La autobiografía de los Beatles, "Hello, Goodbye..."

Con un millón y medio de ejemplares para la primera edición y una fortuna invertida en publicidad, el libro más esperado de los Beatles fue un fiasco
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29 de octubre de 2000  

OXFORD.- Está lejos de ser el anochecer de un día agitado en la librería Waterstone´s en Cornmarket, el corazón de esta ciudad universitaria donde hace poco miles de estudiantes hicieron cola bajo la lluvia para asistir a la inauguración de una muestra de Yoko Ono.

A una semana de su aparición en el mercado, la etiqueta cinco libras de rebaja ya pesa como una sentencia sobre la tapa plateada de The Beatles Anthology, cuyos volúmenes se apilan inmóviles frente al mostrador.

Con millones invertidos en publicidad y adelantos exclusivos en la prensa, la primera autobiografía oficial del grupo -la "palabra final" como lo proclaman sus editores, Cassell & Co- alcanzó el primer día de su publicación el tope de la lista de best sellers. Pero dos días más tarde se desplomó dejando así anonadados a los libreros que habían demandado una impresión mínima de 1,5 millón de ejemplares. El golpe más duro vino de Liverpool, la cuna de los Fab Four, donde se vendieron sólo cuatro copias.

El libro abunda en fotos inéditas, la mayoría de tono familiar (por lo tanto fuera de foco, en blanco y negro y cubiertas con epígrafes, probablemente para impedir reproducciones piratas), pero con 370 páginas del tamaño de la Enciclopedia Británica y tres kilos de peso es una amenaza para cualquiera que lo compre con la modesta intención de decorar su mesa de café.

La nueva generación de beatlemaníacos puede que pase por alto estos inconvenientes y se dé un empacho con las firmas de puño y letra, la reproducción de programas, cartas y hasta pasaportes sobre fotos viejas. Muchos veteranos fanáticos de la primera hora, sin embargo, pueden tener problemas con el diminuto tamaño de la letra.

Quien haya leído la única biografía autorizada de la banda, escrita en los años sesenta por Hunter Davies, y especialmente aquellos que siguieron religiosamente los capítulos de la serie televisiva Antología de los Beatles -cuya transcripción ocupa un setenta por ciento del libro-, encontrará pocas novedades.

La más espectacular para la prensa británica es que Brian Epstein, el manager que los descubrió en el Cavern de Liverpool trabajando por botellas de Coca Cola, estaba lejos de ser un aguzado hombre de negocios (a su muerte, en 1967, los Beatles no tenían siquiera control de su propio merchandising) y que su entusiasmo por la banda se había limitado al principio a ofrecerles un salario perpetuo de 80 dólares por semana.

"Nos daban 25 libras (unos 40 dólares) por semana a principios de la década del sesenta cuan-do estábamos con Brian Epstein -recuerda George-. Pero 25 libras era mucha plata. Mi papá ganaba 10 libras por semana, así que yo recibía dos veces y medio más que él. Después empezamos a ganar mucho más, pero Brian se quedaba con todo y nos pagaba salarios. Una vez trató de hacernos firmar un acuerdo por el cual nos garantizaba 50 libras (80 dólares) por semana para siempre y él se quedaría con el resto. Nosotros pensamos: No, vamos a arriesgarnos Brian. Vamos a arriesgarnos por un poco más que 59 libras a la semana."

Si la intención de la autobiografía era poner las cosas en claro, la misión está lejos de verse cumplida. "Bob Dylan fue una gran influencia... Una de las cosas en las que nos introdujo fue en furmar pot (marihuana)", sostiene, por ejemplo, Paul, respaldado por Ringo, para ser desmentidos de inmediato por declaraciones de John que George complementa: "Probamos por primera vez la marihuana en 1960 gracias a un baterista más viejo de otra banda en Liverpool". La obra es una herramienta útil para rememorar su maduración tanto humana como musical en Hamburgo (George: "A fines de los años 50, en Inglaterra era díficil tener sexo. Las chicas usaban todo tipo de corpiños y corsets que parecían construidos de acero reforzado"); los tours en camioneta por las rutas de un país que no había escuchado hablar aún de las autopistas. Y cómo los Beatles pasaron de tener que cargar sus propios amplificadores hasta el escenario a tocar para la realeza y hacer una sesión de improvisación con Elvis Presley poco después de que El Rey, temeroso de verse eclipsado por el cuarteto británico, utilizara sus contactos en el FBI para tratar, en vano, de que se les negara la visa de entrada a los Estados Unidos. También sirve para redescubrir con anécdotas la cándida y muchas veces olvidada personalidad de Ringo. Como el día en el que, en medio de una gira, se les dijo que el avión listo para llevarlos a un concierto tenía sólo tres asientos y Ringo se ofreció a ir parado. O cuando tras un accidente con un bote que él estaba piloteando, se excusó diciendo que no sabía que no tenía frenos.

Las voces de los cuatro Beatles han sido compaginadas para dar la sensación de una conversación en la cual participa John en todo momento, aun cuando ya han pasado 20 años de su trágico asesinato frente al Dakota Building. A ellos se suman declaraciones de su asistente Neil Aspinall, del productor musical George Martin y de su vocero Derek Taylor, fallecido hace dos años. Yoko Ono, si bien contribuyó suministrando material y sacará provecho de los derechos de autor, no dice una sola palabra.

Tal ha sido, sin embargo, el esfuerzo por mantener viva la presencia del autor de Imagine que la edición culmina con una página en blanco con una rima de su puño, sin duda escrita en otras circunstancias: "By hook or by crook, I´II be last in this book - John Lennon" ("Por gancho o por engaño seré el último en este libro - John Lennon").

Pero esa supuesta magia no deja de mostrar señales de artificio. "Yo me pregunto si los Beatles son las personas más adecuadas para contar su propia historia -estima Tim Riley, autor de Dime por qué: un comentario sobre los Beatles-. Muchas veces la gente que está en el centro de la tormenta no es la más indicada para decir de dónde proviene el viento."

Cuando se le preguntó una vez a John qué pensaba hacer cuando cumpliera los 64 años (en alusión a la canción When I´m sixty four), él contestó: "Vivir con Yoko en alguna isla afuera de la costa de Irlanda... echándole una mirada a nuestro álbum de recortes". Restan sólo cuatro años para la fecha en la que se habría concretado ese pronóstico. John faltará a la cita, pero este nuevo libro, más que la Biblia de los Beatles, se parece mucho al álbum al que hacía referencia.

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