Medialunas en la ruta: cinco lugares para frenar este verano y disfrutar el viaje a la Costa antes de llegar
Elaboradas en horno a leña, manteca de verdad, clásicos eternos y nuevas revelaciones: una guía imprescindible para transformar el viaje en parte de las vacaciones
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En verano, la Ruta 2 no es solo un camino: es un ritual. Madrugadas con mate, valijas apretadas y una parada obligada que divide el viaje en dos. Porque ir a la Costa también es bajar en el lugar justo, pedir un café o agua para el mate y abrir una bolsa tibia de medialunas que huele a manteca y vacaciones.
Algunas paradas no necesitan presentación y siguen funcionando como un imán para generaciones enteras de viajeros. Otras aparecieron en los últimos años y ya se ganaron su lugar entre las favoritas de quienes buscan algo más que “salir del paso”. En todos los casos, hay un denominador común: medialunas con identidad, recetas reconocibles y esa sensación única de estar camino al mar.
Desde clásicos absolutos hasta joyas para conocedores o propuestas nuevas que sorprenden, este recorrido por las mejores medialunas de la Ruta 2 es una invitación a frenar, bajar de la autopista y disfrutar. Porque a veces, un gran momento del viaje puede estar a mitad de camino.

Clásico de clásicos

El clásico stop de la Ruta 2 no requiere presentación. En Atalaya, Km 113, las medialunas son elaboradas en horno a leña, lo que les aporta un aroma y un sabor inconfundibles: masa hojaldrada, generosa en manteca, con un equilibrio particular entre lo dulce y un leve toque salado, doradas por fuera y tiernas por dentro. No son livianas ni neutras: tienen carácter, gusto marcado y una textura que remite a una receta tradicional, simple y reconocible, convertida con los años en un ícono gastronómico de la ruta.
Una pausa familiar entre aves y estanques

El Parador Minotauro, km 183, se convirtió en otro clásico de la Ruta 2, a la altura de Castelli y con casi 40 años de historia, las medialunas son esponjosas, mantecosas y sabrosas, más potentes que livianas. Además de la gastronomía, una de las particularidades que los viajeros suelen destacar es que afuera del parador hay estanques y un bioparque con aves, incluidos flamencos, lo que se vuelve un entretenimiento ideal para los más chicos en el camino. Un lugar para una pausa familiar camino a la costa.
La revelación de la temporada

Las reconocidas medialunas de La Mantequería llegaron a las tiendas Spot! de Axion energy, KM 38, para abrir La Panadería, que se suma a la oferta gastronómica de la cadena de estaciones de servicio en su alianza con el cocinero Lelé Cristobal y su Parada Sanguchera. Al inigualable sabor de las medialunas de manteca, con el más elaborado hojaldrado y un baño de almíbar, se suman también las medialunas saladas, enroscadas de crema pastelera, membrillo y libritos de queso. Se sirven recién horneadas y ya están siendo celebradas por los turistas que recorren su camino hacia la costa. Para los ansiosos, pueden encontrarse al poco tiempo de salir de CABA, en las estaciones Axion del kilómetro 28 de la Autopista Buenos Aires - La Plata, o bien al pie de la Rotonda Alpargatas, en el kilómetro 38 de la Ruta 2.

Moderno sin olvidar lo clásico
A mitad de camino a Mar del Plata, un café de especialidad moderno y tranquilo se transformó en una parada destacada para quienes buscan una pausa distinta. Aunque Cafequevá, km 174,5, no es un parador con historia tan larga como algunos clásicos de la ruta, su propuesta de espresso, cappuccino y otras infusiones de alta calidad acompañadas de alfajores, budines y pastelería regional ha generado muy buenas referencias entre viajeros que valoran el café bien hecho y productos dulces frescos en el camino. Las medialunas destacan así dentro de una refinada variedad de alternativas para desayunar y merendar, habiéndose ganado el reconocimiento de los turistas, tanto en su versión dulce como también salada, y especialmente con jamón y queso.
Una joya oculta que sigue vigente
A la entrada de la ciudad de Chascomús se encuentra otro de esos paradores donde generaciones de viajeros hicieron alto para desayunar o merendar antes de seguir viaje. En el ACA Chascomús, km 122, las medialunas, junto con el café con leche, son consideradas por muchos como de las mejores de la ruta: caseras, aireadas y livianas, con su toque distintivo de almíbar. Con la elevación de la Autovía 2 en ese tramo, el parador del Automóvil Club Argentino quedó “bajo” la ruta, de modo que hay que descender para llegar al restaurante y cafetería. Aun así, muchos viajeros coinciden en que vale la pena salir y desviarse unos minutos por esas medialunas y por el encanto tradicional del lugar, que combina un estilo antiguo de parador con productos de panadería clásica.

Con gusto y opciones variadas los paradores son una alternativa para quienes prefieren ir con calma, o dejarse tentar por las propuestas. Cada viaje es diferente, tanto como las propuestas y las necesidades de cada conductor, grupo de amigos o familias, pero para todos, nada mejor que empezar a disfrutar desde el viaje.
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