Lulu App, la última revancha de las mujeres

La aplicación permite calificar a los hombres, divididos en las categorías de ex novio, romance, levante o amigo, a través de hashtags y reseñas
Deborah Schoeneman
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30 de noviembre de 2013  

NUEVA YORK.- Hace poco, cuando Alexandra Amin, empleada de Warner Brothers, se separó del agente con el que estaba saliendo desde hacía un año, una amiga le habló de una nueva aplicación de redes sociales, gratuita y destinada a las mujeres, que les permite calificar anónimamente a sus amigos de Facebook.

"Mi amiga me decía que mi ex está tan loco que debía calificarlo en Lulu", dijo Amin, de 29 años y vecina de Los Ángeles. Amin le puso a su ex varios hashtags , entre ellos #NeverSleepsOver ("nunca se queda a dormir") y #FriendZone ("zona de amistad"). Lo calificó con un 6,9 sobre 10, que según ella misma admite, "es menos de lo que realmente se merece".

En Lulu, las mujeres pueden calificar a los hombres -divididos en las categorías de ex novio, romance, pareja, levante casual, amigo o pariente- a través de un test estilo multiple choice . Las mujeres, cuyo género queda verificado cuando ingresan a Facebook, pueden agregar hashtags valorativos de color rosado al perfil de los hombres, que pueden ser positivos (#KinkyInTheRightWays) ("morboso en el buen sentido"), negativos (#NeverSleepsOver) ("nunca se queda a dormir") o pésimos (#PornEducated) ("aprendió viendo porno"). Luego la aplicación Lulu usa esos hashtags para calcular la puntuación del hombre en cuestión, que va de 1 a 10, y aparece debajo de la foto de su perfil (la vocera de la empresa se negó a explicar el algoritmo usado para el cálculo). Los hombres también pueden agregar hashtags , de color azul, pero que no son tenidos en cuenta para el cálculo final.

Desde que fue creada hace un año por Alexandra Chong, una abogada recibida de la Escuela de Economía de Londres, el servicio ha sido una forma de recuperar Internet para las mujeres jóvenes que han llegado a la adultez en la era de la pornografía de revancha (videos sexuales privados subidos a la Web sin el consentimiento de los involucrados) y de los candidatos anónimos y potencialmente peligrosos. "Lo que me llevó a utilizar Lulu es que no hay nada más riesgoso que salir con una persona de la que no se tiene ninguna referencia -opina Erin Foster, actriz y escritora de 31 años-. Cuando salís con un desconocido, que no es ni compañero de estudios ni de trabajo, y con quien no se tienen amigos en común, no sabés dónde te estás metiendo."

Chong, de 32 años y ex miembro del equipo de la Federación de Tenis de Jamaica, ahora está trasladando el sitio Lulu de Londres a Nueva York donde, según dice, el público de su aplicación ha crecido un 600 por ciento en los últimos seis meses, según datos relevados por Mixpanel. "La capital que marca tendencia en cuestiones femeninas es Nueva York, y ahí es donde hay que estar", dice Chong.

Una comunidad de mujeres

Sewell Robinson, de 24 años, que vive en el East Village y trabaja en una agencia de publicidad, estima que el 70 por ciento de sus amigas usa Lulu. Ella misma ha calificado a 10 hombres en la aplicación. "Escribí algunas reseñas para promocionar a un par de amigos -cuenta Robinson-. Quiero que tengan buena reputación por si alguna chica los conoce casualmente en un bar y se interesa en ellos."

Pero también defenestró a algunos. "Creo que muchas chicas sienten que no tienen demasiado poder en el mundo del levante -afirma Robinson-. Pero esto nos permite vincularnos y transmitirnos recomendaciones aun sin conocernos." Como era de esperarse, la aplicación fue presentada en las fraternidades de mujeres de las universidades. "Las fraternidades son una red establecida de chicas que hablan de sus relaciones, y la voz se corre rápidamente -plantea Chong-. Con su ayuda, hemos modificado muchas cosas."

Chong atribuye parte de su espíritu emprendedor a su madre canadiense, cuya familia colaboró en la creación del Calgary Stampede, un rodeo de verano, y a su padre chino-jamaiquino, quien según su hija nació pobre, pero tras ganar la lotería usó el dinero para abrir una empresa de turismo.

La idea de Lulu se le ocurrió durante un brunch con amigas, al día siguiente de un San Valentín. "Estábamos todas compartiendo historias de tipos, de relaciones y de sexo -recuerda Chong-. Hubo risas y lágrimas." Y así llegó a la conclusión de que las mujeres necesitaban un motor de búsqueda específico a la hora de salir con alguien: una especie de Google de hombres.

"Cuando googleás a un tipo, no te interesa saber si votó a los republicanos o qué monografías escribió en la Facultad. Lo que una quiere saber es si les cae bien a las madres, si tiene buenos modales, si es cariñoso", dice Chong, que fundó Lulu junto a una amiga, Alison Schwartz, ex asistente de la agente literaria Amanda Urban, conocida como Binky.

En febrero se aseguraron financiamiento por 2,5 millones de dólares de gente como Yuri Milner, uno de los primeros inversionistas de Facebook, y de Hosain Rahman, fundador de Jawbone.

Schwartz, de 35 años, es la directora editorial de Lulu. Dice haber tomado mucho de las revistas Cosmopolitan y Glamour a la hora de definir el tono discursivo de la aplicación. "Nuestro objetivo era usar el lenguaje que utilizan las jóvenes cuando hablan entre ellas", detalla.

Actualmente, Lulu tiene unos 30 empleados y acaba de firmar un contrato de leasing a ocho años por un espacio a refaccionar en Chelsea, donde planean mudar la empresa.

Chong ya no necesita utilizar su propia aplicación: está buscando departamento en el centro junto a su novio, Jack Brockway, de 33 años, fotógrafo y nieto de Richard Branson, fundador del Virginia Group, y hermano de Ned Rocknroll, el nuevo marido de Kate Winslet.

Chong y Brockway se conocieron hace seis meses en Maui, en un evento de kitesurf y redes sociales donde ella debía dar una conferencia y él estaba filmando un video promocional. Se dieron unos besos y cada cual se volvió por su lado.

Una semana después volvieron a cruzarse, esta vez en Necker Island, la isla de Branson en el Caribe, y tuvieron una noche de pasión. Al día siguiente, Brockway asistió a otra de las conferencias de Chong sobre Lulu, sin saber que ella planeaba hacer una demostración práctica de su aplicación calificándolo a él mismo, delante de sus amigos y su familia.

"La gente pensó que no era en serio", dijo Brackway mientras les mostraba los hashtags que le puso entonces Chong ("barba de tres días", "sonrisa épica") a los asistentes de una reciente cena con amigos, entre ellos, Alexandra Wilkis Wilson, fundadora del Gilt Group.

Desde entonces, Brockway ha recibido numerosas calificaciones más ("sabe cocinar"), ninguna tan lúcida como la escrita por su novia, pero así y todo ostenta un ranking excepcionalmente alto: 9,8 puntos. Obviamente, no todos los hombres son igualmente magnánimos respecto de su presencia en Lulu. El verano pasado, Neel Shah, un escritor de comedias de Los Ángeles, fue a un bar con una chica que de pronto sacó a relucir su perfil en Lulu. "Empezó con todos los hashtags negativos que me habían puesto. Yo me sentía rarísimo", recuerda Shah, de 30 años, cuyo perfil fue visto 448 veces, tiene 8 etiquetas de favorito y un puntaje promedio de 6,7. Entre los hashtags cuentan "alto, morocho y apuesto" y "sabe limpiar", mezclados con los menos halagadores "hace berrinches" y "mira a otras".

"Uno de los comentarios era que para reírse de mis chistes hay que hacer un esfuerzo, algo que considero realmente subjetivo -opina-. Pienso que a quienes utilizan Lulu sólo les interesan los trazos gruesos."

De todos modos, Lulu ha recibido más de 500.000 pedidos de hombres que quieren ser calificados. Al parecer, muchos creen que es mejor una mala crítica que ninguna. Algunos incluso se han volcado a Twitter para jactarse de su puntuación o para hacer campaña para conseguir mejores críticas. Frente a su calificación de 6,5, un tal Mike Isaac tuiteó jocosamente que eso era posible "si la escala era de 1 a 5".

Eric Morgan, un agente inmobiliario de Brooklyn, sintió alivio cuando una amiga le dijo que tenía un 7,6, además de tres reseñas que hacían referencia a que "tiene la idea fija" y al "maravilloso" olor de su piel. "Yo diría que en un determinado momento puedo tener la idea fija, y que en un determinado momento tengo un olor maravilloso, pero son momentos en particular -argumenta Morgan, de 36 años-. Otra persona podría decir exactamente lo contrario, pero no me quejo."

Los hombres que sí sienten motivos para quejarse pueden pedirle a la empresa que cierre su perfil. Pero Chong tiene la esperanza de que Lulu logre lo que muchas generaciones de mujeres no lograron: cambiar al sexo opuesto.

"Ya estamos presenciando un cambio de conducta -cuenta-. Cuando hacemos encuentros en las universidades y les preguntamos a los tipos si han cambiado su proceder desde que existe Lulu, muchos levantan la mano."

Para Amin, de Los Ángeles, la satisfacción es en cambio mucho más inmediata. Desde su primera experiencia con Lulu, ya ha calificado a tres hombres, incluyendo a uno que le propuso matrimonio en la primera cita ("quiere bebes", "obsesionado con su mamá").

"No hay manera de controlar si un tipo es genial o es un estúpido -concluye-. Pero cuando la cosa termina, aunque nadie vaya a leerlo, una siente que tiene revancha, y que ha tomado al menos parte del control de la situación."

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