
La decadencia –y el cierre– de algunas de las salas más imponentes de la Ciudad comenzó mucho antes de la llegada de las cadenas internacionales y las crisis económicas
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A mediados del siglo XX, tras la explosión de los medios masivos, la ciudad de Buenos Aires ostentaba más de 200 salas cinematográficas: verdaderos templos del entretenimiento, lujosos, a veces extravagantes, y capaces de albergar hasta 1800 espectadores. Era la salida favorita de los porteños hasta bien entrada la década del ochenta, cuando los multicines, las crisis económicas y la desidia empezaron a hacer estragos en estas joyas art déco o racionalistas, hoy demolidas o transformadas en iglesias evangélicas, garajes y comercios varios.
Por Jessica Blady

