
Entre amigos, diplomáticos y personalidades de la cultura, el coreógrafo de Carmina Burana tuvo un merecido homenaje en el Palacio Estrugamou
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Por Paula Ikeda

Entre amigos, diplomáticos y personalidades de la cultura, el coreógrafo de Carmina Burana tuvo un merecido homenaje en el Palacio Estrugamou