
Una pequeña isla en las costas colombianas, que puede cruzarse entera caminando en pocos minutos, se convirtió en un gran ejemplo mundial de ecoturismo: es la única isla del mundo con 3 estrellas de Oceanic Global por ser libre de plásticos de un solo uso, funcionar 100% con energía solar, trabajar con las comunidades y proveedores locales, y por usar materiales locales y sostenibles para su construcción. Se trata de Corona Island, propiedad de la reconocida marca de cerveza, que partió de la premisa de hacer que la naturaleza y la sustentabilidad sean las protagonistas del lugar.
Frente a Cartagena, en las Islas del Rosario, el lugar se destaca por sus aguas cálidas y cristalinas, arrecifes de coral, palmeras, arena suave y una biodiversidad que incluye tortugas, monos titíes, loros y guacamayos. Cuenta solamente con 10 bungalows y recibe a un máximo de 20 huéspedes, lo que permite una experiencia exclusiva y conectada con la naturaleza, dos de los pilares que impulsa la marca.
La sostenibilidad como parte de la experiencia
En Corona Island, el compromiso con el entorno no es un concepto aislado, sino que atraviesa la manera en que funciona el destino. Cuenta con energía solar, filtra su propia agua y utiliza captadores de lluvia para llenar sus tanques. También prioriza el uso de ingredientes locales, incorporando productos de la región a su propuesta gastronómica.
Es la única isla del mundo en recibir el Sello Azul libre de plástico de tres estrellas de Oceanic Global, luego de eliminar los plásticos de un solo uso y adoptar mejores prácticas operativas sostenibles a escala.
A estas prácticas se suman acciones que buscan generar un impacto positivo en el ecosistema. Corona Island trabaja en la reforestación de manglares y la recuperación de arrecifes de coral, dos ecosistemas fundamentales para la biodiversidad de la región, y se asocia con organizaciones locales para contribuir a su conservación y reducir los desechos marinos.
Gauchos del mar visitaron la isla

Los Gauchos del mar son los hermanos argentinos Julián y Joaquín Azulay. Reconocidos surfistas y aventureros, son cineastas documentales que recorren el mundo combinando su pasión por el deporte con la concientización ambiental y la protección de la naturaleza.
Es nuestra responsabilidad como ciudadanos dejar las cosas igual o mejor que como las encontramos. Para los que vengan atrás lo sigan disfrutando.”
— Gauchos del MarEn sus más de 15 años inspirando a la gente y creando consciencia a través de sus 8 documentales, que le valieron 64 premios internacionales, Julián y Joaquín visitaron Corona Island y pudieron comprobar de primera mano como el turismo y la sustentabilidad confluyen en una sola propuesta integral.
“Es nuestra responsabilidad como ciudadanos dejar las cosas igual o mejor que como las encontramos. Para los que vengan atrás lo sigan disfrutando”, aseguraron. “Tenemos que pensar en todas las especies, no somos solo los humanos, somos millones de especies que convivimos”, agregaron mientras disfrutaban de la playa colombiana.
Para estos documentaristas, “se puede integrar el modelo productivo con lo natural y la conservación” y las empresas tienen que contribuir. “Las compañías desde su lugar pueden ayudar a conservar los lugares: dejarlos intactos o atraer gente para que lo disfrute”, aseguraron y destacaron el ejemplo de Corona Island, donde “atraés gente y le enseñás, se contagia y se amplifica”.
Se puede integrar el modelo productivo con lo natural y la conservación. Las compañías desde su lugar pueden ayudar a conservar los lugares.”
— Gauchos del MarUn destino donde la naturaleza marca el ritmo
En Corona Island, desconectarse forma parte de la propuesta. El sonido del mar, el viento y el entorno natural acompañan cada momento de la estadía. Los huéspedes pueden elegir entre distintas actividades para explorar y disfrutar de la isla, como snorkeling, paddleboard, kayak, yoga, beach volley y clases de cocina, además de contar con espacios para descansar y relajarse frente al mar.
La naturaleza también es protagonista tanto dentro como fuera del agua. Los arrecifes de coral permiten acercarse a la biodiversidad marina de la región, mientras que los manglares y la vegetación de la isla crean un entorno ideal para observar distintas especies.
Por la noche, el paisaje ofrece una nueva experiencia. Sobre la superficie del agua puede aparecer la bioluminiscencia, un fenómeno natural que transforma el mar y se convierte en uno de los momentos más particulares de la estadía.
La experiencia de Corona Island también fue reconocida por la Guía MICHELIN, que la incorporó a su selección de hoteles en Colombia. Esta distinción acompaña una propuesta que plantea una manera diferente de entender el lujo, alejada del exceso y más vinculada con la privacidad, la naturaleza y el ritmo del Caribe.
Desde los bungalows construidos con materiales naturales hasta una gastronomía basada en productos locales, cada detalle está pensado para integrarse al entorno. El objetivo es que la experiencia conviva con la naturaleza y permita disfrutar de la isla desde una perspectiva diferente.
Corona Island propone, así, una manera diferente de vivir el Caribe: una experiencia en la que el turismo, la conservación y el disfrute de la naturaleza pueden convivir. Desde el uso de energías renovables y la protección de los ecosistemas hasta la gastronomía local y la posibilidad de desconectarse del ritmo cotidiano, cada elemento apunta a un mismo objetivo: demostrar que disfrutar de un destino también puede significar cuidarlo. En una isla donde el mar, la biodiversidad y el paisaje son los grandes protagonistas, el verdadero lujo parece estar en algo tan simple como tener tiempo para contemplarlos.
Para conocer más sobre la propuesta se puede visitar la web www.livecoronaisland.com
Beber con moderación. Prohibida su venta a menores de 18 años.
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