Inteligencia artificial: ¿cómo modifica la vida cotidiana?

Ropa interactiva, auriculares que se adaptan al estado de ánimo o reconocimiento de voz: algunos avances
Sebastián Campanario
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17 de diciembre de 2016  

Emiliano Galván utiliza el Amazon Echo en el living de su casa
Emiliano Galván utiliza el Amazon Echo en el living de su casa Crédito: Silvana Colombo

Ya hace tres semanas que el Echo (un dispositivo de Amazon que opera con inteligencia artificial) está instalado en el living de la casa de Emiliano Galván, y los usuarios más entusiastas del aparato que tiene el tamaño de un rollo de papel de cocina son sus hijos Matías, de 11 años, y Josefina, de 7. "Le piden música, le hacen preguntas de Wikipedia, consultan cosas para el colegio: el sistema entiende todo, aunque el inglés en el que se le hable no sea perfecto", cuenta Galván, un licenciado en informática de 39 años que en la actualidad es vicepresidente de Wunderman, la agencia de publicidad más grande de la Argentina.

El Echo le costó 179 dólares (menos que un juguete sofisticado) y el uso intensivo que hacen de él Matías y Josefina anticipa una de las revoluciones que se vienen de la mano de la difusión de la inteligencia artificial: las nuevas generaciones tienen totalmente naturalizada la interacción entre humanos y máquinas. Ven a sus madres y padres recibir órdenes de Waze o de Siri sin chistar y este quiebre cultural es tan significativo que, de todas las tecnologías exponenciales que están explotando este año, la IA es la que los especialistas en innovación ven con un impacto más significativo sobre la economía.

Un trabajo reciente de Accenture sostiene que los avances en inteligencia artificial, por sí solos, podrían duplicar la tasa de crecimiento en países desarrollados de aquí a 2035, porque su impacto -y esto es algo que no sucede con todas las tecnologías exponenciales- es completamente transversal.

Pero más allá de los efectos sobre el crecimiento económico, hay modificaciones inminentes en hábitos y vida cotidiana que están a la vuelta de la esquina, en un futuro muy cercano, con tecnología ya disponible. LA NACION consultó a varios expertos para que analicen algunas de las aplicaciones que se vienen con IA que más los están asombrando. Lo que sigue es un listado con algunos de los casos más llamativos.

Citas smart. Los sitios para conseguir pareja online (Tinder, MatchCom, etc.) son ya parte conocida del océano digital. Facilitan los contactos (por ejemplo, eliminando el "costo" de ser rechazados), pero también tiene su lado menos amable: la cantidad de opciones es tal que a menudo los usuarios experimentan lo que en economía del comportamiento se llama "paradoja de la elección": más opciones provocan ansiedad, y la sensación de que todo el tiempo uno se puede estar perdiendo "algo mejor". Una nueva app con inteligencia artificial, Bernie, traen una solución, al menos parcial, a este dilema: "Navega por todas las redes de citas y sugiere contactos con mayor probabilidad de éxito en base a las conversaciones de los usuarios, con un sistema de computación cognitiva", cuenta Galván.

¿Chau consultoras de opinión pública? De todos los pronósticos para el resultado de las últimas elecciones de los Estados Unidos, el más acertado no fue hecho por humanos. El algoritmo MogIA (que se anotó el éxito) fue creado por el emprendedor indio Sanjiv Rai, y sus predicciones se basan en las sensaciones que provoca cada candidato a partir de decenas de millones de conversaciones en redes sociales, ante las cuales cualquier método muestral conocido pierde por goleada, en potencia. Mogia se basa en Mowgli, el niño de la novela de Rudyard Kipling El libro de la selva, dado que su creador sostiene que su modelo de IA "aprende del medio ambiente".

Suma de pequeñas eficiencias. ¿Cuál es la sumatoria de tiempos que uno pierde en su hogar con pequeñas cosas, buscando llaves, anteojos o el celular; ajustando la luz o la temperatura a su punto exacto, eligiendo música o canal de TV óptimo para el estado de ánimo de un momento? Para Ignacio Perrone, quien sigue de cerca estas tendencias desde la consultora Frost & Sullivan, "la posibilidad de que nuestra casa nos esté observando y ajustándose a nuestro comportamiento puede derivar en mucho más tiempo de ocio a partir de la suma de pequeñas eficiencias, como programar ciclos óptimos de lavado de ropa, ajuste de luz y temperatura de acuerdo a cada usuario".

Avisos inteligentes. Roberto Cruz, CEO de Cognitiva, la unidad que comercilializa Watson (el sistema de IA de IBM) para habla hispana, está fascinado con las posibilidades creativas que está aportando la inteligencia artificial a la industria del entretenimiento y de la publicidad. Hace unas semanas, las sopas Campbell lanzaron una campaña con "avisos inteligentes" que interactúan con los susuarios y sugieren recetas de acuerdo a gustos personales y al estado del tiempo. Un "vestido cognitivo" (cambiaba de color de acuerdo al estado de ánimo del público) fue estrenado por Karolina Kurkova en la última gala del MET, y el banco ING en Holanda recurrió a miles de fragmentos de la obra de Rembrandt para producir un nuevo cuadro que ese pintor podría haber hecho, entre otros ejemplos de 2016. Otra aplicación más trivial que también divirtió a cruz: Watson Twisr permite personalizar un trago -y da consejos para prepararlo- de acuerdo al momento anímico de cada persona.

Nuevas voces. De todas las avenidas de la inteligencia artificial, para Diego Bekerman, director de Microsoft, una de las de crecimiento más explosivo este año fue la de reconocimiento de voz ( speech recognition). Skype Translator (de la compañía de Bill Gates) ya permite mantener conversaciones en tiempo real traducidas a 14 idiomas. "La computación cognitiva ya detecta nuestros estados de ánimo por el tono y frecuencia de nuestra conversación, independientemente del contenido de la misma", agrega Bekerman. Un ingeniero no vidente de la empresa estadounidense creó en Europa unos lentes que "describen" a una persona ciega, con audio, lo que hay a su alrededor. "

Personal trainer emocional. Ya están también disponibles en el mercado, cuenta ahora Gustavo Aguirre, especialista en tecnologías exponenciales de BeLiquid, los " personal trainer emocionales" como Vi, unos auriculares con biosensores e inteligencia artificial "que serán más humanizados y empáticos que los tradicionales, nos monitorean, nos conocen y nos desafían, de manera muy agradable y amena", dice Aguirre. Y agrega: "Se adaptan a nuestros estados de ánimo y al contexto para saber cuánto exigirnos en cada momento y circunstancia. Aprenden, nos conocen, son personalizados y adaptativos". El Vi está disponible en la plataforma de financiamiento colectivo KickStater.

Todo esto, remarcan los entrevistados, es apenas la punta del iceberg del mundo de posibilidades que se viene. "Normalmente, pensar el futuro es difícil por nuestra limitación de extrapolar linealmente con nuestro pasado y presente; lo más interesante surge cuando rompemos esa linealidad", dice Aguirre, que es ingeniero aeronáutico. Esto es, cuando no nos limitamos a pensar en la AI como una herramienta para hacer mejor y de manera más eficiente lo mismo que hacemos en la actualidad. "¿Qué pasaría si estas inteligencias comienzan a crear, pintar, escribir, descubrir una nueva teoría; y que pasaría si no sólo nos hablan a nosotros sino que hablan entre ellas y aprenden a relacionarse? ¿O si evolucionan más rápido que nosotros -especula el consultor de BeLiquid-, se hacen millones de veces más inteligentes y no quieren depender de las decisiones que toma una especie de monos poco evolucionados y con tendencias autodestructivas?"

sebacampanario@gmail.como

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