Una calificación sentimental científica

Hernán Iglesias Illa
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15 de diciembre de 2012  

En febrero de 2003, volviendo del festival Cosquín Rock, cuatro amigos porteños mataron las horas de viaje intentando desatar un viejo nudo del varón soltero: la dificultad para crear un sistema universal de calificación de mujeres, para distinguir a las del montón de aquellas que realmente valen la pena.

Aquella noche, en un restaurante sobre la ruta 9, cerca de Marcos Juárez, estos cuatro amigos garabatearon ideas y números en una servilleta y creyeron haber descubierto una fórmula secreta. Bautizaron su sistema con las iniciales de sus tres categorías: belleza, actitud y contenidos. El Índice BAC.

Esta herramienta se ha propagado desde entonces por asados de Buenos Aires y alrededores, refinándose con el aporte de cientos de colaboradores anónimos. A continuación, una síntesis de sus preceptos y conclusiones. El Índice BAC es un sistema para evaluar candidatas a novia, no revolcones ocasionales o infatuaciones súbitas, que tienen reglas más simples (también sirve para conseguir novio, porque el sistema es perfectamente reversible). Para ello, descompone las cualidades de una mujer en las tres categorías mencionadas más arriba. Cada categoría se evalúa con un puntaje que va del cero al cuatro.

La primera revelación, para aquellos viajeros nocturnos que pellizcaban la noche pampeana en un Peugeot 205 blanco, fue: "Si encontrás una chica que sea un tres-tres-tres, no la dejes ir. Tenés que casarte con ella". Es decir, una chica con tres puntos sobre cuatro en belleza, en actitud y en contenidos exigía, para aquellos solteros reacios al compromiso, un compromiso inmediato.

El objetivo de las categorías era hacerlas lo más científicas posible, para que personas distintas pudieran llegar a diagnósticos parecidos. La primera categoría, "belleza", es el aspecto de una mujer de frente, de cerca y sin maquillaje, como en una foto carnet o contra la pared de una comisaría, sin arreglos de ningún tipo. Esto, que parece sencillo, no lo es tanto. El varón porteño es conocido por su vulnerabilidad a la provocación: todo lo llamativo le parece atractivo; un escote profundo le nubla la capacidad de observación.

"Actitud" es una categoría más abstracta, que incluye los agregados que una mujer se pone encima en su vida cotidiana. Va desde elecciones que parecen simples -la forma de llevar el pelo, la ropa que usa- a cualidades más complejas, pero relacionadas con las anteriores, como la personalidad o el sex appeal . Es su forma de ser y su forma de estar, su manera de estar cómoda (o no) consigo misma.

"Contenidos", en cambio, mide la relación de una chica con el mundo. Mide su inteligencia pero también la música que escucha y las películas que le gustan. Y si es buena persona o trata bien a la gente. Mide también (positivamente) si es ambiciosa o tiene una carrera: si tiene una teoría sobre sí misma. Actitud es irracional, embarullada, inconsciente; Contenidos es (más) razonada, planificada, deliberada.

Llegados a Buenos Aires, estos cuatro pioneros empezaron a mirar la realidad con los nuevos ojos del índice BAC. Dos meses después, encontré una tres-tres-tres en un restaurante de la calle Ayacucho y me casé con ella.

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