
Todas las tartas
Practicidad y buen gusto se mezclan sobre un disco de masa
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Se comen y se preparan con rapidez. Admiten distintas versiones saladas y ejemplares especiales para golosos. Por esta lista de razones, las tartas se convirtieron en un plato solicitado que pronto puede adquirir categoría de clásico.
Cuenta la leyenda gastronómica que el origen de las tartas, como el de muchas creaciones culinarias, está estrechamente vinculado con la necesidad. Una vez terminada la Primera Guerra Mundial, el pueblo francés clamaba por comidas nutritivas que no demandaran gran cantidad de harina en la preparación. Nacieron entonces unas modestas primas hermanas de la pionera quiche lorraine .
Desde aquellos tiempos, el denominador común de la elaboración del plato era contar con una sola tapa sobre la cual apoyar elementos disponibles crudos o cocidos. La sabrosa preparación no tardó en ser adoptada en el resto del mundo, especialmente por los que prefieren las recetas prácticas.
La preparación de las tartas parece combinar perfectamente las virtudes del fast food con el elenco de sabores y presentación gourmet que exigen las nuevas tendencias gastronómicas. La variedad de los rellenos elegidos sólo presenta como límite la imaginación de quienes las elaboran. "Son productos que tienen salida siempre, ya que resultan ideales para comensales apurados; aunque en verano el consumo crece por la cuestión de las dietas", afirmó SantiagoPichon Riviere, uno de los propietarios de Tentissimo, cadena de locales que funciona en los shoppings desde hace ocho años.
"Las porciones saladas se consumen todo el año. Por eso siempre tenemos alguna promoción que las incluya", señala Mónica Echandi, dueña del Liberian Caffe, en Paseo Alcorta. El lugar ofrece versiones caseras y porciones generosas y altas. "Mucha gente prefiere encargar distintas tartas saladas o dulces y organizar mesas sobre la base de las mismas para sorprender a los invitados", define.
Los dictados de la alimentación natural también se adueñaron de las tartas. "Son de masa integral, muy fina y elaboradas sin yema. Los elementos se ligan con harina integral y generalmente les ponemos verduras de estación. Sólo cuando trabajamos con lácteos -siempre orgánicos- agregamos un toque de ricotta descremada", explicó a Via Libre el arquitecto Alejandro Berlazky, uno de los responsables del autoservicio de alimentos integrales y no refinados, Alma Zen, que funciona hace algo más de dos años en Almagro.
Las versiones dulces e individuales se dejan comer con menos culpa y son las preferidas al organizar mesas para cumpleaños y aniversarios. Se encuentran también ejemplares realizados sobre la base de harina integral orgánica y miel o azúcar integral de caña.
Soluciones para estómagos apurados y cerebros creativos, las actuales parientes de aquella torta pascualina -con dos tapas- que preparaba la abuela se multiplican sin fin. Y no piensan rendirse.
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