Luz Cipriota: "Me considero una verdadera caradura"

Con 29 años logró construir una carrera actoral marcada por la constancia; casada con Dante Spinetta, dice no tener prejuicios
Con 29 años logró construir una carrera actoral marcada por la constancia; casada con Dante Spinetta, dice no tener prejuicios
Soledad Vallejos
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25 de julio de 2015  

A todo lo que emprende le pone una cuota extra de determinación y osadía. Arrancó con el hábito a los 14, cuando ya tenía algo más de autonomía y decidió irse sola en colectivo hasta el club Ciudad de Buenos Aires para inscribirse en gimnasia rítmica. Ya era grande para arrancar (o más bien para llegar lejos en esta disciplina), pero se puso un objetivo y llegó. A los 17 se subió al podio como subcampeona nacional, y con esa misma disciplina que le entregó al deporte siguió su camino. Quería ser actriz, pero Pancho Dotto la descubrió antes y mientras esperaba la oportunidad para su primer protagónico aprovechaba con esa misma constancia del deporte cada una de sus clases de canto, baile y actuación. Tenía una nueva meta: el cine. Dirigida por Gael García Bernal, en 2006, protagonizó Déficit, un film que la llevó hasta Cannes. Después, hizo de todo: actuó en la película brasileña Historias de amor duran apenas 90 minutos; en una miniserie italiana; en una buena cantidad de novelas para la TV local y hasta en una película de terror, Naturaleza muerta, de Gabriel Grieco, en la que la crítica especializada elogió su trabajo. También fue la figura central del musical Más de 100 mentiras, basado en temas de Joaquín Sabina. Ahora, se la ve rubia platinada en la pantalla grande como una de las protagonistas de Socios por accidente 2, pero resulta que el productor italiano Rocco Papaleo la quiere más castaña para su nueva comedia Onda su Onda, y en la peluquería Roho, mientras cambia otra vez su look, la actriz Luz Cipriota, de 29 años, casada en Las Vegas con Dante Spinetta, charló con la nacion.

-¿Por qué aceptaste protagonizar una comedia como Socios por accidente 2? ¿Creías que podía sumar a tu carrera o buscabas popularidad?

-Otros pueden tener prejuicios, yo no. Es una comedia para toda la familia, superdivertida y que ya vieron más de 100.000 espectadores. Estoy feliz de haber sido parte de un proyecto que se hizo con mucha pasión y mucho trabajo. Me pareció un papel divertido, una oportunidad para explotar esa faceta de comedia que muchos no conocen. Y no tengo miedo de quedar encasillada. Hoy puedo hacer esto, puedo hacer una película de terror, un musical con la exigencia de cantar en el escenario cada noche o una comedia italiana como la que estoy filmando ahora.

-¿Cómo te convocaron para esta nueva película? ¿Hablás italiano?

-El casting lo hizo Eugenia Levin y, en realidad, estaban buscando una actriz que hablara italiano. Bueno, yo no hablo italiano, pero le dije que quería conocer al director, que podía estudiar y aprender todos los textos. Es un idioma que tengo muy escuchado y que entiendo bastante bien por haber filmado una miniserie para la RAI, aunque hablaba en español y luego lo doblaban. Pero también ya había vivido una experiencia similar en Brasil, donde sin saber portugués hice una película en ese idioma.

-¿Sólo estudiabas los textos a partir de la fonética?

-No, me quedé a vivir allá por algunos meses para perfeccionar el idioma y tomar unos cursos de actuación. A mí me importa mucho la formación, y si tengo que hacer una película en portugués quiero saber hablar bien. Tengo la misma disciplina que cuando hacía gimnasia rítmica y entrenaba cinco horas por día de lunes a sábado. Lo mismo ahora con el italiano, estoy estudiando a morir, porque si bien mi personaje es una uruguaya, ella es hija de italianos y entonces maneja muy bien el idioma. Aunque tiene un marcado acento latino, por supuesto. En mi casa se ríen, mi mamá me dice: "Al final te vas a aprender todos los idiomas, sos una caradura ". Y sí, me considero una verdadera caradura.

-¿Algunos se refieren a vos como la modelo que actúa, otros como la mujer de Dante Spinetta? ¿Qué te molesta más?

-Como título que me defina no me hago cargo de ninguna de las dos cosas. Soy modelo y la mujer de Dante, obvio, pero soy Luz, la actriz. Mi carrera se define por lo que yo hago.

-¿Te gustaría trabajar con Dante en algún proyecto en común?

-Por primera vez hicimos algo juntos y es para la nueva película italiana que estoy filmando, en la que también actúa Alessandro Gassman, el hijo de Vittorio Gassman. A Rocco Papaleo, que también tiene un personaje protagónico en la película, le gusta mucho la música y siempre encuentra algún momento para que sus personajes canten. Yo le dije que me gustaría cantar y se copó. Después conoció a Dante y quedó encantado con lo que él hace. Así que Dante compuso un tema para la película y yo lo canto. Lo grabamos hace unos días y fue muy emocionante. Yo en la actuación estoy como pez en el agua, pero la música es su terreno. Haber hecho este trabajo juntos, que él me diera indicaciones y sugerencias fue muy fuerte, muy importante.

-¿Y qué le pareció a él?

-Le encantó. Él también quedó muy contento con el trabajo que hicimos juntos.

-Es tu último año antes del cambio de década, ¿cómo te enfrentás a los 30?

-En realidad, los 28 me pegaron como los 30 prematuros. Así que es como si ya hubiera pasado por esa etapa. En septiembre me despido de los 29 y estoy feliz. Miro para atrás y veo todos los trabajos que hice y me siento contenta. Un tío mío dice que uno no sabe cuán larga puede ser la vida, pero sí cuán ancha, y en eso me centro cada día, en ocupar todo el espacio posible haciendo cosas que me gustan.

¿Rechazás trabajos de modelo o ahí tampoco querés perder el terreno ganado?

-Desfiles ya no hago, tampoco voy a los castings como hace una modelo regularmente. Mi trabajo es la actuación y sólo trabajo en campañas publicitarias cuando me convocan, como ahora para la nueva temporada de Peuque. Pero lo hago desde el lugar de Luz, la actriz. Yo quiero seguir actuando, por eso toda mi disciplina y entrenamiento están puestos ahí. De vez en cuando participo en propuestas comerciales que me interesan o para ayudar a alguna ONG, algo que me da mucha satisfacción.

-¿Cuál es el punto débil en el que toda esa voluntad y determinación que te caracterizan se evaporan como el agua?

-Así como tengo toda la voluntad para levantarme a las cinco de la mañana para ir a grabar o para aprender un idioma en tiempo récord, con la comida soy un desastre. Como fideos y milanesas con puré todos los días, como si tuviera 15. Y lo peor es que estoy al borde de los 30, que pronto acusarán recibo.

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