Caminar en el cielo
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BANGKOK.- Vivimos refugiados en construcciones de sólido cemento que nos dan cobijo y abrigo, que otorgan un sitio de intimidad, que nos aíslan del mundo exterior cuando lo deseamos y necesitamos. En cierto modo, contar con una superficie sólida donde posar nuestros pies aunque estemos varios metros por encima del suelo nos da seguridad, nos mantiene, precisamente, con los pies sobre la tierra.
Nada de esto parece preocupar a quienes, como se ve en esta imagen, disfrutan en Bangkok de este singular suelo transparente, en el cual pueden atisbar, como ese niño que se recuesta absorto a 100 metros de altura, esa sensación de haber vencido a la ley de gravedad, de asistir al espectáculo único de saberse sobre una ciudad y abarcarla por completo en una sola mirada, de poder caminar en el cielo.


