velcros en la parte trasera y por delante son elastizados.

Federico es el segundo hijo de Natalia y modelo de la marca.
Federico es el segundo hijo de Natalia y modelo de la marca. Crédito: Pantone Mercedes.

Al principio eran contados los pañales que vendían. Asistían a ferias y todo tipo de eventos que pudieran servir de difusión. Y festejaban cada vez que aparecía una venta por el sitio web. Actualmente las ventas varían de acuerdo a la época del año. Sin embargo, hace un año que lanzaron un modelo de pañal para agua que en el verano fue un éxito y fue lo que más se vendió. De todos modos, los pañales de uso diario se venden muy bien todo el año. Y ahora en época de cuarentena duplicaron las ventas.

La familia como equipo

Aunque Natalia es la cara visible del emprendimiento, asegura que, junto a su marido Javier, conforman un gran equipo. "Gracias a él es que Ecolara hoy llegó y sigue en pie. Porque muchas veces cuando las cosas no iban muy bien, como le debe pasar a cualquier emprendedor, fue él quien siempre confió y me daba el empujón para seguir". Javier se dedica a sistemas, por lo que tiene gran conocimiento sobre la parte tecnológica, las redes, los sitios web. "Esto le sumo mucho al emprendimiento. Desde el primer día en que salieron a la venta los pañales, contamos con una tienda online propia con envíos a todo el país. Para principios de 2011 no era sencillo ni barato que un emprendimiento pudiera contar con ese diferencial".

Javier, Lara, Federico y Natalia en una foto familiar.
Javier, Lara, Federico y Natalia en una foto familiar. Crédito: Pantone Mercedes.

Natalia y Javier trabajan a tiempo completo en Ecolara (www.ecolara.com). En el taller está Norma, que los acompaña desde el primer día. Ella los vio crecer, caer, y volver a levantarse. Además, hace poco sumaron un segundo taller junto a Ayelén para poder responder a la mayor demanda de producto.

El matrimonio, que vive en una casa de campo con animales de diferentes especies rescatados del maltrato y la explotación, cree que el crecimiento de la marca tiene que ver con una conciencia ecológica de los consumidores. "Se está notando una postura diferente con respecto al trato que le damos al medio ambiente, o al menos nos gusta pensar que es así. Muchas familias también buscan algo más natural para el contacto con la piel del bebé. De hecho, muchos han llegado a nosotros por recomendación de sus pediatras o dermatólogos, que ven al bebé con alergia o la piel irritada por la tan conocida dermatitis del pañal".

Los consejos de Natalia

  • Investigar. "Una vez que uno tiene definida la idea, lo importante es analizar, conocer sobre el rubro, informarse. Hay muchas herramientas gratis, aplicaciones, no todo es plata en el negocio".
  • Buscar inspiración. "Mirar qué hacen otras marcas. A nosotros nos sirvió mucho la referencia de otros países, porque acá no había nada similar. Desde luego no se trata de copiar, sino de revisar conceptos y lograr el propio aporte, algo que haga a tu producto diferente y que deje tu impronta".
  • No bajar los brazos. "El camino del emprendedor está lleno de obstáculos. Entonces hay que tener en mente que seguramente los comienzos sean complicados. Pero no hay que desanimarse y tomar lo positivo de cada experiencia o situación. Muchas veces los emprendimientos funcionan como un segundo ingreso: este es mi caso, yo tengo un instituto de inglés que me ayuda a tener una entrada fija. Hay que tomarse las cosas con calma".

En números

6 pañales al día es, en promedio, la cantidad que necesita un bebé.

6.570 es la cantidad de pañales descartables que usa un bebé en un período de tres años.

500 años es lo que lleva que cada pañal desechable se desintegre.

Entre 30 y 40 pañales de tela es la cantidad que un bebé usará en esa etapa de su vida.

20 mil pesos fue la inversión inicial que hizo Natalia.

4 personas trabajan en Ecolara.

Casi 7 mil seguidores tiene en Instagram @ecolaraok.

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