
Boyhood, la primera película de la Era del Yo
Hace un par de años, una tía apareció con la noticia: en el fondo de su casa encontró viejas cintas de Súper 8 con los cumpleaños infantiles de sus hijos (mis primos) y sus invitados; entre otros, mi hermano y yo cuando teníamos 4 o 5 años. Pasó las películas a DVD y me regaló una copia. El impacto de verme en edad de preescolar fue brutal cuando pude reconocer en ese pibito de 28 kilos, melena enrulada y mirada tímida los gestos que hoy me definen como adulto: a los treintaipico, soy anterior a las generaciones que documentan toda su existencia con la fruición de un reality (el día que nació mi hermana menor, ya en los 90, asistimos a la cesárea programada con una camarita de video y una intención: grabar su vida desde el día uno. Cumplimos). El estreno de Boyhood confirma que ese objetivo era ambicioso y aun revolucionario: es la primera película que consagra la Era del Yo y, en una reflexión lúcida de su protagonista, define la falla temporal que se produce cuando la experiencia se eterniza en un carrete interminable: "Es como si siempre fuera ahora mismo".
Durante doce años, Richard Linklater registró el tránsito de Mason (interpretado por el intenso Ellar Coltrane) de niño a joven, desde el inicio de su primer grado hasta el día en que ingresa en la universidad, en una película de ficción. No es un documental. El actor hace de un chico común de Texas, con una hermana púber (Lorelei Linklater, hija del director) y padres separados (Ethan Hawke y Patricia Arquette, sobre los que el paso del tiempo fue menos benigno: sutil, pero implacable). Entre 2002 y 2014, Linklater filmó algunos días cada año y, acaso sin advertirlo, sumó lo que faltaba en la manía por registrar con fotos y videos todo lo que hacemos: trama e intensidad dramática. Los conflictos de Boyhood son los de la vida corriente, nunca demasiado catastróficos ni tan maravillosos. "Nada es tan doloroso como ser como todo el mundo", dijo Honoré de Balzac y en la trivialidad de la comedia humana podremos encontrar desesperanza o consuelo.
Un rodaje que se extendió por más de 4300 días, resumido en un drama de casi tres horas: si en el cambio de un celular con tapita a un smartphone con cámara o en los consumos culturales juveniles de Mason(Britney Spears y Harry Potter, al principio; Lady Gaga y la saga Crepúsculo, al final) puede trazarse una parábola de época, en sus cambios físicos se aprecia la evolución de una vida en FF.WW.: el acné o la sombra del bigote dibujan un time-lapse frenético que nos pasa inadvertido en la vida, aun cuando la compulsión por las fotitos dote a un rostro, un atardecer o una hamburguesa de una inmortalidad que se revela inútil: ¿quién las mira después? ¿Tienen alguna sobrevida más allá del espasmódico Me gusta? "No es experiencia, sólo información", opina la hermana de Mason sobre Facebook (el padre le había recriminado: "Aprendo más de tu Muro que de nuestras conversaciones"). De eso están hechas nuestras identidades actuales, de una elefantiásica cantidad de datos y algoritmos.
En todo el mundo, Boyhood fue celebrada como una obra maestra. Para Rebecca Mead, crítica de la revista The New Yorker, la "banalidad de su trama" y el "cliché de sus personajes" apenas se toleran por el impacto emocional que provoca el "engañoso paso del tiempo". Ésa es una buena síntesis de la vida: banalidad y cliché, tal vez lo único que todavía pueda apreciarse de un cumpleaños infantil en una terraza de Villa Urquiza a principios de los 80 (el payaso, la carrera de embolsados, la piñata) aunque me cueste comprobarlo. Nostálgico incurable, hijo de la última generación de recuerdos en papel, nunca vi de nuevo la cinta de mi tía. Si la infancia es la patria del hombre, es un país al que no quiero volver.
CINCO OBRAS DERIVADAS DE LA VIDA 2.0
1
Selfie
Estreno de esta temporada, una sitcom norteamericana sobre el mal de la época: una veinteañera obsesionada con la cantidad de Me gusta y un video viral que le dará fama indeseable.
2
El amor en los tiempos del chat
Realizada sólo con capturas de pantalla, la genial serie del argentino Luciano Panei explora los chamuyos de un tal Lucas en sus esfuerzos por conquistar a Vero.
3
$h*! My Dad Says
Apenas una temporada de 18 episodios le alcanza para el récord: en 2010, fue la primera serie de televisión abierta (CBS, en Estados Unidos) basada en una cuenta de Twitter.
4
La película de Instagram
En YouTube, buscar Toronto Silent Film Festival Instagram: en 90 fotos sobre las que se hace un scroll rápido, una vaga idea de cómo se veían las películas… en 1925.
5
The Best Future
A la manera de Glee, una comedia viral con éxitos del pop, interpretada por empleados de una empresa coreana de tecnología, elegidos por sus perfiles en redes sociales.
1
2Laura Romano, nutricionista especialista en dietas: “Ni las medialunas engordan ni las tostadas light adelgazan”
3Pinky y Paul Newman: el romance inesperado entre la mujer más famosa de la televisión argentina y el hombre más lindo de Hollywood: “Pasó de todo”
4En fotos. Una comida chic en Pasaje del Correo, arte en la casa de Victoria Ocampo y una muestra de fotos en Recoleta




