Complejo vial Rosario-Victoria
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EL reciente comienzo de la construcción del complejo vial entre Rosario y Victoria constituye, sin duda, un hecho positivo en el proceso de desarrollo regional. El emprendimiento establecerá una nueva comunicación entre las provincias de Entre Ríos y Santa Fe en el curso de una traza de casi 60 kilómetros, que atravesará numerosos arroyos e islas, con un puente principal sobre el Paraná, 18 viaductos menores y 48 kilómetros de accesos. El trabajo demandará una inversión de 350 millones de dólares.
Los antecedentes de la obra datan de 1918. Desde entonces quedaron en el camino numerosas frustraciones. El compromiso es concluir la obra en cuatro años. El nuevo complejo reducirá tiempo y distancia entre las dos ciudades cabeceras, separadas hoy por un recorrido de 320 kilómetros. Asimismo, facilitará el transporte interprovincial e internacional de cargas, en gran medida relacionado con el tráfico del Mercosur, y será una alternativa para el cruce del Paraná ante cualquier eventualidad que afecte al túnel Hernandarias o al complejo Zárate- Brazo Largo.
El consorcio ganador de la licitación, para su construcción y explotación, liderado por una firma italiana, asumirá la concesión de la obra por un período de 25 años. El contrato establece que el Estado nacional aportará 187 millones de dólares. Las provincias de Santa Fe y Entre Ríos deben contribuir con 10 millones más cada una.
De acuerdo con la estimación actual, el peaje será de 9 pesos, con IVA incluido. Además, se espera que el emprendimiento creará alrededor de 3600 puestos de trabajo, lo que tonificará la actividad regional.
La obra debe ser valorada en el marco de sus futuras conexiones con las rutas nacionales que vinculan con el Brasil a través de los caminos que conducen a Concordia, sobre el río Uruguay, y de allí a la República Oriental. En dirección al Oeste, el nexo principal ha de establecerse con Córdoba. Una autopista entre esa ciudad y Rosario dará fluidez al transporte destinado a los puertos transandinos.
Es de esperar que las obras se ejecuten en los plazos previstos y que las expectativas que ha despertado sean satisfechas. Es de desear también que se ponga especial cuidado en evitar los efectos que pudieren resultar perturbadores para el equilibrio ambiental. Particularmente será Victoria, con sus 25.000 habitantes y su zona de influencia, las que recibirán el mayor impacto. Es necesario preservar un área que se describe como un jardín dotado de arroyos e islotes de lomas verdes, paisaje de potencial atracción para viajeros y turistas.


