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El ingenio no sólo resuelve situaciones en forma económica haciendo posible lo imposible, sino también abre el abanico de lo mejor a cada necesidad de espíritu. Y ésa es la clave para que cualquier espacio, exterior o interior, sea un auténtico lugar de cobijo
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11 de mayo de 2003  

1- Un Jardín de invierno es un espacio con múltiples usos. En este caso fue construido con el doble propósito de protegerse del sol de verano y disfrutar su calor en invierno. Para esto se cubrió de plantas como la vid, que durante el frío permite captar el sol que se filtra a través de los vidrios. La estructura de hierro fue construida sobre una base de piedra, respetando así el estilo de la casa

2- En este living el piso es de chapas de madera terciada teñidas y plastificadas. En la pared, trescuadros que armó el dueño de casa con marcos antiguos o usados totalmente distintos. Un gran candelabro de vidrio apoya directamente sobre el piso(Arq. Celedonio Lohidoy)

3- Al portalámparas se le tejió una pantalla de alambre y cuentas de vidrio, que permite un efecto curioso al filtrar la luz (Arq. Celedonio Lohidoy)

4- Para la terraza un sofá hecho con troncos de eucaliptos. Como adorno, una gran rosa de género (Arq. Celedonio Lohidoy)

5- El espacio es el mayor valor recuperado en un miniloft (dos habitaciones y un baño al que se le eliminaron tabiques) donde un gran ambiente cubre todas las necesidades funcionales. Una biblioteca baja de 1,50 metro cumple doble función: frente a la cama contiene el video, DVD y TV; la otra cara sirve de apoyo al escritorio. La mesa antigua de patas torneadas equilibra lo clásico con lo moderno y tecnológico. Las lámparas, un modelo italiano de Artemida que emite una luz puntual para trabajar (Dorotea Oliva)

6- La luz. Otro ángulo del miniloft, donde ventanas tradicionales se reemplazaron por un ventanal corrido, que termina de integrar el exterior con el interior gracias a una raja de techo vidriaado, apto para que entre el cielo. La idea al amoblar es tener poco, pero con valor estético, recuperando piezas de familia. En este caso, dos silloncitos Luis XV retapizados y una mesita de luz. Además, el reflejo de las puertas de placard de vidrio esmerilado (Dorotea Oliva)

7- Escaleras I En una casa de campo en Uruguay, para aprovechar el espacio debajo de la escalera (de material, con escalones de madera, que conduce desde la cocina hacia el primer piso) se ideó una pequeña estufa de leña que tiene el doble uso de calentar la cocina y, eventualmente, cocinar (Arq. Pablo Sánchez Elía)

8- Escaleras II En esta escalera flotante, de mármol travertino, se dejó una raja, marcando la separación del muro, dándole así continuidad y permitiendo el derrame de la luz hacia abajo (Arq. Pablo Sánchez Elía)

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