
Paisaje
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Paysage, pays, pagus. El paisaje es algo muy propio, como parte del adn. Deriva de una palabra entrañable, país, que posee una raíz milenaria, *pag-, “fundado”.
“… El monte los conoce desde gurisitos. Si más de uno fue engendrado y hasta parido ahí mismo entre los sauces, los alisos, el espinillo y los lapachos de fuego rosado. Si fueron sus cunas el junco y la espadaña. Nacidos y criados en la isla. Bautizados por el río”, escribe la paisajista Selva Almada.
Dentro de nosotros la mirada configura el paisaje, que al mismo tiempo está ahí afuera.
El paisaje es un estado mental, afirma María Gainza. Cada generación dejó su impronta a través de los paisajes que decidió fundar.
La historia de Bariloche es un ejemplo. El parecido con las montañas de Europa llevó a importar el paisaje europeo y hacerlo llegar a nuestros ojos. Una generación de mediados del siglo XX lo construyó para que al mirarlo veamos los Alpes.
Nosotros configuramos los paisajes, pero no son fantasmagorías. Convertir en paisaje lo que vemos tiene su origen en algo interior, en lo que soñamos y amamos ser.




