
Susana Ferrari Billinghurst siempre mantuvo un perfil bajo, más allá de ser una de las grandes pioneras de la aviación argentina, y la primera mujer sudamericana en realizar vuelos nocturnos
“La mujer ha vencido: y uno de sus triunfos más estupendos constituye su capacidad plenamente demostrada para actuar en la aviación”, escribía Amelia Tarducci –alumna de las clases de vuelo que se dictaban en la escuela de Villa Lugano– el 30 de septiembre de 1921, en un artículo de la revista Aviación. Seguramente, inspirada en las luchas y movimientos sociales de la segunda ola del feminismo, y otro tanto en los hitos de las primeras mujeres que se aventuraron a surcar los cielos argentinos, Tarducci vaticinaba un gran futuro para sus compañeras pilotos que ya generaban titulares en los diarios.

