Saltar al contenido principal

Escucharon gemidos bajo el suelo y encontraron a alguien atrapado en un desagüe inundado: “Llevaba días con el agua al cuello”

.
3'
Compartir

Ocurrió tres semanas atrás cuando los empleados de un centro de donaciones de Goodwill en Chattanooga, Tennessee, comenzaron a escuchar ruidos extraños que resonaban por todo el edificio. Al principio, no sabían de dónde provenían los sonidos.

“Los trabajadores de Goodwill escuchaban gemidos y llantos a primera hora de la mañana... y luego se dieron cuenta de que debía haber algo atrapado dentro de las paredes, posiblemente en el desagüe”, comentó Aerial Brown, coordinadora de marketing del McKamey Animal Center a un medio local.

publicidad

Como los trabajadores seguían escuchando el ruido, dedujeron que sonaba como un perro, así que llamaron al McKamey Animal Center para pedir ayuda. Un agente del centro intentó encontrar al animal, pero resultó difícil determinar su ubicación exacta.

“Creo que el primer día que fue a Goodwill, pasé seis horas tratando de averiguar por dónde podría haber entrado el perro al edificio y tratando de localizarlo basándose en sus gemidos”, dijo Brown.

Pronto quedó claro que el McKamey Animal Center necesitaría la ayuda de la ciudad de Chattanooga y del Departamento de Obras Públicas de esa localidad. Juntos, colaboraron para encontrar y rescatar al perro.

publicidad

El equipo de rescate dedujo que el perro debió caer en un desagüe grande y sin tapa, resultando herido durante la caída. Como estaba lastimado, el perrito no pudo salir y fue cayendo cada vez más profundo en el agujero, que estaba lleno de agua.

“Lo impactante es que estuvo bajo el agua la mayor parte del tiempo”, señaló Brown. “Lo único que no estaba cubierto por el agua era su nariz... Realmente luchó muchísimo ahí abajo durante días”.

Quienes rescataron al perro trabajaron arduamente para retirar, poco a poco, la pared que lo rodeaba, con el fin de no lastimar al animal, que ya estaba traumatizado. Finalmente, tras retirar suficientes escombros, lograron sacarlo con cuidado y ponerlo a salvo. “Fue un proceso muy minucioso y cuidadoso”, señaló Brown.

publicidad

De vuelta en el Centro de Animales McKamey, el personal examinó al perro y descubrió que su pelaje estaba gravemente enredado. Se pusieron manos a la obra para brindarle la atención médica que necesitaba y hacer que se sintiera lo más cómodo posible..

“Eliminamos los nudos que le causaban dolor”, explicó Brown. “Le administramos antibióticos y analgésicos para aliviar el dolor que sentía; después, simplemente se relajó en su jaula dentro de nuestra clínica”.

Apenas dos semanas después de que el perro, al que llamaron Georgie, llegara al refugio, alguien que ya lo conocía se interesó en adoptarlo. Uno de los trabajadores municipales que ayudó a salvar la vida de Georgie se dio cuenta de que no podía dejar de pensar en aquel adorable animal.

publicidad

Por eso, él y su esposa decidieron recibir a Georgie en su familia, poniendo así el broche de oro a su historia de rescate. “Fue un momento maravilloso en el que todo cobró sentido”, comentó Brown.