Vegetarianos entre semana: ideas para comer menos carne

Quienes lo hacen buscan contrarrestar los asados del domingo, así como cuidar la salud y el medio ambiente
Quienes lo hacen buscan contrarrestar los asados del domingo, así como cuidar la salud y el medio ambiente Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Cichero / AFV
Vicky Guazzone di Passalacqua
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12 de octubre de 2019  

No son veganos ni vegetarianos, pero de lunes a viernes eligen de forma consciente no comer carne roja. En uno de los países con mayor consumo per cápita de este alimento (se estima que la Argentina supera los 100 kilos por año), muchos se están planteando reducir el consumo en pos de mejorar su salud y ayudar al planeta, tomándolo además como un proyecto en el que involucran a toda la familia.

Así sucede por ejemplo en la casa de Luciano Andújar, donde con su mujer Celeste decidieron que las noches de semana la comida se basa en legumbres y vegetales, tanto para ellos como para sus hijos de 6 y 3 años. "Nos llamó la atención la movida ecológica alrededor de este tema, y comenzamos a investigar. Así que vamos a la dietética, nos nutrimos de legumbres y las combinamos con verduras para inventar platos distintos. Y desde que empezamos este cambio alimenticio nos sentimos mucho mejor al día siguiente de una noche sin haber comido carne", detalla Luciano.

Para ellos también suma el hecho de presentarles nuevos sabores y opciones a los chicos, para que aprendan a comer a partir de un abanico mucho más grande, fuera del clásico "carne + guarnición".

Esta responsabilidad paternal incluso se hace presente en las madres que amamantan. "Empecé a consumir menos carne y a incorporar más leches vegetales, verduras, frutas y huevos orgánicos desde que nació mi hija Lola, hace dos meses", cuenta Andrea María Rodríguez. Sosteniendo que no es posible comer un corte vacuno de calidad en cualquier lado, dado el uso irresponsable y descontrolado de agrotóxicos, eligió ser la transmisora del cambio en su casa. "Mi hija depende de los nutrientes que yo le brindo", sintetiza, agregando que cuando empiece su alimentación complementaria buscará potenciar aún más ese estilo de vida. "El trasfondo es una toma de conciencia macro que va más allá de lo que uno consume: es mi mini acción favorable para cuidar y salvar al medio ambiente, sabiendo que la industria de la carne es una de las que más contamina", sentencia.

Aunque tomó la decisión de no extender esto a su beba de un año (no se recomienda aplicar ninguna restricción alimentaria a menores de 2), Sol Cabezas, médica y a cargo de la cuenta @mamipandapediatra en Instagram, también elige para su familia y pregona en redes una alimentación en la cual la carne dejó de ser protagonista. De hecho, Sol asegura que cambió totalmente su forma de concebir este consumo a partir de la maternidad. "Se me radicalizó este tema de pensar 'me estoy comiendo el bebé de alguien'. Todavía como carne, pero cada vez menos, y en algún punto siento que las futuras generaciones nos van a mirar como los últimos carnívoros", apunta. Para ella, no falta tanto para que este hábito sea visto como el del cigarrillo o el ponerle mucha sal a la comida.

Influencia oriental

En la medicina ayurvédica, proveniente de India y muy difundida en el último tiempo en Occidente, también se impulsa el menor consumo de carne. Considerando que la alimentación es la esencia de la vida y que la comida debe ser productora de energía vital para cuerpo y mente, priorizan una dieta basada en frutas, vegetales, legumbres y cereales. Por eso a partir de esta corriente también nacieron varios "vegetarianos entre semana". "Empecé a ir a una médica ayurveda por dolores de cabeza, y uno de los puntos en los que hizo foco fue la alimentación", relata Pía Neira. "Hice una dieta especial durante un tiempo, y aunque ya no la sigo a rajatabla, me dio mucha información sobre qué cosas me caen bien y mal, y ahora estoy más alerta", describe.

Parte de una familia acostumbrada a pasar veranos y fines de semana en el campo, el asado compartido que siempre fue ritual común hoy está pasando a ser una excepción. Una en la que disfruta lo que está comiendo, pero que ya no elige tanto. "Soy mas consciente de cuándo de verdad vale la pena. Me como un asado en familia, pero si pido empanadas, elijo otro gusto. Me parece que lo importante es habilitar espacios para ser consciente. Porque el peor alimento es la culpa; si me voy a comer una milanesa, lo hago con felicidad", apunta.

En sintonía, Florencia Manzato asegura que hoy elige estar más abierta a lo que le pide su cuerpo, y así bajó considerablemente el consumo de carne. "Leí un libro de ayurveda sobre comida consciente que me interesó mucho, y luego vi una serie de documentales sobre el tema. Entiendo que somos omnívoros y precisamos de la carne, pero no en las cantidades que hoy se consumen", sostiene. Atenta a los "doshas" o biotipos en los que la medicina ayurvédica categoriza a las personas y que definen con qué le sienta mejor alimentarse a cada uno, asegura que la clave es escucharse y conocerse.

Desde hace unos cinco años, la chef Felicitas Pizarro eligió subirse al hashtag iniciado por Jamie Oliver (su mentor y quien la lanzó a la fama) #meatfreemonday. No pasó mucho tiempo hasta que lo argentinizó a un #lunessincarne, y desde entonces es una tendencia que sus seguidores incluso reclaman cuando se ausenta alguna semana.

Bajo esa premisa postea delicias como coliflor gratinado o ñoquis de remolacha con salvia y queso de cabra, inspirando a su público pero también mostrando que eso es lo que elige para su marido Santiago y su hijo Ramón. "Como argentinos, después de un fin de semana seguro necesitamos un lunes sin carne. Puede ser cualquier otro día de la semana, pero es muy posible que sábado o domingo hayas comido un asado, o pasta con bolognesa o algo así. Y no es 'arranco la dieta', si no 'como equilibrado'", describe.

Muy lejos del vegetarianismo ("venero la carne", se sincera), cuenta que consume este alimento solo dos o tres veces por semana, porque lo considera pesado y más saludable de vez en cuando. Y además del cambio por razones sustentables, le parece que se está produciendo uno cultural. "La generación de nuestros padres consumía muchísima más carne. Antes también era como una cosa 'de macho', como que si el hombre no había comido bife, no había comido. Hoy veo hombres de mi edad que pueden comer un menú vegetariano y les encanta, no se sienten menos masculinos por eso", aprecia.

Desde la medicina

En el terreno médico, esta iniciativa se observa con interés, ya que son muchos los que manifiestan hace tiempo que el consumo per cápita es muy alto, y que debería equilibrarse tanto con vegetales y legumbres como con carnes blancas. Eso sí, siempre con el asesoramiento de un profesional que ayude a modificar la dieta de forma saludable y completa. "Lo ideal sería consumir 300 g de carne roja por semana y el resto de los días 100 g de carne blanca, y según los datos, se consumen casi 2 kilos de la roja", explica la nutricionista Gretel López Segura, que agrega que dado este contexto la nueva gráfica de alimentos recomendados para la población argentina redujo el tamaño del grupo de carnes y aumentó el de proteínas de origen vegetal. "Alimentos como garbanzos, lentejas y porotos aportan fibra y son beneficiosos para el metabolismo y la prevención de enfermedades colónicas y del corazón", describe la especialista.

Sobre la existencia de este grupo que no come carne entre semana asegura que en el mundo médico ya existía un nombre para esto (aunque su consumo es aún más esporádico): los "flexitarianos". A ellos, al igual que a los vegetarianos y veganos, se les recomienda suplementar con vitamina B12, porque la proteína de origen animal no llega a cubrir este nutriente. "También es importante saber que el hierro de las carnes está más biodisponible para la absorción del cuerpo, y por eso una proteína de origen vegetal nunca puede reemplazar del todo a una proteína animal".

Como siempre, en todo, la clave es el equilibrio.

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