Barcelona, modernista y victoriana, puro misterio
La leyenda -macabra- dice que Andrés Vesalio, médico personal en las cortes de Carlos V y Felipe II, renombrado investigador de las ciencias médicas y uno de los mayores especialistas en disección de su tiempo, realizó la autopsia de una aristócrata española cuando el corazón de la mujer aún latía. Hace tiempo que se duda de su consistencia, pero aun así la historia despertó la curiosidad del español Jordi Llobregat, director del Festival Valencia Negra, quien la tomó como punto de partida para escribir su primera novela: El secreto de Vesalio (Destino).
Relato gótico, tiene lugar hacia 1888, cuando coinciden en Barcelona los primeros arrestos del modernismo (que alcanzará una de sus cumbres en la célebre Exposición Universal) y las tardías oscuridades de un espíritu victoriano. El autor -deudor confeso de Conan Doyle, Rosa Montero y aun Tintín- organiza en medio de esa atmósfera sinuosa un misterio con abundancia de asesinatos y elementos del gótico. La crítica ha celebrado -con razón- su estilo pulcro y elegantísimo. Se lee, de punta a punta, con el corazón en la mano.






