A la cabeza del poder

¿Cómo construyen los dirigentes sus decisiones políticas? ¿Hasta dónde es válido aquello de la soledad del príncipe? Aunque muchas veces prevalece la conveniencia personal, los líderes se manejan con equipos de cerebros que compensan la tendencia a dejar todo librado a la intuición. Fernández Meijide, De la Rúa, Duhalde y Ortega ya tienen definidos sus generadores de ideas.
(0)
13 de septiembre de 1998  

HAY un chiste que se cuenta en las tiendas partidarias: "¿Qué es lo mejor para un economista? Un político con miedo, porque toda la decisión queda en manos del técnico".

Es probable que el cuento sea una exageración, pero da pie al interrogante: ¿cómo construye un dirigente su acción y sus decisiones políticas? ¿Hasta dónde es válido aquello de "la soledad del poder"?.

Semejantes preguntas rondan por los pensamientos de los estudiosos y militantes, y es verdad que no hay una teoría sobre el problema, acaso porque nunca se hizo un estudio sistemático.

La necesidad de conducir a otro no es un acto necesariamente racional. Pertenece acaso a la psicología. En cambio, es seguro que ese impulso se motoriza por la astucia.

"Cuando la astucia esta ligada a la amoralidad, uno tiene personajes políticos feroces y a veces bastante exitosos", le dijo a La Nación un diputado que prefiere el anonimato. Y agregó: "La falta de moral unida a un cierto desarrollo de la intuición política no otorga exageración a la palabra bestial, que se mueve más en el campo de los instintos que en el de la razón: allí se elabora, en cierta forma, la política".

¿Es una visión pesimista sobre el político y la política? Puede ser.

Lo que manda en la decisión en la mayoría de los casos es el instinto de preservación, "lo que me conviene" (otra mirada pesimista). Esto puede ser explícito o no en los individuos que hacen política. Pero, en general, el primer tamiz para llegar a decidir las cosas puede pasar por resolver una duda más o menos pedestre: "Esto me daña o no".

Otra pregunta: ¿cuándo tiene opciones el político; en qué momento y por qué se inclinan por un lado u otro? Algunos líderes responden al interrogante con una fuerte dosis de pragmatismo.

Los malos políticos son los que creen que su intuición es suficiente. Hay arquetipos de este estilo que sería ocioso puntualizar. "El elemento intuición, la propia confianza que el personaje tiene de su percepción, juega un papel decisivo", creen las personas consultadas. "Los que han sufrido derrotas, equivocaciones, tienden a ser más humildes", suponen.

No pocas veces la obstinación constituye un alto componente en la postura de los políticos argentinos.

El buen político se define por escuchar a muchos: tal vez no tomar un solo apunte, pero dejar que en su cabeza se vayan generando compensaciones hasta que al final lo que él cree, su intuición, da ese resultado no sistemáticamente razonado.

Las opiniones originales quedan teñidas con otras, opiniones diversas que no tienen el mismo valor. "A mí me ha pasado y sé que a otros también. Uno va por la calle, alguien le dice algo y queda en el oído más profundamente que el mensaje de cualquier operador", subraya un legislador. Esto se suele definir como "sensatez".

Las encuestas también juegan un papel. Para muchos es una ayuda, para otros, el camino, porque en última instancia es lo que cae bien y por lo tanto "me va a beneficiar". Pocos políticos son capaces de navegar contra la corriente. Por eso en política el coraje es, tal vez, más importante que la inteligencia.

En la toma de decisiones es preponderante el nivel de institucionalización partidaria porque influye la lógica de la organización: hay acotaciones, hay controles. En algunas tiendas políticas esto prácticamente no existe. Además hay líderes que no la quieren. Un caudillo omnipresente como Perón proclamaba, sin embargo, que "la organización vence al tiempo", pero para después de él.

Materia gris menemista



Hasta su muerte, en 1974, el pensamiento de Perón y la toma de decisiones constituían una unidad. Pero luego de los años sesenta y principios de los setenta, cuando el justicialismo vivió un intenso debate interno lleno de riqueza, pero también de violencia, donde la discusión transitó bajo dos grandes ejes -peronismo y marxismo versus peronismo y capitalismo-, Menem llegó al poder cuando la mayoría de aquellos hombres y mujeres había apostado en la interna del PJ por Antonio Cafiero.

¿Escuchó Menem a esa camada, tanto a la que había sobrevivido después de apostar y simpatizar con los milicianos como con los que se opusieron a ellos?

Juan Pablo Lolhé, que fue embajador del actual gobierno en Madrid y ante la OEA, testifica un encuentro del entonces presidente electo con cuadros de los años del debate y del griterío. Tras las distintas posturas ideológicas y doctrinarias, la respuesta de Menem fue pasmante: "Todo eso ya lo sé, pero no me sirve". Se caía el Muro de Berlín.

La intuición, más que la formación, lo llevó a abrevar en otros lados. El consejero de Menem Mario Baizán acota el papel de los estudiosos en un movimiento de raíces caudillescas como el peronismo: "El caudillo no da espacios al think tank (tanque de ideas)", afirma.

Sin programa específico, Menem llegó al mítico encuentro en las oficinas de Bunge & Born de la mano de Juan Bautista Yofre en medio de una atormentadora soledad de ideas.

Más tarde, desde 1991, el discurso menemista quedó en dos hombres clave: Domingo Cavallo en lo económico, con su Fundación Mediterránea, y Guido Di Tella, como instrumentador de la política externa. Va de suyo que todo partió de la decisión estratégica del Presidente.

"Menem no tenía cuadros preparados y tuvo que recurrir a los conversos y arrepentidos", afirma Lolhé. "Y, además, a los extrapartidarios." Por eso se pegó primero a Alvaro Alsogaray, que llegaba con un bagaje de ideas amasadas por casi medio siglo. O a personas de la Fundación Liberal, con Massueto Zinn, que había sido colaborador de José López Rega. Más tarde llegó el recientemente fallecido Emilio Perina, que incorporó al discurso oficial al actual secretario de Planeamiento Estratégico, Jorge Castro. Los consejos de este funcionario aún no se traducen en políticas concretas.

Castro seduce a Menem por sus predicciones. "Ocupa el vacío que dejó Emilio Perina", dicen en su entorno.

"El nido central del pensamiento (económico) quedó en los memorandos del FMI. El peronismo se replegó", asevera Lolhé. La Fundación Mediterránea, gran venero de ideas y de cuadros, ejecuta las líneas económicas. En esa tarea se sumaron también cuadros del Centro de Estudios Macroeconómicos (CEMA), con Roque Fernández al frente.

El duhaldismo



De a poco la quinta Don Tomás, en San Vicente, se fue convirtiendo en el santuario donde Eduardo Duhalde toma sus decisiones más importantes, aunque, en ocasiones, una suite del hotel Alvear ayuda al razonamiento.

Duhalde busca casi siempre ser asesorado por analistas o por los números de las encuestas. Todos los secretos de San Vicente los conoce un pesonaje muy poco visible para el gran público, su viejo amigo de Lomas de Zamora, José Pampuro, al que Duhalde profesa una confianza interminable.

Llegan al chalet papers redactados por sus leales en las buenas y en las malas: Rodolfo Gil, Jorge Bolívar, Heriberto Muraro, Jorge Remes Lenicov, Jorge Sarghini, Graciela Giannettasio y Rodolfo Frigeri. Ultimamente, el espectro de pensantes se amplió.

Coordinadora de todos ellos será Cristina Kirchner, asistida por Mario Cámpora, quien escribirá el borrador del "nuevo modelo". En el aspecto económico pesará el petrolero Oscar Vicente, que en pocos meses más se jubilará de Pérez Companc: será una señal para el establishment .

Otros ingresos frescos: José Octavio Bordón y Jorge Telerman, reclutado por Julio Bárbaro, que oficiará como vocero de la campaña electoral.

A todos ellos se suman, claro, los equipos para la política provincial liderados por los caudillos territoriales (Alberto Pierri, Raúl Othacehé, Hugo Toledo, Carlos Baldomero Alvarez, Osvaldo Mércuri), recolectores de votos al estilo clásico. Continúan en el Equipo de Campaña José María Díaz Bancalari, Alberto Iribarne, Carlos Ben, Martín Oyuela y los speach writers Luis Verdi y Bárbaro.

Algunos de los nombrados discutieron con Duhalde la línea estratégica, porque al gobernador le agrada descentralizar las opiniones y los estudios. Son los que le aconsejaron qué hacer frente a Menem después de la derrota de octubre. No fueron definiciones fáciles, incluso hubo algún memorando que recomendaba "bajarse de la candidatura".

Allí, en el tanque de ideas de San Vicente, Duhalde aceptó diferenciarse de Menem dando por muerto el "modelo". ¿Pero, con qué reemplazarlo? Las fuentes coinciden que pugnaron ideas entre el viejo populismo y el neoconservadurismo dominante en el gobierno nacional.

Las ideas vienen además de algunos centros de estudios como el Instituto de Estudios Fiscales y Económicos de La Plata; de Ecolatina, que orienta el economista Roberto Lavagna; por la Fundación Bonaerense, donde luce Rubén Citara, y de expertos alejados de Cavallo, como Juan Llach y Ricardo Gutiérrez.

El gobernador, insisten los suyos, presta atención a la política internacional y algunas de las ideas las aporta el Centro de Estudios de Política Internacional, que dirige Lolhé.

Lo que motorizó el replanteo fue la derrota electoral de octubre. "Había que definir los ejes de la campaña, buscar el camino para salir del voto castigo recibido y cómo enfrentar al menemismo", dice Gil. En las definiciones germinó una de neto corte opositor: el rechazo a la "cultura menemista" y un severo tufillo izquierdoso . Lo dicen sus voceros: "Nos pondremos al menos un grado más a la izquierda que la Alianza, como lo ha sido, por ejemplo, el hecho de decretar la muerte del modelo".

El modelo radical



La UCR fue un partido casi sin programa escrito hasta 1948, cuando la convención nacional aprobó el mítico programa de Avellaneda, de la mano de Moisés Lebensohn. La plataforma, pese a su sesgo de izquierda, unificó el partido en los años del primer peronismo. La defendían los hombres de Arturo Frondizi y del héroe de esos tiempos, Ricardo Balbín.

El primero lo sepultó, al igual que a su clásico Petróleo y política , cambiando el rumbo a la escindida UCRI. A esta nueva identidad se incorporaron intelectuales de prosapia católica o con pasado en la práctica de izquierda.

A fines de los sesenta el pensamiento radical reclamaba mayor énfasis metodológico. Desde la revista Inédito, su director Luis Carrero Lura, en rigor, Raúl Ricardo Alfonsín, va apuntando una plataforma y une a grupos disciplinarios que debutan con presencia en el programa de la Multipartidaria de 1970. Lo fundamental era el reclamo para el retorno a la Constitución. El resto, un catálogo de buenos deseos.

Muchas de esas ideas las asumiría Alfonsín en los primeros tiempos de su presidencia. "Es que ni la crisis petrolera de los setenta ni la de la deuda externa, una década más tarde, habían sido absorbidas", recuerda Jesús Rodríguez.

Ahora en la UCR florecen las fundaciones y ellas aportaron materia gris al IPA, generadora de la Carta a los argentinos y, en principio, el think tank de la coalición si llega a ser gobierno.

Convergieron sobre el IPA grupos de estudios del Frepaso y la Fundación Argentina para el Desarrollo con Equidad, del radical José Luis Machinea. En la UCR sobresale el Centro de Estudios Para el Cambio Estructural (CECE) donde predominan los estudios económicos y las políticas sociales. Pero también pesan el Centro de Estudios para la República (Fernando de la Rúa), la Fundación Ricardo Rojas (Juan Manuel Casella; aquí se forman especialistas en defensa y en política laboral); la Sergio Karakachov, que dirige Federico Storani y que está orientada a la política externa. Además, la Parque Norte, que orienta Leopoldo Moreau con énfasis en lo social; la Fuali, del alfonsinista Aldo Neri, fuerte en asuntos de información, y, sobre todo, la Fundación Siglo XXI, el reducto de Rodolfo Terragno.

En la lectura de Terragno, la Carta a los argentinos tiene antecedentes en el modelo de crecimiento y bienestar que lanzó el comité nacional de la UCR. El copyright de Terragno es reclamado para el enfoque de la transformación del servicio exterior en una "diplomacia comercial".

Cuenta Terragno que hombres del partido, como Melchor Posse, "cuestionaban esa estrategia exportadora porque la veían contradictoria con el desarrollo del mercado interno. De todas formas, la idea fue haciendo camino y ahora me siento satisfecho de que muchas de esas líneas estén plasmadas en el programa de la Alianza".

Jesús Rodríguez subraya que el comité nacional, del que es su secretario, tiene un directorio con 5000 nombres, todos radicales con cargos electivos o partidarios en todo el país, donde se envían informes de diverso tipo y de opiniones políticas coyunturales.

La proliferación de fundaciones de linaje radical es, para Rodríguez, una de las adecuaciones a los cambios que reclama la política. "Ya no son sólo centros de interés político sino creadores de opinión y fundamentación de posiciones. No sustituyen al partido y sus organizaciones de base; son espacios de discusión", dice.

En el Frepaso



"Hasta hace poco prevalecía en el Frepaso el olfato del Chacho (Alvarez). Pero cuando comenzamos a crecer comprendimos que había que añadirle algo más. La muerte de Carlos Auyero nos privó de un pensador original y profundo", reflexiona Darío Alessandro, mano derecha de Carlos "Chacho" Alvarez.

Auyero dejó sentadas las bases de la fundación que lleva su nombre, principal centro de reflexión del frentismo. Un veterano en la organización de equipos y enlace con grupos económicos fuertes, el ex Bunge y Born Gustavo Caraballo es ahora la última sorpresa de incorporación a los reflexivos del Frepaso.

Están también el Instituto Bonaerense de Análisis Programáticos (Mary Sánchez), grupos disciplinarios que asesoran a los legisladores nacionales y provinciales, y las consultas con expertos en economía de diversos partidos.

Todas los lunes temprano, el estado mayor del Frepaso (Alvarez, Graciela Fernández Meijide, Aníbal Ibarra, Juan Pablo Cafiero, Alessandro, Rodolfo Rodil, Alberto Flamarique, Nilda Garré) fija la agenda de la semana, intercambia opiniones de expertos, papeles reservados, ideas que en lo fundamental expresarán más tarde por medio de sus figuras más relevantes.

Un asunto frecuente en estos encuentros son las novedades internacionales, donde se maneja información propia que, desde París y otras capitales de Europa, remiten hombres de la organización. En ese plano, los frentistas siguen de cerca todas las experiencias socialdemócratas.

Con todo, Chacho y Graciela tienen sus propios think tank . La precandidata se recuesta en economía en Ricardo Gerardi y Arnaldo Bocco, y chequea opiniones con Llach, Lavagna o Javier González Fraga, toda una novedad para los observadores.

En el discurso de la diputada influyen notoriamente la socióloga María Matilde Ollier, el sociólogo Marco Novaro y los politicólogos Vicente Palermo y Franco Castiglioni.

¿Y "Palito"?

Hay pocos centros de estudiosos ya armados por Ramón Ortega. Se apoya políticamente en Julio Mera Figueroa e intelectualmente en Pablo Fondevila, con origen histórico en el FIP de Jorge Abelardo Ramos.

Un think tank en evolución del orteguismo es la Fundación Sophia, integrada por especialistas en políticas de función pública. Son miembros, entre otros, ex estudiantes de Harvard, como el ex secretario del Anses Horacio Rodríguez Larreta.

Modelos de think tank

EN España son importantes como generadores de políticas el Insituto Ortega y Gasset, con estructura diversificada; la Fundación Pablo Iglesias, del PSOE, y la Fundación Canovas del Castillo con preferencias en el Partido Popular de José María Aznar. Una rareza: todos reciben subsidios del Estado.

En el Reino Unido influyen sobre el primer ministro Tony Blair nombres como Jonathan Powell y Peter Mandelson, quienes son sus spin doctors (operadores) más reputados. Hacen política detrás de las cortinas; spining periodistas y hombres de negocios haciendo operaciones.

Pero el ideólogo de la renovación partidaria es Gordon Brown, el chancellor de las finanzas y quien en el futuro le disputará a Blair el liderazgo. Es un socialista que cree en el partido y en la militancia, y también en la sociedad de mercado. Ha sido el inventor del windfall tax para las empresas privatizadas para mejorar el estado de bienestar.

A Mandelson lo llaman el príncipe de las tinieblas. Ultraizquierdista en los setenta, derechoso en los noventa, les hizo ganar las elecciones a los nuevos laboristas con un nuevo arte -el del spin- desconocido en el Reino Unido. Repartió el juego entre todos los medios de comunicación. Powell le organiza la agenda política a Blair. Es el mismo que se reunió con Alberto Kohan para organizar la próxima visita de Memen a Londres. Es poderoso y discreto.

En los Estados Unidos, el asesor político más cercano al presidente Clinton es Bruce Lindsey, el actual abogado de la Casa Blanca. Lo asesora desde la sombra. Jamás aparece en público, pero su influencia siempre está presente. También está Harold Ickles, ex jefe de despacho de Clinton y de Hillary Clinton. Eso de "You buy one, and get two" (compre uno, llévese dos) realmente funciona.

Desde afuera lo sigue asesorando James Carville, contratado ahora por Duhalde para aconsejarlo en imagen y contenido de sus discursos electorales.

En política internacional quien parece más influyente sobre Clinton es Sandy Berger, el titular del National Securtiy Council (murmuran que no se lleva bien con Madeleine Albright). El think tank que tiene más peso en las relaciones con América latina es el Interamerican Dialogue.

Las fundaciones son consultadas y escuchadas en el mundo político, pero no se puede decir que las leyes tengan el sello de una u otra institución. Tienen amplio acceso a los grupos de poder, se los escucha, se evalúan y se prueban sus ideas, que eventualmente se incorporan, pero no tienen influencia determinante.

Algunos tienen un nivel de respetabilidad muy alto. Por ejemplo, los estudios de The National Heritage (conservadora) son sólidos y, por lo tanto, se lo escucha. Otros grupos por el estilo son los conservadores Center for International and Strategic Studies, el Kato Institute y la Rand Foundation (conservador).

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.