

Herencia familiar: las hijas de reconocidos diseñadores coparon BAFWEEK para traer su impronta propia
Entre el privilegio del apellido y la búsqueda de una identidad propia, la moda argentina tiene su versión de un debate global
Ya parte de nuestro lenguaje cotidiano, el origen de la palabra “nepo baby” está conectado con un artículo publicado en New York Magazine en donde definía al 2022 como el año en donde “los hijos de...” brillaron en Hollywood. Una idea que ya circulaba en redes sociales (“nepotism baby”) pero que sin duda ganó masividad y ponía una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿cuánto del éxito de estos herederos es talento y cuánto es, apenas, una puerta que se abre antes —y más fácil— que para el resto?
Si bien existieron personalidades que salieron a defender el recorrido de sus hijos (como Kate Winslet quien declaró con mucha firmeza que quizá el nombre abre la puerta, pero no sostiene una carrera si no hay con qué), realmente el fenómeno se volvió aún más interesante cuando los propios hijos empezaron a resignificar el término y enfrentar esta etiqueta con picardía.
Entre los eventos más comentados en el plan internacional está cuando Hailey Bieber (hija de Stephen Baldwin) quien a principios de 2023 salió a la calle en Los Ángeles con una remera que decía, sin más, “nepo baby”. En Argentina un clip del canal de streaming Luzu se hizo súper viral y fue cuando Yoyi Francella (hija de Guillermo) contó que si bien al principio rechazó el papel en El robo del siglo, fue el director quien la convenció con una imagen que le quedó grabada: tenés un as de espada; no hace falta que lo lleves en la frente, pero tampoco lo desaproveches. Y no queda solo ahí, también sirve como disparador creativo y PabloPablo, hijo de Jorge Drexler, es un hermoso ejemplo al hacer una canción de esa misma tensión, jugando con la idea de un hijo que heredará el nombre del padre mientras el apellido —lo que uno hace con él— queda por escribirse.
Pero claro que esto no sucede solo en las industrias del entretenimiento. Y, la de la moda, tiene un código particular ya que si lo pensamos siempre funcionó diferente: se organizó en casas, talleres y ateliers donde el saber pasa de una generación a la siguiente. De las dinastías europeas al taller familiar argentino, heredar el oficio no está rodeado de polémicas sino que es parte de la tradición.
Tradición que aterrizó con mucha claridad en la última edición del BAFWEEK en donde vimos, en diferentes desfiles, cómo varios de aquellos que se criaron dentro del oficio —mirándolo de cerca en el taller o la fábrica de la familia— hoy se convirtieron en protagonistas del escenario.
Luján Sáez

Hija de Santiago Sáez, fundador en 1990 de ONA SÁEZ, y de Eleonora Margiotta, que trabajó en publicidad y fotografía, Luján creció entre telas, desfiles y la producción de la marca familiar. Aprendió el oficio de su padre —al que define como su principal maestro— y sostiene que el diseño no necesita título universitario. Su marca nació casi de casualidad: un jean intervenido a mano con stencils que llamó la atención en la calle antes de convertirse en proyecto. En BAFWEEK debutó con “N.1”, que cruza denim, sastrería y procesos de reciclaje e intervención manual, y que marcó el regreso del apellido Sáez a la pasarela después de dieciséis años: la última vez había sido ONA SÁEZ, en 2010.

La colección partió de un cruce inesperado —el hockey y la moda— y transformó canilleras, cascos, redes y líneas de cancha en piezas de alta costura y denim reconstruido, para cerrar con dos vestidos inspirados en vitrales religiosos y la figura de la Virgen de Luján. La colección, dice la diseñadora, habla de “quién soy, de dónde vengo y hacia dónde quiero ir”.
Delfina Piñeiro

En la fábrica donde generaciones enteras de su familia se dedicaron a hacer jeans, Delfina aprendió a manejar las máquinas de la mano de las costureras, antes incluso de estudiar diseño en Polimoda (Florencia). En 2022, de vuelta en la Argentina, fundó Delfos, una marca de denim que define como el “know-how” familiar llevado a un lenguaje textil experimental: le importan más la manipulación de la tela, el color y la textura que la silueta.

Para su debut, la colección nació de un recorrido personal por el Camino de Santiago hasta Piñeiro, el pueblo del que emigraron sus antepasados, y tradujo símbolos como las cruces de Santiago al vocabulario del denim. Una reflexión, en el fondo, sobre la memoria y el oficio heredado.
Valentina Schuchner

Su mamá, Vanesa Brites, tuvo durante diez años una casa de alta costura y hoy es su socia; la diseñadora suele decir que crecer viendo de cerca las dificultades del rubro la volvió, paradójicamente, más protegida. Se formó en la Universidad de Palermo, en BAU (Barcelona), Central Saint Martins (Londres) y Parsons (Nueva York), y en 2020 ganó Autores de Moda BA, el certamen que la llevó a debutar en BAFWEEK; desde entonces desfiló allí varias veces y también presentó en Londres.

En esta edición mostró “Oda al Olvido”, una colección que investiga los ajuares de novia que las mujeres argentinas heredaban a fines del siglo XIX y principios del XX, en diálogo con la obra textil de Louise Bourgeois.
Eva Nowodworski

Mientras que Las Pepas nació en 1996, cuando Rosa Hofman abrió su primer local en la avenida Santa Fe junto a su marido, hoy -casi tres décadas después y en un contexto que nunca deja de ser desafiante- la marca sigue siendo un negocio de familia y es Eva Nowodworski, hija de Rosa, quien está al frente del diseño de cada colección. Mientras su madre acompaña la dirección general y cuida el ADN de la marca.

En BAFWEEK, Las Pepas ambientó su pasarela como una pequeña calle inspirada en el barrio de Los Feliz, en Los Ángeles, releída desde el universo de la marca.
Otros hijos de famosos que tambien dijeron presentes en el BAFWEEK
Ojo que el fenómeno no se quedó solo en el diseño, sino también sobre la pasarela y en la primera fila. Entre las musas e invitados del desfile se cruzaron varias hijas e hijos de figuras muy conocidas.

Indiana y Allegra Cubero. Hijas de la modelo Nicole Neumann y del exfutbolista Fabián Cubero, crecieron frente a las cámaras —“somos públicas desde muy chiquitas”, resumió alguna vez Allegra— y ya empezaron a seguir los pasos de su madre en el modelaje. En el desfile estuvieron del otro lado, entre el público, junto a Nicole.

Charo Calamaro. Hija de Andrés Calamaro y de la actriz Julieta Cardinali, eligió un camino intermedio entre la música del padre y la actuación de la madre: la pasarela. En esta misma BAFWEEK hizo su debut como modelo, con Cardinali aplaudiéndola desde la primera fila.

Olivia Cattáneo. Mientras su padre, el DJ Hernán Cattáneo, encabeza los rankings globales de la música electrónica, la mayor de sus hijas encontró lo suyo en la estética y el diseño. También esta temporada dio sus primeros pasos como modelo.

Benicio Gravier. El tercero de los hijos de Valeria Mazza y Alejandro Gravier arrancó como modelo, desfiló para Giorgio Armani y hace poco sumó la actuación y la música con su papel en Margarita, la serie de Cris Morena.

Ángelo Mutti Spinetta. Nieto de Luis Alberto Spinetta e hijo de los actores Nahuel Mutti y Catarina Spinetta, lleva uno de los apellidos más pesados del rock argentino y lo reparte entre la actuación, la música y el modelaje. Este año ganó el Premio Sur a Mejor Actor Revelación por La llegada del hijo;

Juli Castro. Hija de la actriz y bailarina Momi Giardina, es la que mejor encarna el gesto del principio: cuando le recuerdan de quién es hija, responde “obvio, y con mucho orgullo”. Actriz, cantante e influencer desde chica, este año debuta como protagonista de una serie de Disney+.

Taína Gravier. La menor de los hijos de Valeria Mazza y Alejandro Gravier creció entre desfiles, pero apuntó para otro lado: la música. Con 18 años ya cantó en festivales y hasta en la versión española de La Voz.

Juan Otero. Hijo de Florencia Peña y del músico de jazz Mariano Otero, debutó en teatro a los diez años y se define como “un artista en formación”: hace teatro musical, canta y hasta se fue a estudiar a Nueva York.
