
Deslumbraba por la derecha, cuidaba su cuerpo con disciplina y nunca fue amonestado ni expulsado
En febrero de 1957, Stanley Matthews llegó con su mujer, Betty, a la municipalidad de Blackpool, una ciudad de la costa inglesa sobre el mar de Irlanda. Acababa de cumplir 42 años. En uno de los salones lo esperaba el periodista francés Gabriel Hanot para entregarle el primer Balón de Oro de la historia. También recibió un plato de porcelana enviado por los hinchas del Stoke City, el club donde había empezado a jugar.
Así, con una ceremonia sencilla y un jugador que llevaba casi un cuarto de siglo en las canchas, nació el premio que reuniría a las mayores estrellas del fútbol. La revista France Football había anunciado el resultado en diciembre. Matthews le había ganado a Alfredo Di Stéfano y de Raymond Kopa.
El “Mago de la Gambeta” tenía 41 años cuando lo eligieron y sigue siendo el ganador más veterano del Balón de Oro. Muchos de sus antiguos compañeros ya se habían retirado. A él aún le quedaban años en la cancha y otros récords por alcanzar.

El hijo de un boxeador
Matthews nació el 1 de febrero de 1915, en Hanley, en Stoke-on-Trent, Inglaterra. De chico entrenaba con su padre, Jack, que tenía una barbería y también se ganaba la vida en el ring. Sin embargo, el entusiasmo por los guantes no se lo pudo transmitir. “A los 13 años solo tenía una cosa en la cabeza: ser futbolista”, recordó en The Way It Was: My Autobiography, sus memorias publicadas en 2000.
En una entrevista con BBC Radio 5 Live en 1995, Matthews recordó cómo jugaba de chico: “Me encantaba agarrar una pelotita y jugar. Hasta iba a la carnicería a conseguir una vejiga de cerdo, la inflaba y la usaba como pelota. Muchas veces seguía jugando de noche, bajo la luz de un farol. Lo disfrutaba muchísimo”.
Pero a Jack le costaba aceptar la elección de su hijo. Por eso, le propuso apoyarlo si conseguía entrar en la selección escolar de Inglaterra antes de terminar la escuela. Stanley lo logró a los 13 años, cuando jugó contra Gales y su equipo ganó 4 a 1.
El día que cumplió 15 empezó a trabajar en el Stoke City. Hacía tareas de oficina y limpieza mientras buscaba un lugar como jugador. A los 17 firmó su primer contrato como profesional. En 1933 festejó el ascenso a Primera y, un año después, debutó con la camiseta de la selección de Inglaterra. Tenía 19 años y convirtió uno de los goles de la victoria por 4 a 0 frente a Gales.

En ese primer día en el club también conoció a Betty Vallance, la hija de uno de los preparadores del equipo. Según contó en sus memorias, ella lo recibió y lo acompañó a encontrarse con su padre. Se casaron en 1935 y tuvieron dos hijos, Jean y Stanley. El varón también se dedicaría al deporte, aunque eligió una raqueta: en 1962 ganó el torneo juvenil de Wimbledon.
“Tenés 32 años, ¿creés que podés seguir un par de años más?”
En 1938, Matthews pidió irse del Stoke. Tenía diferencias con el club y, cuando la noticia se conoció, miles de hinchas se movilizaron para pedirle que se quedara. Stanley decidió seguir. Un año después, el estallido de la Segunda Guerra Mundial interrumpió el campeonato. Tenía 24 años.
Durante el conflicto sirvió en la Real Fuerza Aérea y fue destinado a Blackpool como instructor de educación física. Siguió participando en los partidos que se organizaban durante la guerra, pero cuando volvió la liga ya había pasado los 30.

Retomó su carrera en el Stoke y en 1947 se incorporó al Blackpool. Su nuevo entrenador, Joe Smith, lo recibió con una pregunta que se volvería famosa: “Tenés 32 años, ¿creés que podés seguir un par de años más?”. Y Matthews se quedó 14 años más...
En su primera temporada fue elegido futbolista del año por la asociación de periodistas deportivos ingleses y llegó a la final de la Copa de Inglaterra. Perdió contra el Manchester United. En 1951 volvió a disputar el partido decisivo, esta vez frente al Newcastle, y otra vez se fue sin la copa.

Su lugar era la punta derecha. Recibía la pelota, enfrentaba al defensor y buscaba el momento para pasarlo. Podía insinuar una salida y cambiar de dirección con el mismo pie. Los rivales conocían la maniobra, pero eso no les garantizaba poder frenarlo. Después venía el centro para un compañero. Los hinchas iban a verlo por eso, por lo que podía inventar con la pelota y un rival enfrente.

La final que llevó su nombre
El 2 de mayo de 1953 llegó la tercera oportunidad, en Wembley. Matthews tenía 38 años y el Blackpool enfrentaba al Bolton Wanderers. En el segundo tiempo, su equipo perdía 3 a 1. Matthews siguió buscando por la derecha. Un centro suyo terminó en el segundo gol de Stan Mortensen y le devolvió la esperanza al Blackpool. Cerca del final, el propio Mortensen empató de tiro libre. Todavía quedaba tiempo para una jugada más: Matthews pasó a su marcador, mandó la pelota al área y Bill Perry convirtió el cuarto gol, ya en tiempo de descuento.

El Blackpool había ganado 4 a 3. Después de dos finales perdidas, Matthews tenía su copa. El partido quedó en la historia como “la final de Matthews”, aunque a él le incomodaba ese nombre. Sentía que opacaba el esfuerzo de sus compañeros, especialmente el de Mortensen, que había hecho tres goles.
En la temporada 1955-1956, el Blackpool terminó segundo en la liga, detrás del Manchester United. Matthews había cumplido 41 años y seguía siendo una figura del equipo. Ese fue el jugador que los periodistas europeos eligieron en la primera votación del Balón de Oro.
Seguir hasta los 50
El secreto para seguir jugando tantos años era una dieta estricta. Además, fundamental, Matthews no fumaba ni tomaba alcohol, entrenaba y tomaba jugo de zanahoria todos los días. “Recibí buenos consejos y empecé a comer más ensaladas y frutas”, contó en una entrevista con la federación inglesa de fútbol.

En 1961 regresó al Stoke City, que estaba en Segunda División. Aunque tenía 46 años todavía despertaba entusiasmo. Según el Museo Nacional del Fútbol inglés, su primer partido de vuelta convocó a unos 20.000 espectadores más. Dos años después, el equipo consiguió el ascenso. Matthews volvía a Primera con el club donde había empezado, cuando ya se acercaba a los 50.
El 6 de febrero de 1965, cinco días después de cumplirlos, disputó su último partido de liga, frente al Fulham. Ese año también se convirtió en el primer futbolista en recibir el título de Caballero mientras seguía en actividad.
En abril, su homenaje de despedida reunió a figuras como Lev Yashin, Ferenc Puskás, Eusébio y Alfredo Di Stéfano. Matthews se despidió de la liga inglesa a los 50, después de más de tres décadas de carrera sin una sola amonestación ni expulsión. Su explicación para haber seguido tanto tiempo en la cancha era contundente: “Quería jugar todo el tiempo que pudiera porque estaba enamorado del fútbol”.

Después del retiro, Matthews dirigió al Port Vale y entrenó jóvenes en distintos países, especialmente en Sudáfrica durante el apartheid. En 1968 se separó de Betty y más adelante se casó con Mila Winter, una intérprete checa. Murió el 23 de febrero de 2000, a los 85 años. Unas 100.000 personas salieron a las calles de Stoke para despedirlo. Sus cenizas quedaron bajo el círculo central del estadio del club donde había empezado a jugar.

