
Barack Obama: el Kennedy negro
Mulato, nacido y criado fuera de EE.UU., hijo brillante de Harvard, Barack Obama es hoy, a los 45 años, la gran promesa demócrata para volver a la Casa Blanca. Aunque su extrema juventud y la brevedad de su carrera --lleva sólo dos años como senador-- tal vez no le permitan hacerlo en 2008, no son pocos los que creen que en esa falta de experiencia radica, precisamente,parte de su fuerza: para el norteamericano promedio,aún piensa como un ciudadano más, no "como en Washington", y por eso mismo encarna la política de la esperanza
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WASHINGTON - Le dicen "el Kennedy negro". Tiene una oratoria seductora y una sonrisa contagiosa. Es Barack Obama y, con sus 45 años, podría ser el próximo presidente de Estados Unidos. El detalle es que ni siquiera es seguro aún que compita por la Casa Blanca en 2008, pero él dejó la puerta abierta a esa posibilidad y con eso le bastó para sacudir a la sociedad norteamericana.
El sacudón respondió a múltiples factores, todos picantes: Obama es mulato, nació y se crió fuera de Estados Unidos, es demócrata y cree en el aborto, pero se define como religioso, fumó marihuana y flirteó con la cocaína, brilló en Harvard, pero lleva sólo dos años como senador demócrata por Illinois. Y, además, podría ganar.
"¡Corre, Obama, corre!", le gritan sus seguidores y los analistas políticos, progresistas y conservadores. No parodian el grito a Forrest Gump para defenestrarlo. Todo lo contrario. Le piden que diga "sí", que compita por la presidencia y le aporte aire fresco a la clase política en una campaña electoral que se anticipa muy abierta: por primera vez en al menos cuatro décadas, ni el presidente ni el vice pugnarán por continuar en el Salón Oval.
"¿Por qué Barack Obama podría ser nuestro próximo presidente?", tituló su portada la revista Time , en su edición del 23 de octubre, explicitando la fiebre mediática y social que lo rodea.
Los ejemplos sobran: "¿Anunciaría su candidatura en este show?", le preguntó Oprah Winfrey, una mezcla de Mirtha Legrand, Susana Giménez y oráculo de Delfos, pero negra, de la televisión nacional. ...l sonrió, pero calló.
"Si su partido le dice ´Te necesitamos , y de hecho ya se escucha el repicar de los tambores allí afuera, ¿responderá al llamado?", le insistió otra conocida conductora de la TV, Meredith Vieira. ...l volvió a sonreír y a evadirse entre los cientos que acuden a la presentación de su libro La audacia de la esperanza .
El pedido le llega de todo el espectro político, potenciando las especulaciones. Desde la derecha: "Obama debería pelear por la presidencia. Es una nueva clase de político", lo elogió el columnista de The New York Times , David Brooks. Y desde la izquierda: "Encarna la política de la esperanza. Pero esos momentos no duran para siempre. Espero que corra", escribió el analista de The Chicago Tribune , Clarence Page.
Pero, ¿cómo es él? ¿Qué quiere? Pues poco se sabe. Es como una esfinge, que a todos atrae con su sonrisa y su retórica inclusiva. Si hasta su segundo nombre es Hussein, porque su padre es musulmán, pero él es cristiano y apela al ecumenismo. Todo, siempre, con su sonrisa contagiosa.
El hombre que llegó de lejos
Dos preguntas prevalecen de inmediato: ¿Por qué tanto fervor alrededor de un novato? ¿Está preparado para semejantes presión y expectativas? En rigor, todo el debate se reduce a lo mismo. Su mayor fortaleza es, también, su mayor debilidad: él mismo.
Obama es un político joven, pintón y carismático que le permitiría a la sociedad superar el debate racial, que aún no está "contaminado" por "la vieja política" que se vive y respira en Washington, capital a la que, como John Fitzgerald Kennedy en 1960, podría mudar a sus dos pequeñas hijas para ocupar la Casa Blanca.
El camino tampoco se anticipa sencillo. Nunca lo es. Basta con recordar a la última figura con rasgos similares que atrajo tanto fervor público como potencial candidato a la presidencia. Fue Colin Powell, en 1995, cuando se debatió más si se postularía por los republicanos o por los demócratas que su candidatura en sí.
Powell, nacido en Nueva York, hijo de jamaiquinos, progresó hasta convertirse en el negro que llegó más alto en las fuerzas armadas estadounidenses, para luego superarse como el que llegó más alto en la historia del poder político de este país: secretario de Estado durante el primer mandato Bush. Pero su estrella se apagó, en particular cuando jugó -y perdió- su prestigio en las Naciones Unidas afirmando que Irak tenía armas de destrucción masiva. Hoy conserva cierto renombre. Mientras algunos creen que su carrera política está agotada, otros creen que 2008 le dará su última oportunidad, quizá como compañero de fórmula de otro presidenciable: John McCain.
Obama nació en Hawaii, hijo de una mujer blanca de Kansas, en el centro del país, y de un keniata que viajó a aquel archipiélago para estudiar. "Barack", nombre que comparte con su padre, significa "bendito" en Swahili, el idioma nativo en Kenya.
Su biografía, al igual que la de Powell, revalida en este país que el "sueño americano" aún es posible: sus padres se divorciaron cuando tenía dos años y a los seis se fue a Indonesia con su madre. Volvió a los 10 con sus abuelos maternos a Honolulu, donde vivió hasta completar sus dos primeros años de universidad. Sólo entonces, a los 19, se radicó por primera vez en el territorio continental de los Estados Unidos para estudiar relaciones internacionales en Nueva York, en la Columbia University.
Trabajó en Chicago y luego se radicó en Boston para estudiar en la Escuela de Derecho de la Universidad de Harvard y allí comenzó la estela que lo rodea. A los 30 obtuvo su segundo título con honores, el de abogado, y se convirtió en el primer negro en presidir la Harvard Law Review . Volvió a Chicago, trabajó en un estudio jurídico centrado en la defensa de los derechos civiles y donde conoció a su esposa, Michelle, también abogada, y dictó clases en la Universidad de Chicago.
De allí en más creció y creció, aunque también tropezó. En 1995 escribió su primer libro, best seller, Sueños de mi padre , cuya versión oral fue premiada con un Grammy. Relata con candor los desafíos de crecer como mulato, sus vivencias -"inhalé" marihuana y "quizás un pequeño soplo" de cocaína- y sus sueños.
En 1996 fue elegido senador estatal en Illinois; en 1999 nació su primera hija, Malia; en 2000 peleó y perdió por llegar como representante al Capitolio; en 2001 nació su segunda hija, Sasha, y en 2002 ganó sin siquiera contendientes su reelección al Senado estatal. Obama comenzaba a ser conocido en los círculos políticos por su carisma y su capacidad para negociar y conciliar.
Entonces ingresó en las grandes ligas. Fue en 2004, cuando Bush y el demócrata John Kerry protagonizaron una de las campañas presidenciales más divisivas de la historia reciente de este país y Obama disputó una banca en el Senado nacional.
...l era el encargado de atraer al electorado negro durante la convención nacional demócrata, pero sorprendió a todos con su oratoria. Apeló a la unidad, al "sueño americano", a la esperanza. "En ningún otro país en la Tierra mi historia personal sería siquiera posible: un chico flacuchón con un nombre gracioso que cree que Estados Unidos tiene un lugar para él también", celebró.
Parafraseó incluso a Kennedy y su legendario discurso inaugural de 1961, cuando pidió a sus compatriotas que se preguntaran "no lo que Estados Unidos puede hacer por ti, pregunta lo que tú puedes hacer por el país".
"No, la gente no espera que el gobierno solucione todos sus problemas", revitalizó Obama, 43 años después. "Pero sienten en lo profundo de sus huesos que con un pequeño cambio en las prioridades podemos asegurarnos que todo chico en Estados Unidos tenga una oportunidad decente en la vida y que las puertas de la oportunidad permanezcan abiertas para todos. Ellos saben que pueden mejorar. Y sólo quieren esa oportunidad", clamó.
Se ganó a todos, se ganó su banca y su arribo a Washington. Se convirtió así en el único senador negro en el Senado, una figura de renombre nacional y, según parece en las últimas semanas, un presidenciable.
Pero, ¿qué dijo él hasta ahora sobre eso? Poco. Apenas lo mínimo, el 22 de octubre: "No quiero coquetear con esto (por su candidatura), dadas las respuestas que he estado recibiendo en los últimos meses. He pensado en esa posibilidad, pero sin la seriedad y la profundidad que pienso que requiere", explicó en " Meet the Press" , el programa político televisivo más respetado y conocido de este país. "Mi foco central ahora es asegurarme de que retomamos el control del Congreso; después del 7 de noviembre lo evaluaré".
El elefante en la habitación
Sólo dijo eso, un domingo por la mañana en la cadena NBC. Pero al día siguiente, The Washington Post lo llevó a su portada y The New York Times evaluó cuál sería su impacto en la hasta ahora casi segura postulación de la senadora Hillary Rodham Clinton. Siete semanas después, ambos diarios volvieron a la carga. El 10 de diciembre, el Post analizó si es ya tiempo de que una mujer o un negro lleguen la Casa Blanca. Y el 11, el Times informó que Obama recorrió New Hampshire, estado clave para saber el clima de las primarias.
"Ahora que todos los columnistas políticos en este país le han dado ya su consejo, aquí está el mío: él debería competir en 2008. Perderá en 2008. Y su derrota lo pondrá en la senda irrevocable hacia la presidencia", comentó el analista político conservador Charles Krauthammer cinco días después, en una columna que apareció en decenas de medios en todo el país: The Washington Post, The Philadelphia Inquirer y The Boston Globe , entre ellos.
Krauthammer apuntó directo al tabú sobre el que pocos quieren hablar. "Por supuesto que hay racismo en Estados Unidos. Llámenme ingenuo, pero creo que así como Joe Lieberman (ex candidato a vice con Al Gore) fue positivo para los demócratas en 2000 -porque más gente se sintió atraída por él como hombre de fe de las que se alejaron por antisemitismo-, hay más estadounidenses que sentirían un orgullo especial en que hubiese un presidente negro que los que lo rechazarían por racismo", afirmó.
"Su ventaja es que negro, pero ´mainstream , es decir, que los negros lo ven como suyo, pero los blancos también", dijo a LA NACION un estratego electoral de Kerry. "Ahora está en la cresta de la ola: sacó un libro, marchó ganador en la campaña de noviembre, no tiene manchas y todos parecen quererlo. Depende de él".
La ventaja de ser novato
Sin responder a las especulaciones, Obama se concentró en dos ejes. El más urgente es el que acaba de concluir: durante la campaña que terminó este martes 7, recorrió todo el país para atraer votos y donantes a los candidatos demócratas menos conocidos o de los distritos más disputados. De acuerdo a su vocero, Robert Gibbs, el senador viajó al menos tres veces a cada uno de los estados decisivos de esta elección y recolectó más de US$ 3,6 millones.
Ese objetivo lo cumplió con creces. Bregó por los candidatos de su partido en su estado, Indiana, donde siempre han dominado los republicanos. Hasta este martes, cuando los demócratas a los que ayudó le quitaron 3 bancas clave a los republicanos para la Cámara de Representantes.
Pero el segundo eje, su agenda legislativa, dice mucho más sobre él: su primer proyecto que se convirtió en ley aumentó y mejoró el programa federal de becas educativas. También impulsó reformas constructivas al anquilosado sistema inmigratorio y a la cobertura médica para jubilados, más otras para mejorar la transparencia de las cuentas públicas federales. Y rechazó el proyecto de hacer permanentes los recortes impositivos transitorios impulsados por Bush que benefician a la clase alta en desmedro de las clases media trabajadora y baja.
Su visión sobre Medio Oriente también dice mucho. Afirma que Estados Unidos nunca reconocerá a Hamas hasta que abandone su lucha contra Israel y siempre estuvo en contra de la guerra en Irak y sus supuestas causas, aun cuando disputaba la banca senatorial y la mayoría de la población apoyaba la ofensiva, como ahora pide por el retiro de las tropas norteamericanas.
Según sus críticos, que también los hay entre los demócratas y sobre todo entre los republicanos, su mayor debilidad es la falta de experiencia nacional. Lleva menos de dos años como senador y, por tanto, aún es un aprendiz. Pero eso también es una ventaja. Para el norteamericano promedio, significa que aún piensa como un ciudadano más, no "como en Washington".
El propio Bush destacó otro activo de ser un novato durante la cena Gridiron, un evento en que los políticos y periodistas suelen cargarse mutuamente. Ocurrió en marzo de este año: "Senador Obama, quisiera hacer una broma sobre usted", le dijo. "Pero hacer un chiste sobre usted es como hacerlo sobre el Papa. ¡Déme algo de qué agarrarme! ¡Al menos pronuncie mal una palabra!"
Quién es
Vida personal
Barack Obama nació el 4 de agosto de 1961 en Hawaii. Es hijo de una mujer blanca oriunda de Kansas y de un keniata, que se divorciaron cuando él tenía dos años. Vivió durante años fuera de su país. Está casado y es padre de dos hijas.
Experiencia legislativa
Graduado en la escuela de leyes de Harvard, es senador por Illinois desde hace menos de dos años. En su agenda legislativa se ha preocupado por temas vinculados a la educación, mejoras en las jubilaciones y reformas al sistema migratorio.




