
De puño y letra
La despedida del último 10: el fin de una era, más allá de la selección nacional y del fútbol
Tenía que ser así. Con ese formato. En papel. Con birome. De puño y letra. Con tachones. Llena de humanidad. En tiempos de community managers. Y de inteligencia artificial. En la era de los que escriben por otros. Y piensan por otros. Y por nosotros. De los filtros. Para que nos vean, nos escuchen, nos lean “mejores”. No hacía falta nada de eso. Era imprescindible no dejar dudas. Era él el que lo decía. El que escribía lo que pensaba.
Era y es demasiado importante como para que no viéramos su pulso. Tembloroso. Lo que pasaba por su cabeza. Tropezando con las palabras más difíciles de pensar, de anunciar, de escribir, de decir. Para que supiéramos que eran de verdad. Definitivas. Que salían del alma. Sin posibilidades de pulsar “delete” y volver atrás. Está ahí. Escrito. En papel. Con birome. Con tachones. De puño y letra. Nada más apropiado. Para decirnos (o confirmarnos) que se terminó una era. Más allá del fútbol. Una era que él hizo más luminosa. Más bella. Impensada. Impensable. Gloriosa. Pero, también, con tachones, con errores y correcciones. Como en el papel y con la birome. Gracias, Leo. También, por eso. Insuperable. Hasta para despedirte.

