
Dandismo y estética camp
Imágenes del François-Marie Banier expuestas en el Recoleta
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François-Marie Banier es un dandy. Claro que no el último, como se pretende decretar cada vez que esta categoría se aplica a una persona viva. En Francia, los dandies existirán siempre.
Banier es fotógrafo, novelista, pintor, dramaturgo. Pero, sobre todo, es un gigantesco seductor, el protagonista de cada una de sus infinitas escenas. A veces, incluso, es un seductor por encima de su propio talento.
Actualmente exhibe en el Centro Cultural Recoleta una alarmante colección de fotografías, pinturas y fotopinturas. Toda una galería de retratos de personalidades y seres anónimos que se apiñan, al modo barroco de su autor, en la sala Cronopios. El impacto del conjunto es tan fuerte como la palabra del artista: aseveraciones de ímpetu daliniano, autoexaltaciones dramáticas al mejor estilo Baudelaire, clima nervioso, inmediato, (pre)suntuoso, lleno de glamour.
Que haya sido discípulo de Cartier-Bresson no es un dato menor. Como su célebre compatriota, Banier también cree en el fascinante poder de la fotografía como red de caza de lo instantáneo e irrepetible. La imagen de Marcello Mastroiani bailando en un salón, o la de Samuel Becket caminando en un playa casi desierta son momentos felizmente robados a la historia.
Sus retratos son autorretratos. "Estoy enamorado del otro, cada forma única de su paso por la tierra tiene para mí el valor de una aparición", declara en una entrevista con Raúl Santana registrada en el catálogo. Banier es un atractivo representante de lo camp : un poco anacrónico, un poco vanidoso, un gran refinado.
François-Marie Banier , fotos, pinturas y fotopinturas. Hasta el 21/5, en el Centro Cultural Recoleta. Junín 1930. Martes a viernes, de 14 a 21; sábados y domingos, de 10 a 21. Gratis.





