Mucho más que un galán maduro

Trabajó de mozo y manejó limusinas mientras probaba suerte en las audiciones. Mad Men lo llevó a la fama y ahora dirige. Muy pronto, John Slattery dejará de ser Roger Sterling... y ya lo extraña
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14 de diciembre de 2014  

En 2015 se lo verá en los films Spotlight y Ant-Man
En 2015 se lo verá en los films Spotlight y Ant-Man Fuente: AP

Es extraño lo que un personaje puede hacer por un actor. La carrera de John Slattery se fue cocinando tranquilamente durante dos décadas, hasta que de pronto le cayó el papel de Roger Sterling en la serie Mad Men. Ejecutivo publicitario y bebedor empedernido de lengua filosa que parece pelearle la delantera al engominado Don Draper en cantidad de mujeres que pasaron por su cama, el personaje Roger Sterling convirtió a un actor canoso perfectamente respetable como Slattery en un sex simbol tardío, por más que una vez haya exclamado: "No es que las mujeres se me tiren encima por la calle".

Ahora tengo a Slattery sentado frente a mí en las oficinas de firma de relaciones públicas en Londres. Nos separa una mesa cubierta de galletitas, medialunas y papas fritas. "Alimento para el infarto", dice con una sonrisa, y no prueba absolutamente nada. A sus 52 años, Slattery es un hombre delgado al que todavía le gusta surfear y que rechaza el disoluto estilo de vida de su personaje y sus almuerzos alcohólicos. Es más elegante que casual: jeans azules, camisa celeste de manga larga y anteojos de marco negro. Uno lo imagina encajando perfectamente en Los Hamptons, precisamente donde ahora pasa gran parte de su tiempo.

Parece alguien que ha logrado tomar el timón del abrupto cambio de vida que significó para él Mad Men . ¿Prefiere que la fama le haya llegado a esta edad y no a los 20, cuando podría haberlo hecho descarrilar? "No es tan así, pero uno agradece la fama. Creo que cuando uno envejece, aprecia cosas que de joven no apreciaba, por el simple hecho de tener más experiencia. Uno puede comparar lo que le pasa con sus experiencias anteriores. Me alegro de que me haya pasado ahora.?A todos nosotros nos surgieron oportunidades que de no ser por Mad Men no habríamos tenido."

Slattery audicionó para el papel de Don Draper, pero terminó haciendo de Roger. Cuatro nominaciones al Emmy más tarde, todo está por terminar
Slattery audicionó para el papel de Don Draper, pero terminó haciendo de Roger. Cuatro nominaciones al Emmy más tarde, todo está por terminar Fuente: AP

En apariencia, Slattery está más ocupado que nunca. Ahora que la séptima y última temporada de Mad Men está en pausa hasta los episodios finales, y luego de promocionar su ópera prima como director ( God's Pocket ), Slattery no tiene nada que hacer. "Terminé de grabar, la serie está terminada, y la película también.? ¡Estoy hecho un vago y me encanta! Es lo mejor. No sé cuánto irá a durar." Ciertamente es una recompensa por haber logrado hacerse tiempo para dirigir su película en los seis meses que le quedaron libres entre el rodaje de la sexta y séptima temporadas de Mad Men. "No soy bueno planificando; si no, ¡pregúntenle a mi esposa!", dice con una carcajada. Adaptada por Slattery y Alex Metcalf de la novela de Peter Dexter –también autor detrás de The Paperboy y Paris Trout –, God' s Pocket es una sombría historia que transcurre en un barrio obrero de Filadelfia. Como salidos de una novela de Bukowski, los personajes pasan la mayor parte del tiempo rezongando delante de un vaso vacío en el mostrador de la taberna.

Nada más alejado de los deslumbrantes bares de copas que Roger Sterling frecuenta en Madison Avenue, aunque Slattery dice que no eligió la novela de Dexter simplemente por eso. "No me dije: «Tengo que explorar otros mundos diferentes», al menos no conscientemente. Como el mundo de Mad Men es tan específico, es bastante fácil encontrar mundos que no sean ése. Pero no sé. Creo que si Roger Sterling entrara en ese bar de la película sabría apreciarlo. ¡Lo que sea por conseguir un trago!"

La película es protagonizada por Philip Seymour Hoffman, en uno de sus últimos papeles antes de morir, a principios de este año, por una sobredosis de heroína. Hoffman interpreta a Mickey Scarpato, que apenas puede evitar que su familia colapse cuando su repulsivo hijastro muere en una pelea en su lugar de trabajo. Slattery y Hoffman se conocían desde hace muchos años, y en 2007 incluso compartieron una breve escena en la película Juego de poder . "Siempre quise tener una carrera como la de Phil. Cuando me preguntan qué carrera habría querido tener, digo que él siempre tomó las decisiones más inteligentes."

Slattery estaba tan entusiasmado con la perspectiva de que Hoffman interpretara a Mickey que hasta postergó el rodaje un año para compatibilizar las agendas. En la entrevista, le comento que es raro pensar que después de su película, de El hombre más buscado y de la secuela de Los juegos del hambre ya no veríamos más a Hoffman. "Es cierto?–asiente Slattery–. Con todo lo que tenía para ofrecer como artista, es una verdadera tragedia. Se ve en cada uno de sus trabajos: encajaba siempre a la perfección."

Si bien Slattery había dirigido algunos episodios de Mad Men –y en esta película eligió a la pelirroja de la serie, Christina Hendricks, para el papel de la esposa de Mickey–, nunca había albergado seriamente la esperanza de ser cineasta. "No esperaba tener esta experiencia", admite. Recién hace diez años, cuando se cruzó con el libro de Dexter, y tras pelear largamente por los derechos, empezó a pensar en dar el salto. Hay que admitir que esta humorada negra que sigue los pasos de Mickey en la peor semana de su vida no es para todo el mundo. Pero lo que siempre le interesó a Slattery de la novela era justamente ese humor que aparecía en las situaciones más sombrías.

Slattery creció en Boston, en el seno de una familia de católicos irlandeses, con cinco hermanos y hermanas. De padre comerciante y madre contadora, creció en la época de esplendor de la TV. "Me podía quedar toda la noche mirando televisión –dice–. Me hipnotizaba, me quedaba literalmente parado adelante del televisor durante horas. Ni siquiera me recostaba ni me sentaba. Llegaba de la calle y agarraba el control remoto, y tres horas después seguía ahí parado, ¡con el abrigo todavía puesto!"

Si bien sus gustos eran amplios –de Mary Tyler Moore a Preston Sturges–, recién sintió que le picaba el bichito de la actuación tras ver a Derek Jacobi en Yo, Claudio y en su interpretación de Hamlet producida por la BBC en la década del 80. Tras graduarse en actuación en la Universidad Católica Norteamericana de Washington, se mudó a Nueva York, donde trabajó de mozo y de chofer de limusinas mientras se subía a la calesita de las audiciones. Recién a los 25 años hizo su primera aparición televisiva, en una secuela de Doce del patíbulo . "Estaba en Los Ángeles y no tenía un centavo –recuerda–. Devolvía la limo y me volvía a pie pensando: «¡Y ahora qué hago! ¡Vivo en Los Ángeles y no tengo auto!» Era 1987 y no había celulares, así que yo había dado como número de contacto el teléfono del bar de mi primo. Y lo veo salir a mi hermano del bar y me dice que me habían dado el papel en Doce del patíbulo, la serie."

Durante las siguientes dos décadas, tuvo trabajo regularmente: en 1996, incluso, tuvo participaciones en tres películas, con Al Pacino, Robert De Niro y Arnold Schwarzenegger, respectivamente. Pero recién empezó a llamar la atención con su personaje del político y vil novio de Carrie Bradshaw en Sex & the City. Entonces llegaron los papeles en la pantalla grande, La sonrisa de Mona Lisa y La conquista del honor , así como el rol de candidato a alcalde de las últimas dos temporadas de Amas de casa desesperadas.

Pero después, con Mad Men , todo cambió. Todo el mundo sabe que primero audicionó para el papel de Don Draper, pero que terminó haciendo de Roger. Siete años y cuatro nominaciones al Emmy más tarde, todo está por terminar. "¿Sabe cómo termina la serie?"Asiente con la cabeza, pero se niega a decir palabra. "Estoy acostumbrado a saber, y callar", dice con una sonrisa. Le pregunto entonces qué sintió al cerrar para siempre ese programa. "Fue triste. Y yo sabía que iba a ser así. Con las emociones, como en otros órdenes, uno espera que las cosas lo afecten de determinada manera, y al final, lo afectan de otra. Y así fue. Fue emocionalmente fuerte. Me pegó por donde no me lo esperaba."

Más allá de las lágrimas, ahora Slattery disfruta del tiempo libre que le queda tras haberse sacado de encima los compromisos del programa. Casado desde 1998 con la actriz Talia Balsam –ex esposa de George Clooney y que, como dato de color, interpreta a Mona, la primera esposa de Sterling, en Mad Men –, y tienen un hijo de 15 años, Harry. Padre e hijo suelen pasar tiempo juntos mirando películas. "El gusto de mi hijo está mejorando. Vimos juntos El Gran Hotel Budapest , de Wes Anderson, y le encantó."

Slattery no ve la hora de pasar a otra cosa. No esperen encontrarlo buscando su vida en un campo de golf. "Por más que extrañe Mad Men, yo no me metí en esto para hacer el mismo papel toda mi vida. En algún momento hay que pasar a otra cosa. ¡Y eso es lo mejor! Pero también es el momento en que uno se pregunta cómo seguirá todo. Creo que es tonto tratar de superar lo que hice." Se queda pensando un instante. "Lo que uno quiere son posibilidades. Y ahora soy eso: un manojo de posibilidades."

Traducción de Jaime arrambide

James Mottram

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