Después del éxito de Evita llega Isabelita
El compositor norteamericano Christopher Moore escribió un musical sobre María Estela Martínez de Perón. López Rega y el fantasma de Eva serán dos de los personajes, pero no habrá un clímax al estilo de "No llores por mí, Argentina". ¿El motivo? El cortocircuito crónico entre el pueblo y la viuda del general.
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Era inevitable. Tras el éxito mundial del controvertido musical Evita, de los autores ingleses Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, basada en la vida de María Eva Duarte, segunda esposa de Juan Perón, llega un musical que relata la historia más reciente de María Estela Martínez de Perón, tercera esposa del general. ¿El título? Isabelita, The Last Perón , del compositor y autor norteamericano Christopher Moore.
"Isabel fue presidenta cuando yo era adolescente en Dayton, Ohio. Estaba fascinado con ella, recorté y guardé cada artículo y foto que salió en la prensa de aquella época", dice Moore sentado a una mesa del bar Plaza Dorrego, en San Telmo, durante una reciente visita a Buenos Aires. "Yo era un gran lector de diarios, especialmente de las secciones internacionales, y seguía con interés el regreso de Perón a la Argentina. Me atrapó la ironía de que su tercera mujer fuera candidata a la vicepresidencia cuando Evita, que tanto lo había deseado, no lo logró. Sabiendo que algún día escribiría musicales almacené todos estos datos para el futuro. Incluso escribí una carta a la embajada argentina en Washington. ¡Dios sabe qué habrán pensado!".
El éxito apabullante de Evita frenó el proyecto de Moore durante largo tiempo, pero tras haber agotado su ciclo con la reciente versión fílmica dirigida por Alan Parker y protagonizada por Madonna, la hora de Isabelita parece finalmente haber llegado.
La pacientemente investigada obra de Moore contará con personajes de siniestra y reciente resonancia, tales como José López Rega, sus secuaces de la Triple A y el ex dictador Jorge Rafael Videla. También estará sobre el escenario el personaje de Héctor Cámpora, el fantasma de Evita, la figura de Perón y aquellos Ford Falcon verdes sin chapa que a mediados de la década del 70 comenzaron a circular por las calles de Buenos Aires.
La obra arranca prácticamente en el presente con un noticiero televisivo en Buenos Aires que difunde simultáneamente una protesta contra la presencia de Madonna durante la filmación de Evita y la noticia de que Isabel Perón ha sido citada para testificar en el juicio que el juez español Baltazar Garzón lleva a cabo en Madrid por las violaciones a los derechos humanos, ocurridas en la Argentina en la década del setenta.
En la primera escena los manifestantes cantan "No es ninguna Eva", refiriéndose a Madonna, mientras Isabel comienza a relatar su historia con la canción "La última Perón" en el juzgado de Madrid, empezando por cómo conoció a Perón en Panamá y luego lo acompañó a España.
La obra está estructurada alrededor de estos recuerdos disparados por las preguntas del fiscal español. "El personaje de Isabelita se sorprende que interese su historia siendo tanto más interesante la historia de Evita", dice Moore. "Es una mujer que vive entre los fantasmas de Perón y Evita. Veo a Isabelita intentando satisfacer las expectativas que se tienen de ella. Primero siendo la obediente mujer de Perón y luego, cuando él precisa que ella sea un ser político, también está dispuesta a eso."
Algunos de los personajes principales son ficticios o compuestos. Los amigos de Isabel en Panamá, Raúl y Eugenia, son ficticios. El empresario Jorge Alonso y el montonero Adrián Bertoni son compuestos de figuras históricas.
"He intentado, dentro de lo posible, relatar los hechos históricos en el orden real en que sucedieron", dice Moore. "Me disgustan los dramas que alteran radicalmente la secuencia, me parece que la comprensión sólo se logra en el contexto y en el orden en que los hechos ocurrieron."
Seguramente, la representación de López Rega atraerá la mayor atención de los eventuales espectadores argentinos del musical. López Rega aparece diciéndole a Isabel: "Date cuenta de lo que podrías tener, podrías tener tanto más, podrías tenerlo todo, has nacido para ello". En esta escena López Rega canta una canción titulada "Soy Daniel", cuyo contenido se resume en las líneas: "Soy un mensajero de Dios y he venido a decirte algo".
Moore es cuidadoso al describir el vínculo que une a Isabel y López Rega en la obra. "No sugiero que haya habido una relación sexual, pero sí que él tiene con ella una relación especial y diferente de la que tenía Perón; que hay una química entre Isabel y López Rega. Es interesante que los dos hombres más importantes en la vida de Isabel fueron inseparables de ella desde el momento en que los conoció. Se mudó a vivir con Perón una semana después de encontrarlo y López Rega se fue con ella inmediatamente después de conocerla en la Argentina. Perón es una figura paterna a quien ella intenta complacer y con López Rega existe esta tensión sexual en la que él le anuncia que es una elegida. Es como su Rasputín. Y la arrastra hacia el desastre."
Eva hace su aparición cuando el gobierno militar del general Alejandro Agustín Lanusse le devuelve el cadáver embalsamado de su segunda esposa a Perón en Madrid. Durante una escena enmarcada por la canción "Resurrección", López Rega intenta transmitir el espíritu de Evita a Isabel, pero en el proceso una sombra maligna de la verdadera Evita cantando "Estoy viva" es liberada.
El fantasma de Eva reaparece cantando "Traigan a Evita a casa" durante la masacre de Ezeiza, que signó el retorno de Perón al país. La obra inevitablemente encara el torbellino de violencia en que la Argentina se sumió por aquellos años.
"Eso configura el arco dramático del texto", explica Moore. "El público norteamericano que verá la obra en primera instancia creerá que López Rega va a ser una influencia benéfica sobre Isabel. Aparece como alguien positivo, alguien que la va a ayudar y cree en ella. Y después a medida que va revelando su verdadera personalidad nos damos cuenta de que está totalmente loco y manda a asesinar personas. Entonces Isabelita se da cuenta de que él la ha estado usando y ella tiene que hacerse cargo de este hecho."
Moore agrega que Isabelita no contendrá una escena central como la de "No llores por mí Argentina" en Evita . "La tragedia de Isabel consiste justamente en que no logró realmente una manipulación de masas de tal efectividad. ¡Si lo hubiese logrado, probablemente seguiría siendo presidenta hoy! Las escenas públicas de ella en la obra muestran más bien cuán incómoda se sentía."
Moore intuye que el debate que provocará Isabelita será diferente en la Argentina que en los Estados Unidos. "Para un público norteamericano la obra demostrará que hay mucho más por saber que lo que nos relata Evita . La verdadera Eva Perón era más que una mujer glamorosa en un balcón; era una fuerza política y espiritual como jamás hemos visto en los Estados Unidos. Su memoria y la de su marido siguen subyugando a la Argentina todavía hoy. Para un público argentino la obra seguramente mostrará que es hora de hacerse cargo de Isabel Perón. Ella es tan parte de la historia como Juan y Evita, e intentar cómodamente "olvidar" esta historia reciente no le sirve al país. Yo creo que ella amaba a su marido e intentaba hacer lo correcto, pero le pesaba estar a la altura de Juan y Eva. Si tuvo poder político es porque el pueblo se lo confirió. Habiendo dicho eso, sigue siendo una historia muy personal. Mi cita favorita es una de Churchill: No hay historia, sólo biografías . No puede haber una historia moderna de la Argentina si no incluye la biografía de Isabel Perón. Encuentro su historia conmovedora, muy humana y, por supuesto, triste. Creo que actuó como lo hubiese hecho cualquiera en su situación. Quizá no fue trágica en el sentido clásico de Eva, pero eso es irónicamente apropiado."



