Desfiles

Ethel Brero. Buenos Aires Alta Moda. New Man. Christian Lacroix. Graciela Zito
Silvana Moreno
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29 de abril de 2004  

Ethel Brero

Espacio Darwin

Sorprendió que Roxana Zarecki abriera el desfile a punta de pistola. Pero después, la música del agente 007 lo explicó todo. Las chicas Bond dominaron la pasarela de Brero, subidas a filosas botas por arriba de las rodillas, al ritmo de la cortina musical del James Bond de Sean Connery, de los años 60.

"Cortes y elegancia del pasado con toques sensuales en telas de hoy", resume Brero. Se vieron vestidos Jackie en lanilla italiana con spandex, minis con plumas o lentejuelas, pantalones superajustados y tapados de piel ecológica violeta rabioso. Hubo también cashmere, paño, cuero, charol, satén y mucho jersey. En sastrería actual, se destacaron el estilo Courrèges y los dibujos de líneas hechas con pespuntes.

Pero la mujer Brero es tanto una rockera de negro como una chica sexy vestida de rosa. Por la noche, más sofisticada, se va a un cóctel de blanco, con detalles en lúrex y malla metálica. Entre el público, el artista Eduardo Pla y el visto bueno de Elsa Serrano.

Buenos Aires Alta Moda

Sheraton

Días atrás, en el Sheraton, el ciclo Buenos Aires Alta Moda tuvo su bis: un desfile multimarca, destinado a secretarias del programa de beneficios hoteleros Starchoice.

De la partida, Ta te ti, Tere No-varo, Juan López, Jorge Ibáñez y -con síntesis de lo que ya habían presentado días atrás- Maureene Dinar y Verónica de la Canal.

Para sosegar los llantos en primera fila (es que había muchos menores), nada como la pasada de la firma infantil Ta te ti: clásica y vintage, formal y entretenida.

Jumpers, chalecos, boinas, bla-zers, punto smock, incluyó escoceses Burberrys, estampados liberty, rosa y celeste pastel.

Un tenor y una soprano, que cerraron la pasada, dieron paso al minidesfile de Maureene Dinar, bordadísimo y a puro brillo.

Enseguida, Tere Novaro mostró que lo clásico bien puede hacer la diferencia con toques de temporada, de color o personales.

En prendas básicas actuales (pantalones rectos de cintura alta, suéteres al cuerpo, trench-coats) asoma el pied-de-poule, bien llevado con negro, blanco o gris. Además el fucsia: en sociedad con marrón o en suéter con pitucones en pied-de-poule, también fucsia. Y tizados en negro-colorado.

Después de los tules y oropeles de De la Canal, llegaron los cueros de Juan López. Con predominio de tonos negro y suela, incluyó desde sobretodos rojos y culottes hasta camperas con terminados en lana y pantalones con presillas a los costados.

Para el final, Ibáñez anticipó el invierno con abundancia de colores pastel: rosa, celeste, lila... Pero su desfile oficial será el 7 de junio, en la misma pasarela.

New Man

Museo Renault

Informal, con cóctel al atardecer y música en vivo del Quinteto Irreal con la voz de Eugenia Varas, New Man presentó su invierno masculino y, por primera vez en el país, su colección femenina. Es que esta casa francesa hace 30 años que tiene una versión para mujeres, pero acá sólo ofrecía su segmento para hombres.

Como la reunión, la ropa fue desestructurada, ideal para el tiempo libre, destinada a un público clásico, que apuesta a la durabilidad y la buena calidad de los materiales más que a los mandatos de la temporada.

En sintonía, para hombre y mujer, una paleta amplia: azul, naranja, verde, marrón, colorado, uva, habano, gris, negro, bordó, rosa y beige. ¿Materiales? Corderoy, algodón, denim, cuero y lana. Hubo rayas y estampados liberty y, en ocasiones, las telas incluyeron lavados y esmerilados.

Para mujer sobresalieron el tiro bajo, los recortes en las prendas, las faldas por la rodilla, las abotonaduras con cierres y los pespuntes en los sacos. No faltaron los trajes de corte clásico.

Para ellos, renovación a partir de juegos de recortes en las prendas y combinación de texturas en bolsillos. En síntesis, una colección para comprar de a dos.

Christian Lacroix

Teatro Colón

Tarde fría (de las primeras del año), recepción con champagne y bandejeo tentador, clientela fiel, pocos famosos y una tendencia al aplauso efusivo, especialmente en aquella pasada fatal que rebalsó de encajes chantilly, tops de satén y sacos escotados. La colección Lacroix femme otoño-invierno 2004 tiene un espíritu masculino-femenino, pero no por eso andrógino.

La sastrería, con materiales made in France/Italy y algunos toques orientales, fue lo mejor: tizados, príncipe de Gales, pied-de-poule, en trajes espigados, clásicos y sentadores. ¿Colores? Borgoña, colorado, gris, crudo y rosa, especialmente en tapaditos de inspiración Chanel. Mucho brillo infiltrado en lanas y texturas mórbidas, invernales. Suéteres superabrigados, dignos de la Patagonia combinados con denim. Por momentos, claros aires de los años 80: vestidos estampados muy cortos, calzas, pulseras de cuero en los tobillos, encaje negro.

Con música tecno llegaron las asimetrías y las plumas en las sandalias coloridas. También algún touch oriental, mucho bordado y lo más lindo: conjuntos rosas de pollera y saco corto, en satén.

La propuesta hombre, más clásica, con clara intención de homenajear los años 50. Juveniles pantalones sin pinzas, mucho rayado, camperas de cuero, poleras y tonos tradicionales como el beige, tostado, verde, gris y azul.

Flavia Fernández

Graciela Zito

Alvear Palace

Clásica, canchera y usable de pies a cabeza, la colección de Graciela Zito, presentada en un almuerzo de prensa. Propone una línea muy femenina, pero cómoda y desestructurada: la apuesta más fuerte es a la buena caída de los diseños que al entalle, que en ningún caso se excedió.

Con una paleta acotada, la diseñadora se distinguió en el uso de los más clásicos, concentrándose en sus posibles gamas: negro, blanco, gris, manteca, uva, bordó, rosa, violeta, marrón, verde. Casi todo liso, salvo algún escocés, rayado o cuadros. Los materiales, nobles y puros, como seda, lana, raso, shantung, crêpe, gasa, muselina, encaje, taffeta, jean, corderoy y organza.

Como recursos, tablas en laterales de faldas, doble puño en camisas, broches en vez de abotonaduras. Además, sacos sin interior. Un capítulo aparte para los tejidos: finos y gruesos, sin elástico en puños y cuello. Dieron forma a sacos, tapados, chalecos sin mangas, capas cortas y chalecos con bordes y puños curvos.

Para la noche, palazzos, tops y vestidos tipo enagua. Chic y moderna, la novia encaró el invierno con una falda larga de muselina tableada, con top de encaje y saquito de lana.

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