Brillo de autor

De San Luis Nueva York: Rodrigo Otazu, un joyero que triunfa en la alfombra roja
Constanza Royo
(0)
15 de abril de 2012  

Rodrigo Otazu vive una aventura, y su historia, como él mismo asiente, bien podría tratarse de un cuento de hadas o de esas fábulas fantásticas en las que el protagonista deja el pueblo para perseguir su gran anhelo. Hoy, este sanluiseño que dejó la Argentina hace 20 años, con un bolso de herramientas y un sueño bajo el brazo, no oculta la alegría de estar viviendo el sueño del pibe, exclama feliz. Y no es para menos. Su presente incluye un apellido que hace historia, marca propia, varias líneas de joyas, un local sobre la avenida más glamorosa de Nueva York, participaciones en los premios Oscar y Grammy, y un nombre al que Lady Gaga, Madonna, Sarah Jessica Parker y Oprah rinden tributo sobre las alfombras rojas del mundo.

Pero lejos de creerse en la cima, Rodrigo mantiene intactos el espíritu y la sonrisa, y todavía se pellizca buscando despertar de este sueño increíble al que llegó "lleno de confianza y fe en mí mismo", sostiene.

Con una visión creativa, Otazu crea inspirado por todo lo que lo rodea: un jardín florido, una playa, un viaje o un atardecer. Lúdicas y artesanales, sus piezas logran trascender las modas convirtiéndose en joyas atemporales. Con diseños llenos de vanguardia y personalidad colaboró con grandes de la moda, como Christian Lacroix, Alexander McQueen, Ungaro y Jean Paul Gaultier; ligó su nombre a grandes marcas del diseño como Nissan y Vespa y vistió sobre el escenario a Kylie Minogue y Britney Spears.

De paso por el país, donde llegó invitado a sumar su magia a los carnavales de Río en San Luis, una fiesta que reúne a más de 2600 pasistas cariocas y argentinos, Otazu adelanta la tendencia para esta nueva temporada.

– ¿Cómo fueron tus comienzos?

–Cuando me fui de la Argentina y vendía brazaletes macramé en la playa. Empecé a crecer, a hacer cosas mejores y a darme la oportunidad de crecer como ser humano.

–¿Tu arte fue siempre autodidacta?

–Sí, totalmente. Y no sabés la cantidad de paredes con las que me he chocado por ser así. Pero de esos golpes fui aprendiendo.

–¿Qué caracteriza tu diseño?

–El amor. El amor de ser distinto, el amor de ser una persona de bien, de querer resaltar, de ser individual. Creo que el amor es un ingrediente básico en mi trabajo.

–Antes el diseño era más manual, con herramientas. Hoy hay mucho de diseño virtual, ¿cómo te gusta trabajar a vos?

–Que el trabajo sea computarizado no significa que deje de ser artesanal, porque uno sigue trabajando con las manos y la mente. A mí me encanta diseñar con la computadora porque llego a lugares que nunca imaginé alcanzar con el trabajo físico, que tiene una limitación. La computadora es única. De esa forma yo suspendo piedras en el aire y pienso la manera de lograr físicamente el efecto.

–¿Cómo surge la tienda en Nueva York?

–La abrí hace tres años y ahora estoy trabajando en un segundo local.

–¿Trabajar con Swarovski fue un sueño cumplido?

–Sí. Una vez, cuando tenía 19 años, le escribí una carta a Nadia Swarovski diciéndole que yo soñaba con ser un diseñador mundial. Años más tarde nos elegimos mutuamente para trabajar. Lo nuestro fue amor a primera vista.

De Hollywood y otros sueños...

–¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Sex and the City?

–No, no, no… (sorprendido aún). Llegué a Estados Unidos con mucho miedo porque Nueva York te come, te digiere y te desecha. Pero a los pocos días se me dio la oportunidad de trabajar en la película, ¡y no lo podía creer! Unos meses más tarde, salgo a la calle y ahí estaba el cartel gigante con Sarah Jessica Parker usando mis joyas.

–¿Cómo llega Lady Gaga a tu vida?

–La conocí en una fiesta y antes de que fuera la entrega de los MTV le mandé una caja enorme de joyas para que eligiera. Desde entonces se quedó trabajando conmigo.

–¿Qué te mantiene con los pies sobre la tierra?

–Creo que la base es la familia, el amor, el respeto a tus padres y dar tributo al lugar del que venís. El resto es mentirita. Porque cuando me ves en las fotos con Gaga, Madonna o Britney, todo eso es efímero. Hay que entender que la fama no viene con felicidad, es sólo un condimento.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.