
Misteriosos masones: una antigua cofradía
Durante siglos, permanecieron ocultos. El libro La Masonería, historia de una sociedad secreta, de Paul Jeffers (Ed. El Ateneo), recién editado, bucea en su controvertido enigma
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Desde la destrucción del templo de Salomón a manos de los babilonios en el año 486 a.C., la ciudad de Jerusalén fue conquistada y regida por persas, griegos, romanos y también por el Imperio Bizantino cristiano, hasta el año 638 de nuestra era. En ese momento una nueva potencia pasó por las puertas de la ciudad sagrada, para apoderarse de ella en nombre de una religión que ya había reclamado Arabia para su dios, Alá. Conducidas por el califa Omar, las fuerzas del islam habían derrotado a las tropas del emperador Heraclio en la batalla de Yarmuk, que tuvo lugar el 20 de agosto de 636, y marcharon sobre la ciudad, a la que pusieron bajo sitio hasta conseguir la rendición, sin lucha, en febrero de 638. Dado que se cree que Mahoma –el profeta fundador del islam– había sido milagrosamente llevado al cielo desde esa ciudad y retornado a la Tierra para divulgar su fe, los musulmanes la consideraban santa. Para venerar el viaje del profeta, construyeron dos estructuras sagradas, la "cúpula de la roca" y la mezquita de Al-Aqsa, en el sitio donde antes se erigían el templo de Salomón y el que le sucedió, que había sido restaurado por el rey Herodes y destruido por los romanos en el año 70 d.C.
A lo largo de dos siglos de dominio islámico, las relaciones entre musulmanes y cristianos fueron amistosas. Pero tal tolerancia mutua cambió en el año 800 tras la coronación de Carlos –luego llamado Carlomagno– como rey de los francos por el papa León III. Cuando el monarca del entonces denominado "Sacro Imperio Romano" fue invitado por el soberano de los musulmanes, el califa al-Harun al-Rashid, a construir un hospicio en Jerusalén, dio inicio a una vitalización cristiana que alarmó a los islámicos. Dos siglos después, fueron los cristianos los que encontraron motivos de preocupación al recibir, en las capitales de Europa, numerosos informes provenientes de Jerusalén que afirmaban que peregrinos y lugares santos cristianos estaban sufriendo ataques a manos de los musulmanes.
Inquieto por tales relatos y preocupado por la creciente amenaza que para el Imperio Bizantino representaba el avance del islam hacia el Oeste, en un discurso pronunciado en el Concilio de Clermont en la primavera de 1096, el papa Urbano II convocó a las potencias europeas a dejar de lado sus disputas internas y a unirse en una guerra santa para liberar la ciudad sagrada de los "infieles" ocupantes. Los que tomaran las armas en nombre de Cristo serían recompensados con la absolución y el perdón de los pecados. Este llamado era, según el Papa mismo dijo, Deus Vult (voluntad de Dios).
De inmediato, el Concilio confirió los privilegios y las protecciones prometidos. Aquellos que empuñaron las armas para liberar Jerusalén adoptaron una cruz roja como emblema y se dieron el nombre de "cruzados". Sesenta mil soldados, y hordas de campesinos y peregrinos no combatientes, con sus respectivas esposas e hijos, y cinco ejércitos más emprendieron la marcha hacia Tierra Santa. Al cabo de un año de arduo camino, los cruzados arribaron a las puertas de Jerusalén. Cuando tomaron la ciudad y llegaron en tropel a la iglesia del Santo Sepulcro (el lugar tradicional de la crucifixión y la resurrección), uno de los cabecillas, Raymond d’Agiles, vio una escena que sería "famosa en todos los tiempos futuros, pues tornó nuestros esfuerzos y penas en dicha y júbilo". Para él y sus camaradas cruzados, fue un día de "justificación para todo el cristianismo, de humillación del paganismo, renovación de la fe".
Entre 1096 y 1250 habrían de sucederse siete cruzadas. Miles de cristianos se dirigían a Jerusalén –y volvían– a través de un camino en el que sufrían frecuentes ataques musulmanes. En 1118, para ofrecerles protección, se fundó en Francia por iniciativa de Hugo de Payens, caballero de Borgoña, y Godofredo de Saint-Omer, caballero del sur de Francia, una orden de monjes guerreros. Sus integrantes hicieron voto de pobreza y adoptaron el nombre de "pobres caballeros de Cristo y del templo de Salomón". (...)
Tras la recuperación de Jerusalén por el islam en 1239, los templarios obtuvieron la isla de Chipre como cuartel general de la orden y usaron la enorme fortuna acumulada para establecerse en Francia como financistas y banqueros internacionales. Al volverse el "templo de París" el corazón del mercado monetario mundial de mediados del siglo XIII, los antiguos "pobres caballeros de Cristo" resultaron más ricos que cualquier gobierno del continente y poseían 9000 feudos y castillos. Entre 15.000 y 20.000 caballeros y clérigos eran atendidos por miles de escuderos, sirvientes y vasallos.
Un templario singular
Aunque la historia da fe de que a muchos cruzados les interesaba más el lucro que hacer de Tierra Santa un lugar seguro para el cristianismo, no existen pruebas de que un joven templario llamado Jacques de Molay tuviera más motivación para unirse a la orden que la pura piedad. Nacido alrededor de 1244 en Vitrey, Francia, se sumó a los caballeros templarios a la edad de veintiún años. Tras ascender rápidamente de rango, pasó mucho tiempo en Gran Bretaña. Luego, designado visitador general y gran preceptor de toda Inglaterra, fue nombrado regente de la orden tras la muerte de su vigésimo segundo gran maestre, Theobald Gaudin. Más tarde se trasladó de Inglaterra a Chipre; allí se encontraba cuando, en el otoño de 1307, fue convocado a Francia por orden del rey Felipe IV, llamado "el Justo", y el papa Clemente V. Se cree que tal convocatoria fue consecuencia del temor y la envidia, tanto del rey como del Papa, hacia el poder y la riqueza de los templarios. Otra explicación sostiene que Felipe estaba tan sumido en deudas que decidió que el único modo de cancelarlas consistía en eliminar la orden.
El viernes 13 de octubre de 1307, alguaciles reales entraron en la sede de los templarios en París y arrestaron a los caballeros. Encarcelados y torturados, fueron obligados a confesar diversas herejías, como adoración al diablo y la práctica de perversiones sexuales. Se les dio a elegir entre la retractación o la muerte. De Molay, puesto que confesó bajo tortura, pronto abjuró de lo dicho. Condenado junto con otro templario, fue llevado a una isla del Sena, a la sombra de la catedral de Notre Dame, y quemado en la hoguera en 1312. Una leyenda refiere que mientras las llamas bramaban a su alrededor, él profetizó que el rey y el Papa morirían en el lapso de un año. La profecía se cumplió, pero antes de su muerte el Papa disolvió la orden y advirtió que cualquiera que siquiera pensara en unirse a los templarios sería excomulgado y acusado de herejía.
Entre las muchas historias, leyendas y mitos que se multiplicaron en torno de los templarios, se cuenta la afirmación de que poseían conocimientos místicos. En un antiguo documento, llamado Rubant, ha quedado registrado que los caballeros poseían "conocimientos secretos" que habían obtenido "de libros". Este "conocimiento completo y absoluto" de una sabiduría secreta era revelado sólo a "los iniciados". Raoul de Presle, abogado de la época, afirmó que reinaba dentro de la orden un secreto estricto, de naturaleza tan extraordinaria que los hombres preferirían dejarse cortar la cabeza antes que divulgarlo. Según se cuenta, De Molay dijo a sus inquisidores, antes de morir, que habría querido decirles "ciertas cosas" pero que ellos no estaban autorizados a oírlas.
En cuanto a este aspecto místico de los caballeros templarios, el historiador masónico C.W. Leadbeater escribe que la orden era "uno de los depositarios de la sabiduría oculta de Europa en los siglos XII y XIII, aunque la totalidad de los secretos se revelaban sólo a unos pocos".
Respecto del destino de los templarios luego de la ejecución y el decreto papal que los abolía, ha habido importante controversia entre los historiadores de la masonería. La teoría predominante dice que los templarios sobrevivientes lograron llegar a Escocia para proteger al rey guerrero Robert Bruce. En su lucha contra los ingleses, y al carecer de fuerzas significativas propias, el monarca declaró que daría la bienvenida a todos los templarios que quisieran unírsele.
En la batalla contra los ingleses librada el 24 de junio de 1314 en Bannockburn, los escoceses sólo eran un ejército de soldados de infantería armados con ineficaces picas y arcos. En el fragor de la batalla, que se prolongó durante todo el día, parecía que los escoceses iban perdiendo, pero hacia el final de la jornada aparecieron los templarios. Creyendo que se trataba de un nuevo ejército escocés, los ingleses entraron en pánico y huyeron. Tras ese triunfo, los templarios encontraron refugio en las islas de la costa occidental de Escocia durante cerca de ochenta años. Hacia fines del siglo XIV se trasladaron a la costa oriental, se establecieron en Aberdeen y se autodenominaron "masones".
La explicación de esta transformación –de caballeros guerreros que defendían a los peregrinos que iban a Tierra Santa en masones– se ha atribuido a la mezcla, a lo largo del tiempo, de los preceptos templarios con los de cultos secretos celtas más antiguos. Tal fusión acabó por dar como resultado la formación de una de las ramas más significativas de la masonería: la Real Orden de Escocia. Conocida como "rito escocés", habría de florecer en algunas partes de Europa hasta que se arraigó y prosperó en América del Norte.
Otra teoría acerca del destino de los caballeros templarios después de la ejecución de De Molay y la decisión del Papa de proscribir la orden arroja dudas sobre la afirmación de que los templarios fueran los legítimos antepasados de la masonería. El historiador Jasper Ridley conjetura que, sencillamente, algunos masones prefirieron creer que era más atractivo descender de una orden religioso-caballeresca perseguida que de gremios de canteros ingleses.
Sobre el autor: H. Paul Jeffers es periodista. Ha publicado más de sesenta obra de ficción y no ficción sobre temas diversos. Fue profesor de periodismo en el City College de Nueva York y en la Universidad de Siracusa.






