
Fue una de los puertos de salida de esclavos para el resto del mundo y tuvo un ejército femenino de élite que inspiró dos películas de Hollywood
Benin, el país cuya selección enfrenta hoy al combinado argentino en el día de la despedida de Lionel Messi, cuenta con un pasado que tuvo un fuerte tinte guerrero y militarista. Dentro de ese marco, ese territorio del África occidental tuvo la singularidad de contar con un ejército de elite formado por mujeres.
Conocidas como “las Amazonas de Dahomey”, este cuerpo femenino era temido por su ferocidad, su valentía y la fidelidad a su rey. Tales guerreras vivieron y lucharon por la soberanía de su patria hasta los tiempos de la colonización europea de África. Con sus acciones, además, inspiraron a las Dora Milaje, los personajes femeninos de Black Panther, el primer filme de la factoría Marvel que fue nominado a Mejor Película en los premios Oscar.
Sin miedo ni compasión
Dahomey era el nombre del reino cuya superficie hoy pertenece a Benín, un país ubicado al norte del Golfo de Guinea, entre Togo y Nigeria. Fue creado a comienzos del siglo XVII. Alcanzó su esplendor un siglo más tarde, sobre todo por el fructífero comercio de esclavos que esta nación realizaba con los países europeos.
En esos tiempos fue cuando el rey Aho Houegbadja creó su famoso ejército de mujeres. En rigor, el apodo de amazonas fue impuesto por los exploradores de Europa. El nombre nativo de estas jóvenes podía ser el de Mino, que significa «nuestras madres», Ahosi o Agojie, que quería decir en fon, el idioma local, «esposas del rey».
Eran mujeres tan bien instruidas militarmente que provocaban pavor en los pueblos vecinos y luego también en los colonizadores franceses. Eran capaces de realizar actos salvajes como cazar elefantes y no tenían la menor piedad a la hora de decapitar a sus enemigos y beber su sangre antes de ofrecer a su víctima en sacrificio.
La denominación «esposas del rey» no era una simple nomenclatura. Cada una de ellas debía mantenerse célibe por si algún día el monarca requería de su compañía. Su entrega al soberano debía ser completa. Llegaban al ejército de niñas. La condición es que debían ser fuertes y atléticas para ser seleccionadas. Algunas de ellas eran también esclavas traídas de otros pueblos.

Los entrenamientos eran duros en extremo y allí tenían que volverse más rápidas, más fuertes y mentalizarse para ser invencibles. Aprendían también a no tener la mínima compasión por el rival derrotado y a soportar los castigos más atroces en el caso de caer en manos del enemigo.
En la etapa de preparación, estas jóvenes desarrollaban un físico imponente. El explorador inglés Richard Burton describía así a las guerreras agojie: “Tal era el tamaño del esqueleto femenino y el desarrollo muscular que, en muchos casos, la feminidad se podía detectar solamente por los senos”. El británico llegó a llamar al reino de Dahomey como “la Esparta negra”.

Las divisiones de un ejército temible
En sus tiempos de mayor expansión, esta división femenina del ejército de Dahomey llegó a tener entre 4000 y 6000 combatientes. Según National Geographic, ellas eran, junto a los eunucos del palacio, los cuerpos armados encargados de mantener la seguridad del rey. Los únicos, además, que tenían permiso para ingresar a la residencia real después del atardecer.
Además, ellas podían contar también con sus propias esclavas a su servicio y tenían una dotación ilimitada de tabaco y alcohol como parte de sus privilegios.
Las agojie tenían uniformes rayados en blanco y azul o también de color óxido. Estaban divididas en diversos rangos según sus funciones. Podían ser: cazadoras, en general, de elefantes; fusileras, que era el escuadrón más numeroso; arqueras, que lanzaban flechas envenenadas; artilleras, que atacaban con armas de fuego de la época como mosquetes de chispa, carabinas o trabucos; y segadoras, el grupo más temido.

Utilizaban también garrotes, cuchillos y lanzas. Pero había un arma que ellas manejaban con una habilidad única y cuya fama generaba espanto en los enemigos. Se trataba de un arma blanca de un metro de longitud que se parecía a un machete. Empuñada con ambas manos, esta especie de espada podía llegar a partir en dos a una persona con un solo movimiento.
Según cuenta BBC, las segadoras solían utilizar estas armas para decapitar a los enemigos. Luego, recolectaban sus cabezas y las llevaban como trofeo de sus luchas.
La puerta de no retorno
También era común que a las nuevas reclutas ejecutaran a algún prisionero para que se acostumbraran a matar. Un oficial naval francés de nombre Jean Bayol contó que fue testigo de una ceremonia en 1889 en que una niña llamada Nanisca, que “aún no había matado a nadie”, ajustició a un detenido.
Luego de cortar la cabeza del sentenciado -atado de pies y manos-, la joven realizó una acción completamnente cruel y salvaje: “Limpió la sangre de su arma y se la bebió”, cuenta el francés.

Pero no todas las misiones de estas mujeres tenían que ver con el exterminio del enemigo. Ellas podían incursionar en aldeas vecinas para traer con vida a los pobladores del lugar, para más tarde venderlos como esclavos a los traficantes europeos.
De hecho, hoy en día, en una playa que da al Golfo de Guinea, en la ciudad de Ouidah, existe un monumento que recuerda a todos los esclavos que partieron de las costas de Dahomey hacia sus diferentes destinos en América.

Esta construcción, inaugurada en el año 2000, tiene forma de arco, está realizada en bronce y hormigón y lleva un nombre que es contundente: se llama Puerta sin retorno. Se sitúa en el lugar exacto por el que partían los barcos con sus cargas humanas hacia las costas ubicadas del otro lado del Atlántico.
El fin de las amazonas
Se cree que la primera batalla en que participaron las Agojie se llevó a cabo en 1727, en Savi, en el sur del territorio. Luego combatieron en distintos conflictos con los pueblos vecinos en los que, más allá del éxito o del fracaso de las contiendas, ellas siempre mostraron un valor extraordinario y ningún temor de dejar la vida en el campo de batalla.

Las guerreras participaron también de las batallas contra los franceses, que querían apropiarse del reino de Dahomey. Se dice que cuando alguna mujer local sufría un abuso por parte de los soldados de Francia, ahí aparecían las agojie para realizar un acto de reparación de su compatriota. Consistía en matar a todos los galos que ellas consideraban culpables de haber cometido el vejamen.
Pero finalmente, el poderío francés, en especial armamentístico, terminó de derrocar al reino de Dahomey. Y las amazonas del lugar sintieron en carne propia la superioridad del ejército invasor. En uno de los últimos combates, en 1892, de las 434 agojies que fueron a la lucha regresaron tan solo 17.

Con el final de Dahomey, en noviembre de 1892, los escuadrones de guerreras se disolvieron. Algunas de ellas, que habían tenido un pasado de coraje y orgullo, terminaron exhibidas como un objeto exótico en distintas ferias alrededor del mundo.
Hay registros de que 50 de ellas fueron exhibidas en el zoológico de París, en 1891, junto con plantas exuberantes y animales. Su presencia fue un éxito de público, ya que las guerreras otrora temidas fueron vistas por más de 800.000 personas.

Presencia en la cultura popular
Más allá de este deslucido final, las Amazonas de Dahomey han sabido volver con dignidad al mundo de la cultura popular. Así, ellas inspiraron los personajes de las Dora Milaje, guardaespaldas femeninas de élite, que aparecen en la saga de la historieta Black Panther (Pantera negra) de Marvel y también en la película del mismo nombre del año 2018.
En 2022 aparece otra película que se nutre del tema de las guerreras agojies. Se trata de The Woman King (La mujer rey), protagonizada por Viola Davis, cuya trama gira en torno a una monarca y combatiente de Dahomey. Casualmente, o no, el nombre de la protagonista es Nanisca, como aquella amazona niña que, en las crónicas del francés Bayol, mató con su espada a un prisionero y luego bebió su sangre.
Si en algún lugar de su ADN los futbolistas de Benín que enfrentan hoy al equipo argentino guardan el valor, la resistencia y la ferocidad de sus antepasadas guerreras, entonces los hombres de Lionel Scaloni van a tener que tomarse el partido despedida de Messi muy en serio.
