PARQUE

IBERÁ


CORRIENTES
a fondo

El gran
safari argentino

Iberá es un entrevero de esteros, lagunas, islas, arroyos, pantanos, bañados, palmares y ríos. Bienvenidos a este santuario natural que protege más de 4000 especies de animales y plantas.

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ECOSISTEMA

Agua que brilla

Ocupa una superficie equivalente a 34 veces la Capital Federal y es el paraíso argentino por excelencia para hacer avistaje de fauna. El Parque Iberá ofrece en sus 700.000 hectáreas naturaleza en acción todo el año. Yacarés, venados de las pampas, ciervos de los pantanos, pecaríes de collar, carpinchos, osos hormigueros, monos carayá y un sinfín de aves forman parte de esta coreografía viva, plena de sonidos y de color.

“El estero nunca es igual: tiene vida propia y va cambiando. Hay cientos de entradas para recorrerlo en kayak, y ver de cerca yacarés, carpinchos, ciervos de los pantanos, garzas, arañas que tejen telas tan enormes y con hilos tan resistentes que hasta los pájaros quedan atrapados... Lo sé bien porque yo vivía persiguiendo animales. Pero ahora los protejo”. Ricardo Ríos era cazador. En cada rincón de esas tierras y sobre esas aguas transparentes, cada día, cada noche, blandía sus armas para hacerse de los codiciados cueros, obtener las valiosas pieles. Pero ahora sólo dispara la cámara fotográfica. “Soy uno de los primeros guías de sitio y llevo a los viajeros a hacer travesías de cinco días en lancha con acampe en una isla. La gente de ciudad viene enferma de estrés, y acá se cura”, explica él, que también sanó.
Ricardo encabeza sus excursiones desde el portal Carambola, uno de los once accesos del Parque. Muy cerca, también se desempeña como guía en el Museo Histórico de Concepción del Yaguareté Porá (corral del tigre, en guaraní). Este espacio está dedicado a mostrar la cotidianeidad de la vida rural a través de centenares de objetos muy preciados por los hombres y las mujeres del campo, como las antiguas fiambreras, esas cajas de madera que se colgaban en las galerías de las casas, o a la sombra de un árbol para conservar alimentos en tiempos en que no existían las heladeras.
Las dimensiones son gigantescas. El Parque Nacional Iberá tiene 150.000 hectáreas, mientras que el Parque Provincial Iberá aporta otras 550.000. Juntos, forman el gran Parque Iberá.

“Hay gente que venía a cazar a bordo de un tractor de los que se usaban para cosechar arroz. Pero hoy tiene una camioneta con la que hace transfers para turistas”, explica Loida Lucrecia Fader, guía de sitio en el portal Carambola los sábados, domingos y feriados. Los días hábiles trabaja como radióloga en el hospital de Concepción. “Pero esto (y abre los brazos abarcando el estero), esto no es trabajar. Yo acá –dice– disfruto”.
Es cierto que su oficina es muy atractiva. El parque alberga 1250 especies de peces, 350 de aves, 60 de mamíferos, 40 de anfibios y 25 de mariposas, y es escenario de un proyecto de reinserción de un animal magnífico como el yaguareté, entre otros trabajos conservacionistas.


Reyes de la laguna
Son como lagartijas, de apenas unos 20 centímetros. Tiernas en su torpeza, trepan con dificultad el lomo de la madre. Sin embargo, crecen hasta medir más de dos metros de largo. Los yacarés, reyes de la laguna, marcan el pulso de este complejo ecosistema.
Perseguido durante décadas por su carne y su piel, este animal del que en los esteros hay dos especies (negros y overos) también era temido por los dueños de ganado, porque puede comerse una oveja sin dificultad. Ahora, los ex cazadores llevan a los turistas a recorrer su hábitat, y les cuentan que cada nido puede albergar, en los meses de octubre y noviembre, más de 30 huevos, que hacen eclosión en diciembre.
Mucho menos impactante, pero con la simpatía como principal atractivo, otra especie que resalta en este ecosistema es la chuña, ave que se alimenta de pequeños roedores, insectos y culebras y emite un sonido inconfundible que sostiene durante horas, dialogando con otras chuñas.
Si bien están presentes en el Parque, los biólogos trabajan para reforzar la población mediante la reintroducción de ejemplares en zonas donde escasean, como por ejemplo en la reserva Rincón del Socorro. Allí están rehabilitándose tres ejemplares, dos machos y una hembra, que provienen del Centro de Reasilvestramiento Aguará, en Paso de la Patria, Corrientes.
Augusto Distel, naturalista, es el responsable de cuidarlas y cuenta que se arrancan plumas y transportan ramitas con sus picos durante 20 días para armar el nido. Recién cuando lo tienen listo se produce la cópula, y machos y hembras se alternan para empollar y cuidar a los pichones.
A diferencia de otros parques nacionales, en Iberá (agua que brilla en guaraní), los largavistas sobran a menos que uno sea fan de los insectos: la fauna es tanta y tan voluminosa que se disfruta a simple vista.
Es el único humedal del planeta que se llena exclusivamente con las lluvias. Hay unas 60 lagunas y la más grande, Luna, no es navegable con fines turísticos: se resguarda para investigaciones científicas. Pero otras sí se pueden recorrer, incluso combinando opciones.
Diego López es botero y nos lleva de paseo con cuatro medios de transporte distintos: lancha a motor, canoa arrastrada a caballo, canoa a botador (una larga caña tacuara que clava en el lecho para avanzar) y canoa que desliza caminando entre los juncos. En el recorrido vemos plantas carnívoras que se hunden en el agua cuando atrapan insectos y luego vuelven a salir a la superficie. Se llaman utricularias y tienen flores amarillas.
Seguramente se sintieron celosas del protagonismo de tanta fauna, y salieron a demostrar que los actores y actrices secundarios también participan de esta maravillosa película de acción.

fauna

Iberá es el parque con mayor cantidad de fauna de gran tamaño

1250

especies de

peces

350

especies de

aves

60

especies de

mamíferos

40

especies de

anfibios

25

especies de

mariposas

Extensión: 700.000 ha
PROTECCIONISMO

El poder del máximo felino

Los abuelos cuentan que, de jóvenes, los vieron de lejos. Libres, indómitos. Los padres ya los conocieron como mito. Pura leyenda. Ahora, los nietos sueñan con volver a tener cerca a los felinos más grandes de América. Fuertes, ágiles, poderosos, los yaguaretés se preparan, con ayuda del mismo hombre que los combatió, para volver a ser la autoridad máxima en los esteros.

“Como falta el yaguareté, hay una sobrepoblación de carpinchos que genera sobrepastoreo, y la erosión del suelo afecta a otras especies. Por eso el felino es central para restablecer el equilibrio”

PABLO GUERRA ALDAZÁBAL
Biólogo y responsable del cuidado de los yaguaretés en Rewilding Argentina

Predadores topes de este ecosistema, los yaguaretés (se estima que quedan 250 ejemplares en el país) son el eje del trabajo que se lleva adelante en el Centro de Reintroducción de Yaguareté (CRY) que Rewilding Argentina tiene en San Alonso, Iberá, y que es único en el mundo. Allí, en un corral de cría se recibe a los ejemplares que llegan por donación desde países vecinos. Para procurar que se apareen hay acercamientos graduales: la hembra, en su búsqueda del macho más fuerte, los pone a prueba y suele haber encontronazos. Por eso se los une de a poco, para que se vean, se huelan, se acepten. Las crías pasan luego a un corral de 30 hectáreas, para luego ser liberadas con monitoreo mediante cámaras de video vigilancia. Pablo Guerra Aldazábal, biólogo y responsable del cuidado de los yaguaretés, cuenta que se les incorporan como alimento dentro del corral presas vivas para que desarrollen sus instintos de caza. También se les ofrece pollo, pescado y cerdo en pequeños bocados, con largas pinzas, para revisarlos cuando necesitan controles sanitarios. Nahuel tiene 16 años –en cautiverio los yaguaretés viven más de 20– y pesa 70 kilos. Vino desde un zoo de Neuquén. Ahora ruge, impaciente, mientras el biólogo se cerciora de que no tiene heridas. Después de acceder a su bocadito, va por una recompensa mayor: medio pollo que devora en segundos, como si no tuviera hueso alguno. Los biólogos están probando cómo convive con Isis, que llegó desde un criadero de Brasil. También están Tobuna y Tania, con sus dos hijos, Arami y Mbarete, que tienen menos de dos años y en unos meses serán liberados. Hay otras dos hembras silvestres y un macho que llegaron por donación desde Brasil y que también pronto sentirán el viento de la independencia.

EN EXTINCIÓN

El regreso de
la nutria gigante

Es el mayor predador de río, y había desaparecido del país. Pero un ejemplar hembra proveniente de un zoo de Hungría dio inicio al desafiante proyecto de repoblar los esteros con esta especie.

“Desde que vino de Hungría, Alondra fue la única nutria gigante de la Argentina, donde estos animales se extinguieron hace más de 40 años”

MAGALÍ LONGO
Licenciada en Recursos Naturales y coordinadora de Restauración de Fauna de Rewilding Argentina.

Tiene un aire al demonio de Tasmania de los dibujitos animados. No en su aspecto, pero sí en su actitud: toma a las presas entre sus manitos y les clava con voracidad los dientes afilados, haciendo mucho ruido. Pero Alondra guarda parte de su presa a un costado, donde el agua de la laguna lame la orilla de la isla. Volverá por esa comida más tarde. Está, en realidad, aprendiendo a procurársela: le arrojan peces para que practique cómo deberá cazar pronto, cuando con su recién llegado novio (que vino desde un zoológico de Dinamarca) encare la vida familiar en libertad, en Iberá.
Por ahora, vive en la isla de San Alonso, donde los biólogos de Rewilding Argentina (ex CLT) le construyeron un recinto enorme. El plan es que tenga cría con Coco, y ponerles a ambos padres chips rastreadores intraabdominales; e incorporar más adelante otra pareja desde el exterior, de modo de generar un núcleo poblacional de la especie.
Las nutrias comparten hábitat con los lobitos de río, mucho más chicos. Para que Alondra le dé el sí a Coco –quien atravesó un período de cuarentena en el centro que posee Rewilding Argentina en San Cayetano, Corrientes– se dispuso un tiempo de reconocimiento y aceptación mutua, felizmente superado.
Las nutrias tienen hasta cuatro crías por camada. Y ahora están ambos embarcándose en el maravilloso proceso de gestarlas.

cámaras trampa

Los ojos del pantano

Los que trabajan en la preservación y reintroducción de ejemplares se valen de cámaras que filman y toman fotos. Les permiten estudiar a distancia el comportamiento de la fauna y hacer el seguimiento de los animales que son liberados. Esos registros proporcionan imágenes maravillosas de la naturaleza en acción. ¡Te compartimos algunas!

OSO HORMIGUERO GIGANTE

Myrmecophaga tridactyla

Es un mamífero de hocico alargado con una larga lengua que utiliza para obtener su alimento principal: hormigas y termitas. Miden hasta dos metros de longitud incluyendo la cola. Tienen sólo una cría por año y están en peligro de extinción en Argentina.

YAGUARETÉ

Panthera onca

Es el mayor felino de América, y está en grave peligro de extinción en la Argentina. Para preservarlo, se procura la liberación de las crías de los ejemplares que viven en el Centro de Reintroducción.

PECARÍ DE COLLAR

Pecari tajacu

Es un mamífero que se alimenta de frutos, hojas, tubérculos y de otros animales. Vive en ecosistemas con cobertura boscosa en grupos de hasta 30 ejemplares. En la Argentina se la considera una especie potencialmente vulnerable.

AGUARÁ GUAZÚ

Chrysocyon brachyurus

Es el más grande de los zorros sudamericanos. Caza roedores y aves, y también come frutos silvestres. Para algunas culturas nativas, es un animal sagrado, envuelto de espiritualidad. Es especie amenazada y protegida en el país.

GALERÍA

Iberá en imágenes

Te presentamos algunos de los animales más representativos de este ecosistema.

 
REHABILITACIÓN

El hogar de los osos hormigueros huérfanos

En San Cayetano, Corrientes, funciona un Centro de rehabilitación de osos hormigueros, especie en peligro de extinción en el país, que es único en el mundo: curan ejemplares que fueron atropellados o heridos por cazadores. También reciben individuos que fueron mascotas, y a crías cuyos padres murieron.

“No hay experiencia internacional en cría y liberación de osos hormigueros. Nuestro proyecto original era rehabilitar ejemplares adultos que venían de cautiverio, pero nos encontramos con muchos huérfanos por la caza, el mascotismo, los zoológicos, el desmonte… Y queremos sacarlos adelante”.

ANA CAROLINA ROSAS
Veterinaria.

Los osos adultos reciben como alimento un licuado de ingredientes a los que los veterinarios y cuidadores llegaron después de mucho ensayo y error, y que se prepara en base a comida balanceada para gatos, enriquecida con frutas y yogur. Los bebés, en tanto, toman 12 veces al día mamaderas con leche deslactosada combinada con otra para perros y para gatos.
Los osos de seis meses pesan unos 7 kilos. En los días más fríos, los cubren con mantitas y hasta les entibian sus recintos con bolsas de agua caliente. En su adultez, estos ejemplares miden hasta dos metros de longitud.
La primera liberación en el área de los esteros del Iberá contempló 32 osos que fueron reintroducidos de a uno en la reserva Rincón del Socorro. En 2013 se fundó una segunda población en la reserva San Alonso con 23 ejemplares.
En 2018 se dio inicio a una tercera en la reserva Carambola, con tres osos, a los que un año después se sumó otro. Y posteriormente se estableció un cuarto núcleo en la zona de San Nicolás.
Todos los ejemplares son seguidos con un collar rastreador para monitorear su evolución y, eventualmente, asistirlos.

PLANEÁ TU VIAJE

Experiencia Iberá

ACTIVIDADES EN EL PARQUE

Se pueden hacer remadas desde casi todos los portales. Hay excursiones de dos o más horas en las que se surcan arroyos y lagunas y travesías de varios días, siempre con guías de sitio.

Hay área de acampe en los portales Cambyretá, San Nicolás, Carambola y Laguna Iberá. En algunos portales se hacen travesías en lancha con acampe en una isla.

Hay avistaje de fauna, y de aves en particular, en todos los portales. Se pueden contratar prestadores que ofrecen detallados paseos guiados.

Desde los portales Cambyretá, San Nicolás y Laguna Iberá nacen senderos. Hay también paseos culturales, visitas a artesanos locales y experiencias que permiten disfrutar de comidas típicas.

Hay en todos los portales. Además, en el portal Carambola se hacen cruces de los esteros, bañados y arroyos a nado, tomados de las crines de los caballos y en compañía de baqueanos.

En los portales Laguna Iberá, San Nicolás y Cambyretá es posible contratar paseos. También se pueden hacer travesías en vehículos 4x4, recorridos en canoa a botador y excursiones en lancha en el arroyo Carambola.

CONSEJOS ANTES DE VIAJAR

El acceso es gratuito. Antes de visitar el Parque Iberá, es recomendable comunicarse con la Intendencia del Parque Nacional (Belgrano s/n entre Sarmiento y Mitre (3485) San Miguel, Corrientes. www.argentina.gob.ar/
parquesnacionales
Mail: ibera@apn.gob.ar. T: 011-3985-3800 Interno 75001) para confirmar el estado de los caminos. Las actividades deben ser contratadas con anticipación.

Abierto todo el año. En otoño y primavera las temperaturas hacen más agradables los paseos.

Es importante llevar gorra, agua, ropa de manga larga, repelente, linterna y protector solar. Y una bolsa donde recoger los residuos, y transportarla hasta la localidad más cercana.

Colonia Carlos Pellegrini es la localidad con mayor cantidad de posadas y restaurantes, pero no cuenta con estación de servicio, que sí existe en San Miguel. Ese pueblo también tiene hospedajes, al igual que Loreto e Ituzaingó. En el Portal Carambola. Hay alojamiento y comidas en Concepción del Yaguareté Corá. Más info: www.parqueibera.com.ar

Algunos pueblos -como San Miguel, Ituzaingó y el que alberga al Portal Laguna Iberá- tienen conexión a internet. Y todos los contiguos a los accesos al Parque cuentan con proveeduría.

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