
La herencia invisible de los rituales: Alberto Arizu y el valor de compartir
En una conversación con su hija Agustina, el referente de Luigi Bosca, Alberto Arizu (h) habla de los gestos que se transmiten de generación en generación, del origen de la colección De Sangre y de la pasión como una forma de hacer las cosas
En una familia dedicada al vino, hay gestos que se aprenden mucho antes de conocer una etiqueta, una cosecha o una colección. Preparar una mesa, elegir una botella para una ocasión especial, guardar un vino para compartirlo con alguien querido. Son pequeños rituales que, con el tiempo, se vuelven parte de una historia familiar. Para Alberto Arizu (h)., esos gestos también forman parte de su legado.
La conversación con su hija nace de una charla anterior con su abuelo, sobre el vino y la costumbre de reservar una botella especial para abrirla en el momento indicado. “Todos hemos hecho ese ritual de marcar un vino y guardarlo para compartirlo con gente que queremos”, dice ella. Y le pregunta si existe alguna botella que lleve, aunque no lo diga explícitamente, un nombre propio.

Arizu piensa en la colección De Sangre, una línea que nació, justamente, de esa manera de entender el vino.
“De Sangre nació de un ritual: ir, probar. Los vinos lo hacemos todos los días, es algo muy común para nosotros. Bajás a los sótanos, probás las barricas, los tanques, los vinos del año, los que tenés guardados. Pero siempre hay algo que te marca y decís: ‘Wow, esto no lo esperaba’”.”
— Alberto Arizu (h)
Esos vinos, cuenta, se separaban y se esperaba el momento adecuado para compartirlos, especialmente con alguien por quien se sentía un cariño particular. “De Sangre es eso: es una parte de nosotros, es nuestra sangre, nuestro corazón, es una ofrenda”.
La imagen de la mesa aparece como una síntesis de esa filosofía. “Cada vez que preparás la mesa para recibir a unos amigos, te preocupaste de que todo esté en su lugar y te ocupaste, el vino forma parte central de esa mesa. Lo pensaste, te imaginaste”. Esa intención es tan importante como el conocimiento técnico detrás de una botella. “Cada vino tiene un propósito. Si no lo tiene, no debería existir ese vino”, afirma.
Lo que queda de una generación a otra
La pregunta siguiente cambia el eje de la conversación, Agustina indaga en qué siente cuando ve a sus hijos y nietos repetir esos rituales. “Me emociona cada foto que mandan o cada vez que me cuentan lo que están haciendo. Cuando me doy cuenta de que hay pequeños rituales que estoy seguro de que los aprendieron en casa”, dice su papá.
Para Alberto, la vida está hecha de gestos visibles y otros que no lo son tanto. Y esa transmisión no empezó con él. “Yo también lo aprendí de mi padre, él lo aprendió del suyo, y ustedes lo aprenden también de mí. Es un enorme orgullo verlo, cómo prospera en el tiempo y cómo lo van transmitiendo a sus amigos, a sus conocidos, a los más queridos”.
La pausa como parte del ritual

En tiempos de inmediatez, la botella abierta sobre una mesa puede convertirse en una pequeña interrupción del ritmo diario. Agustina le pregunta qué busca transmitir en esa conexión que se genera cuando alguien descorcha un vino y el tiempo parece detenerse.
La pausa es la magia del vino”
— Alberto Arizu (h)
La escena también se repite lejos de Mendoza. Arizu viaja con frecuencia para llevar sus vinos a otros países y compartir su conocimiento. Cuando descubre una botella de De Sangre en una mesa de un restaurante lejano, la sensación es de orgullo. “Lo primero que sentís es cierto orgullo de haber llegado ahí. Por ahí lo ves en una mesa en algún restaurante lejano y te ponés muy contento”.
Hoy, las fotografías que recibe de amigos, conocidos y personas de distintos lugares del mundo le permiten acompañar esos momentos a la distancia. “Saber que formás parte de los buenos momentos, de los buenos recuerdos, te da mucha alegría”.

El camino, más allá del reconocimiento
Hacia el final de la conversación, aparece una pregunta sobre los premios y reconocimientos que recibió la bodega. Arizu los ubica en un lugar preciso: no como una meta definitiva, sino como una confirmación del camino.
Luigi Bosca fue elegida como la “Mejor Bodega del Nuevo Mundo” (New Word Winery of the Year) en los Wine Star Awards 2025 de la revista Wine Enthusiast.
“Todo reconocimiento y todo premio no es la llegada del camino. Es una confirmación de que lo que estás haciendo lo estás haciendo bien”. Concluye Arizu.
Beber con moderación. Prohibida su venta a menores de 18 años.
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