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La Casa de San Luis (también conocido como Palacio Lagomarsino)

El palacio Lagomarsino está en venta: piden 3 millones de dólares

Antes de convertirse en la Casa de San Luis, la residencia fue hogar de los Lagomarsino, consultorio y banco; ahora, su futuro vuelve a estar en discusión

Antes de convertirse en la Casa de San Luis, la residencia fue hogar de los Lagomarsino, consultorio y banco; ahora, su futuro vuelve a estar en discusión

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En Azcuénaga 1087, a pocos pasos de la avenida Santa Fe, hay una construcción que invita a levantar la mirada. Es el Palacio Lagomarsino, una de las joyas arquitectónicas de Recoleta, donde funciona la Casa de San Luis en Buenos Aires. También fue llamado “el palacio del Adolfo” porque la provincia lo compró durante el gobierno de Adolfo Rodríguez Saá. Hoy está otra vez en venta y su futuro abrió una disputa política.

El gobernador Claudio Poggi impulsa su venta, con una base de casi tres millones de dólares. El senador libertario Bartolomé Abdala cuestiona la decisión y promete intentar recuperar el edificio para la provincia si llega a gobernador y la venta se concreta.

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Pero la historia de esta casa comenzó mucho antes, cuando un inmigrante italiano encontró en el negocio de los sombreros el camino para cambiar su vida. Se llamaba Carlos Lagomarsino.

El Palacio Lagomarsino, en Azcuénaga 1087, fue construido para un empresario que hizo fortuna fabricando sombreros
El Palacio Lagomarsino, en Azcuénaga 1087, fue construido para un empresario que hizo fortuna fabricando sombreros

Una fortuna hecha de sombreros

En octubre de 1891, los hermanos Carlos y José Lagomarsino, inmigrantes italianos, fundaron Sombreros Lagomarsino. La idea había surgido de un encuentro en un restaurante, donde conocieron a un mozo que había trabajado en una sombrerería de Italia. Se asociaron con él y pusieron en marcha la fábrica con 2500 pesos de capital. Elaboraban sus sombreros de principio a fin, incluida la materia prima, mientras otras fábricas importaban materiales semielaborados.

El sombrero era entonces parte de la vestimenta cotidiana y el negocio creció al ritmo de esa costumbre. Con los años, la marca ganó prestigio y sus modelos fueron usados por Carlos Gardel, Hipólito Yrigoyen y Alfredo Palacios.

Las primeras décadas del siglo XX trajeron prosperidad a la familia. La gente salía con sombrero para trabajar, ir al teatro, bailar tango y hasta asistir a la cancha. Esa demanda sostenía toda una industria, en los años treinta había más de cuarenta fábricas en el país.

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Fundada en 1891, Sombreros Lagomarsino creció cuando el sombrero era parte de la vestimenta cotidiana
Fundada en 1891, Sombreros Lagomarsino creció cuando el sombrero era parte de la vestimenta cotidiana

En esos años de bonanza, Carlos quiso que el éxito también se reflejara en su hogar. Compró un terreno sobre la calle Azcuénaga, en Recoleta, y encargó una residencia para vivir con su esposa y sus cinco hijos. Para darle forma eligió a otro italiano, Virginio Colombo, autor de la Casa Calise, la Casa de los Pavos Reales y el Palacio Grimoldi.

El Palacio Lagomarsino fue inaugurado en 1919
El Palacio Lagomarsino fue inaugurado en 1919

Colombo que había llegado a Buenos Aires en 1906, encontró entre los comerciantes e industriales de la comunidad italiana a muchos de sus clientes. Para esas familias, una casa podía expresar el progreso alcanzado. En la casa de Lagomarsino, todos los detalles estaban pensados para mostrar hasta dónde había llegado su dueño.

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Una casa con intenciones palaciegas

Según el investigador Alejandro Machado, la residencia se inauguró en 1919. Vinculada al art nouveau porteño, tiene unos veinte ambientes. Actualmente se distribuye en cuatro niveles. En el primer piso, la familia recibía a sus invitados; en el segundo estaban los dormitorios.

Vista del interior del Palacio Lagomarsino
Vista del interior del Palacio Lagomarsino
El imponente vitraux del Palacio Lagomarsino
El imponente vitraux del Palacio Lagomarsino

Una gran escalera conecta los niveles y finaliza bajo un gran vitral que deja entrar la luz. Dos querubines decoran el salón de recepción. En los interiores se observan guardas con dragones y arpías, y pasillos revestidos con estucos que imitan el mármol.

Los pisos forman dibujos con pequeñas piezas de madera y dos grandes espejos completan el recibidor. La decoración combina vitrales, relieves y distintos trabajos artesanales. Colombo también se ocupó de las luminarias, utilizó diseños circulares similares a los de la antigua panadería Bologna, sobre la avenida Pueyrredón, cuyo interior también él había decorado.

Los vitrales forman parte de la decoración con la que Virginio Colombo dio carácter a la casa del sombrerero
Los vitrales forman parte de la decoración con la que Virginio Colombo dio carácter a la casa del sombrerero
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Colombo también diseñó las luminarias: sus formas circulares se repetían en la decoración de la antigua panadería Bologna
Colombo también diseñó las luminarias: sus formas circulares se repetían en la decoración de la antigua panadería Bologna
Dos querubines decoran el salón de recepción del Palacio Lagomarsino
Dos querubines decoran el salón de recepción del Palacio Lagomarsino

En la casa se organizaban reuniones de té donde las hijas de Lagomarsino cantaban o recitaban. Los salones fueron escenario de dos grandes festejos familiares: el casamiento de la hija mayor y la comunión de la menor. Pero aquella vida duró poco. Tras la muerte de Carlos, por un problema cardíaco, su esposa y sus hijos decidieron vender la casa. La habitaron solo cuatro años.

La imponente escalera del Palacio Lagomarsino
La imponente escalera del Palacio Lagomarsino
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Los otros habitantes

La mansión fue comprada por el doctor Riguera, un médico que instaló allí su consultorio. Luego, en los años 60, el edificio alojó dependencias de formación aeronáutica y del Servicio de Inteligencia de la Aeronáutica.

En 1973 se instaló una sucursal del Banco Intercambio Regional (BIR), conocida como Banco de la Mujer o Juana de Arco. Pero la actividad bancaria exigió reformas y se incorporaron oficinas, baños, calefacción y un ascensor. También se ubicó el tesoro en la planta baja y un auditorio en la terraza, mientras se conservaba intacto el primer piso.

Balcones, vitrales y figuras ornamentales distinguen la antigua residencia, hoy sede de la Casa de San Luis en Buenos Aires.
Balcones, vitrales y figuras ornamentales distinguen la antigua residencia, hoy sede de la Casa de San Luis en Buenos Aires.

Tras la quiebra de la entidad, el inmueble quedó entre los bienes que el Banco Central que lo subastó 1982. Pasó a manos de una inmobiliaria y, en 1984, fue adquirido por el gobierno de San Luis, durante el primer mandato de Adolfo Rodríguez Saá. La sede provincial se inauguró oficialmente al año siguiente.

En 1997, la provincia impulsó la restauración y adaptación del edificio. Con el tiempo, la antigua vivienda se convirtió en un lugar de asistencia para los puntanos que llegaban a Buenos Aires.

Dragones y arpías aparecen en las guardas de los interiores, entre los detalles ornamentales de la residencia
Dragones y arpías aparecen en las guardas de los interiores, entre los detalles ornamentales de la residencia
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La escalera conecta los niveles de la residencia y culmina bajo un gran vitral que ilumina el interior desde lo alto
La escalera conecta los niveles de la residencia y culmina bajo un gran vitral que ilumina el interior desde lo alto

Ahora, el palacio espera otra posible mudanza de dueño. El anuncio oficial prevé abrir las ofertas el 10 de diciembre de 2026 y fija una base de US$2.927.392. Según el gobierno puntano, el dinero se destinará a la reconstrucción del Hospital Juan Domingo Perón de Villa Mercedes.