
A dos siglos de la primera experiencia educativa de una nación se encuentra un patrimonio austero pero invaluable de la historia nacional
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Es una construcción modesta. Un rancho de adobe protegido por una estructura moderna, rodeado por un patio, monumentos y placas que recuerdan escenas de hace dos siglos. Pero lo que encierra es un tesoro incalculable. El escenario que la tradición educativa argentina convirtió en símbolo.

