
Sin una oreja y con una pata cortada, fue rescatada del comercio de carne de perro en China: “Sobrevivió al horror”

No distingue de razas, tamaños, pelajes ni orígenes. El negocio de carne de perro en China es implacable con los animales. Por eso, en cuanto Cora fue rescatada del horror y aunque se encontraba en muy mal estado de salud, sus rescatistas sintieron un enorme alivio.
De inmediato fue llevada al refugio de animales Harbin SHS Animal Rescue, donde finalmente estuvo a salvo y pudo relajarse. Luego de una espera de tres años, trámites y documentación con la que cumplir, finalmente el 5 de agosto pasado Cora viajó al Reino Unido, donde fue recibida por 8 Below Husky Rescue.
Desde la ciudad china de Harbin, donde miles de perros son sacrificados brutalmente cada semana en el comercio ilegal de carne de perro, Harbin SHS Animal Rescue es un equipo compuesto por amantes de los animales, profesionales veterinarios y una red esencial de residentes chinos que luchan por los perros.
Según informan desde SHS, el consumo de carne de perro sigue siendo legal en China, pero su sacrificio y venta para consumo no lo son. Toda carne vendida para consumo en China (al igual que en la mayoría de los países del mundo) debe ir acompañada de certificados que acrediten que los animales han sido criados en condiciones sanitarias adecuadas para el consumo. Dado que China no cuenta con granjas para perros y estos no figuran en la lista de ganado, los perros que se venden para consumo carecen de estos certificados sanitarios y, por lo tanto, su venta es ilegal.
Dado que en China no existen granjas de carne de perro (una idea errónea muy extendida), los perros que se venden a la industria cárnica canina son animales robados o en situación de calle, perros reproductores retirados o cachorros sin vender. Gran parte de estos perros provienen de criaderos intensivos. Una vez que un cachorro se considera demasiado viejo, enfermo o poco agraciado para la venta (generalmente a partir de las 8 semanas de edad), los criadores lo venden como carne para minimizar las pérdidas.
Cora es una Malamute de Alaska de 7 años y pertenece a una de las razas de pastoreo árticas más antiguas. Son perros robustos, de complexión fuerte, con un pecho profundo y un cuerpo musculoso. Tienen la cabeza ancha y unas orejas triangulares, que levantan cuando están atentos.
Pero, lamentablemente, ha pasado por mucho y no fue hasta que llegó a 8 Below Husky Rescue que su vida realmente comenzó.
A Cora le falta una oreja completa y parte de la otra, así como una de sus patas delanteras. Sus rescatistas están intentando ayudarla a aprender a desenvolverse en el mundo de la manera que mejor le funcione. Cora, por otro lado, apenas parece darse cuenta de que es diferente.
“Cora realmente no parece ser consciente de su discapacidad”, dijo Jade Hayley Brightmore de 8 Below Husky Rescue a un medio local. “No se ve a sí misma como diferente o limitada. Quiere salir a pasear, explorar, disfrutar de la vida, ser querida y, sobre todo, ¡que le acaricien la panza!”.
A pesar de su triste pasado, Cora está llena de amor y busca cariño constantemente. Los humanos le hicieron daño, pero no guarda rencor. Vive el presente y es un hermoso ejemplo de la resiliencia que pueden tener los perros.
En este momento, sus cuidadores están enfocados en ayudarla a recuperar fuerzas y darle a su cuerpo el tiempo necesario para desarrollar la musculatura que le permita moverse con tres patas. Están respetando el ritmo de Cora, procurando que no se emocione demasiado.
“Obviamente, debemos tener en cuenta sus limitaciones físicas y asegurarnos de que su entusiasmo no supere lo que su cuerpo puede soportar actualmente, pero Cora parece creer que no hay nada que ella no pueda hacer”, dijo Brightmore.
Todos en el refugio están encantados de poder darle a Cora esta segunda oportunidad, y la perra la está aprovechando al máximo. La semana pasada tuvo un chequeo veterinario de rutina y, lamentablemente, se descubrió que tiene una pequeña infección en la herida de su pata delantera, así como una infección en el oído. Ya comenzó un tratamiento con antibióticos.
Por suerte, Cora no se deja afectar por nada. ¡Sigue siendo la misma perrita feliz, cariñosa, confiada y obsesionada con que le acaricien la pancita!
“Los humanos ven lo que ha perdido y piensan en todo lo que ha tenido que soportar”, dijo Brightmore. “Cora parece mucho más interesada en lo que la vida le depara”.
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