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Historias para conocer

Herederos ociosos. El grupo que compró un monte para hippies que hoy es un balneario de lujo

Pierre Dumas
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18 de junio de 2020  • 00:58

En el valle del lago Maggiore, en la frontera entre Suiza e Italia, el agua compite con el cielo para mostrar el azul más luminoso. A lo lejos, dos manchitas que apenas se ven son las Islas Brissago: están todavía dentro de la parte suiza del lago, pero tan cerca de Italia que un buen nadador podría cambiar de país con solo tirarse al agua.

Montañas, lago, bosques, chalets: el paisaje es típicamente suizo y hasta podría ser escenario de una propaganda de chocolates. Pero es bien real visto desde la explanada frente al Museo Casa Anatta, sobre el Monte Verità. Este nombre imponente -el Monte de la Verdad- designa a una colina que se yergue detrás de la localidad suiza de Ascona y trae ecos de un prematuro hippismo nacido a comienzos del siglo pasado.

La colina de la verdad que cambio la historia

En una película inglesa de los años 90, un inglés "subió a una colina y bajó de una montaña": en este caso, un grupo de jóvenes que buscaban el sentido de la vida hallaron la verdad -su verdad- en este monte de Suiza. Y algunos de ellos cambiarían el curso de la historia.

El lago Maagiore
El lago Maagiore

Hasta fines del siglo XIX, la colina se llamaba Monescia y no tenía pretensiones filosóficas: solo se la conocía localmente por una institución religiosa. Pero todo cambió cuando llegaron los herederos ociosos de grandes fortunas que querían cambiar el mundo. O por lo menos su mundo. Dejando las veleidades revolucionarias a sus contemporáneos proletarios y anarquistas, su camino pasaba más por la reflexión y la utopía, con algunas ideas nuevas que los hippies y la generación beat harían conocer al gran público décadas más tarde.

Los herederos ociosos

Este grupo de idealistas estaba conformado por el belga Henri Oedenkoven, su novia alemana Ida Hoffmann, la hermana de ella Jenny y dos de sus amigos, que ya habían escuchado hablar de este lugar de los Alpes destacado por su microclima y por haber recibido a varias personalidades de su tiempo. El grupo llegó a Ascona en 1900 y compró el monte: situado en la parte italiana de la pequeña Suiza, era el lugar ideal para sus proyecto. Era un refugio de libertades, al margen de los imperios totalitarios de Europa Central -el prusiano de los Hohenzollern y el austríaco de los Habsburgo. Desde los tiempos de Calvino, Suiza recibía gente e ideas por igual en el mismo marco de tolerancia que le permitía funcionar con varias religiones, lenguas y culturas.

El cartel que mostraba el ingreso al Sanatorio Monte Veritá
El cartel que mostraba el ingreso al Sanatorio Monte Veritá Fuente: Archivo - Crédito: Gentileza Monte veritá

Ascona había recibido al teórico del anarquismo Mijail Bakunin, unos años antes de su muerte en Berna en 1876. Quizás se cruzó durante sus paseos a orillas del lago Maggiore con el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, que terminó de escribir su ensayo "El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música" en el mismo pueblo, en 1871. El lugar era inspirador y eso buscaba el grupo liderado por la pareja Oedenkoven-Hoffmann para fundar una comunidad que pudiera vivir en armonía con la naturaleza, en plan de igualdad absoluta y de manera autónoma.

Rumores de idealismo

La Ascona de hoy demuestra que no inspira a todos de manera tan austera y rigurosa. El pequeño puerto se convirtió en un balneario elegante y cosmopolita, una respuesta en miniatura a la Riviera de las Cinque Terre o la Costa Azul. Las casas frente al lago se transformaron en hoteles y restaurantes chic; la ciudad armó un calendario de eventos cultos y mundanos en torno al jazz, la literatura, el teatro, el polo y el cine, con el festival de Locarno. Ascona y Locarno son vecinas y casi gemelas: las separa solamente el río Maggia que baja de las montañas y desemboca en el lago, formando una pequeña llanura aluvional donde se cultivan los campos de arroz más septentrionales del planeta.

El puerto de Ascona, hoy un Balneario de lujo
El puerto de Ascona, hoy un Balneario de lujo

En 120 años la transformación fue total, y en parte se debe a la presencia continua de intelectuales, utopistas y vanguardistas a lo largo del siglo XX. De Lenin a Hermann Hesse, el abanico fue amplio y puso al Monte Verità en el mapa de las revoluciones, la cultura, la música y la literatura de un siglo de enormes mutaciones.

Es cierto que sus fundadores llamaban la atención: eran "niños bien" que lo habían dejado todo para vivir de manera rudimentaria, vestidos con túnicas y produciendo ellos mismos sus alimentos. Los Oedenkoven eran una dinastía de industriales y políticos de Amberes. El padre de Ida y Jenny Hoffmann era socio de un complejo minero e Ida misma había enseñado el piano a hijos de las noblezas imperiales de Rusia y de Austria. Los otros dos miembros del grupo fundador del Monte Verità eran los hermanos Gräser. Karl había sido oficial en el ejército austríaco y su hermano Gusto (Gustav) era un idealista animado por las ideas de los Naturmensch y los Wandervogel, en busca de mayor contacto con las raíces de la naturaleza.

El primer hippie

Henri Oedenkoven compró la colina de Monescia por 140.000 francos. Una fortuna que estaba al alcance del rico heredero. Para tranquilizar a su familia, incluyó un proyecto de sanatorio dentro de los planes de la nueva comunidad, pero sus verdaderas motivaciones eran alternativas al mundo sofisticado y opulento de su familia y amigos.

La plantación de Té
La plantación de Té Fuente: Archivo

Aunque lo veamos en sepia, era un mundo que ya tenía todos los gérmenes del nuestro: empezaba la globalización con intercambios cada vez mayores entre las regiones del mundo; los transportes y las informaciones eran cada vez más rápidos; y el capitalismo reinaba de manera férrea sobre las economías que sufrían periódicamente crisis financieras.

Para sus creadores el Monte Verità era una burbuja donde las ideas y los ideales podían prevalecer sobre los valores de sus clases sociales. Algunas fotos los muestran vestidos con túnicas de tela gruesamente cortada, haciendo figuras de gimnasia y baile en comunidad o cultivando sus jardines. Su vida se guiaba por las artes y sobre todo la música y la danza, el naturismo, el vegetarianismo y -al menos según los rumores- el amor libre.

En las antípodas estaba la vida de los pescadores del pueblo: no era tan lejano el tiempo en que los campesinos suizos escapaban de la miseria emigrando a la Argentina -donde fundaron colonias agrícolas en Santa Fe y Entre Ríos- en busca de un futuro mejor. Sin embargo, los habitantes de Ascona se acostumbraron pronto a estos excéntricos y simpáticos vecinos. Aunque uno de ellos los inquietaba, sobre todo a los niños: era Gusto Gräser, con su apariencia crística.

Explanada de la vivienda
Explanada de la vivienda Fuente: Archivo

Sin duda era el más radical en la comunidad. Las fotos lo muestran con barba larga, pies descalzos y ropa rudimentaria entre los brazos de Jenny Hoffmann. Formaba parte del grupo Wandervogel (las aves migratorias), jóvenes alemanes que buscaban un nuevo contacto con la naturaleza y rechazaba los principios prusianos del imperio del Kaiser. Estos neorrománticos de fines del siglo XIX se ramificaron en diversas corrientes. Algunos terminaron con los nazis, mientras otros fueron los inspiradores de la Beat Generation, de los Nature Boys (la rama norteamericana de los Naturmensch) y finalmente de los hippies. Gusto Gräser hubiera encajado perfectamente entre los participantes del Summer of Love. Y no solo por sus ideas. También por su aspecto: sandalias, pantalones desvaídos, pelo largo, barba. Solo le faltaba una guitarra.

Buscadores de verdad

Las cabañas de los primeros años se convirtieron durante el siglo XX en un gran complejo de edificios que suman un museo, un centro de conferencias, un restaurante, una casa de té y un polo cultural. No todo fue obra de Oedenkoven y su grupo, ya que los sucesivos dueños fueron aportando lo suyo. Pero la Casa Anatta sí es obra de los pioneros: hoy día es el principal museo y fue la base misma de la colonia.

Los carteles de la entrada, hoy
Los carteles de la entrada, hoy Fuente: Archivo - Crédito: Gentileza Monte veritá

La comunidad creció muy pronto y hubo que construir más casas: entre los "buscadores de la verdad" hubo muchos nombres que marcaron la historia y la cultura europea de principios del siglo XX: el educador Rudolf Steiner, creador de la pedagogía Waldorf; el psicoanalista Otto Gross; o el escritor Hermann Hesse. El monte también se recuerda como un laboratorio de la danza moderna: Isadora Duncan, Rudolf Laban y Emile Jaques-Dalcroze inventaron allí nuevos gestos y expresiones corporales.

¿Qué pasó con los fundadores?

Algunos se quedaron para siempre, como el médico Raphael Friedeberg, que curaba gratis a la gente de la región. Se quedó incluso cuando Henri e Ida se mudaron a España y luego a Brasil (fallecieron en San Pablo respectivamente en 1935 y 1926). Los nuevos soñadores que compraron el lugar mantuvieron el sanatorio, pero abandonaron el vegetarianismo.

La casa de los rusos
La casa de los rusos Fuente: Archivo

El complejo pertenece actualmente al cantón Ticino. El centro de convenciones tiene acuerdos con la prestigiosa Escuela Politécnica Federal de Zurich, mientras los museos, el parque y la casa de té están abiertos al público para descubrir una larga pero cautivante historia que se podría recordar por capítulos, como una serie: tras la primera temporada, que podría llamarse Oedenkoven, vino la segunda, con varios artistas y entre ellos la impresionista suizo-rusa Marianne von Werefkin. La tercera fue la del barón von der Heydt, enfocada en la meditación, el yoga y deportes de élite como el tenis. Fue el último dueño del complejo y lo vendió en 1964 al gobierno cantonal.

Japón en los Alpes suizos

Subir hoy al Monte Verità es fácil, hasta hay una parada de buses. Pero en 1900 apenas había senderos. El entorno cambió. La vista también. Ascona y Locarno crecieron y los barcos de pesca cedieron su amarras a lanchas deportivas. Sin embargo, quedaron algunas vides y la misma sensación de perfección frente a las montañas que se abren de par en par para dejar espacio al lago, el más grande de la región. No es posible ver hasta tan lejos, pero su brazo llega casi hasta los primeros suburbios de Milán.

Al principio del siglo XX la comunidad de Ascona ya inspiraba a los Naturmenschen y la Lebensreform, los "hombres naturales" en busca de la "reforma de la vida", y su fama había llegado hasta Estados Unidos. Algunos visitantes del Monte migraron a California y esparcieron las ideas de Oedenkoven y los hermanos Gräser: exaltación del cuerpo, alimentación vegetariana, uniones libres, nudismo y medicinas alternativas.

El arte reflejando la idea de vida que se manifestaba en el Monte Varité
El arte reflejando la idea de vida que se manifestaba en el Monte Varité Fuente: Archivo

Al mismo tiempo, la comunidad iba creciendo y recibía a algunos visitantes impensados, como recuerda una casa de madera y piedras dentro del parque: la llaman la "casa dei russi", de los rusos, y porque recibió a varios revolucionarios refugiados en Suiza tras el fallido intento de golpe de 1905. Entre ellos Lenin.

Otro hito es la Casa de Té, que recrea un enclave japonés dentro de los Alpes. La construcción oriental está rodeada por una pequeña plantación de Camellia sinensis y las infusiones que se sirven en el Monte Verità son producidas in situ, con ceremonias tan auténticas como en Kioto.

Ida, Jenny, Karl, Gusto y Henri hubieran apreciado la iniciativa,pero existe solo desde el año 2006. Las visitas terminan finalmente en una casa que custodia una gigantesca obra del vanguardista Elisar von Kupffer: se llama "The Clear World of the Blessed" y representa a un grupo de jóvenes parejas, desnudas, que viven en armonía con la naturaleza en medio de unas montañas estilizadas. Es el final del paseo y al mismo tiempo una síntesis ilustrada de la Lebensreform y de los Naturmenschen. En otras palabras, del Monte de la Verdad

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