Educación: crece la repitencia

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10 de octubre de 2016  

La enseñanza escolar argentina se encuentra sumergida en una realidad preocupante. A las huelgas de docentes, fundadas principalmente en reclamos salariales, hay que agregar como otro signo de deterioro de la educación el significativo nivel de repitencia en los colegios secundarios de todo el país. Según un estudio del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), que comparó políticas y resultados educativos en América latina entre 2000 y 2015, los alumnos argentinos son los que más repiten en la escuela secundaria.

Conforme los datos disponibles, la cifra de repitencia fue aumentando durante la última década como consecuencia de la ampliación de la matrícula. Las mayores dificultades están en el primero y el segundo año de la secundaria, cuando repite hasta el 15% de los alumnos. Lo peor es que repetir de año no hace que los chicos aprendan más, sino todo lo contrario, según un estudio del Ministerio de Educación. Más aún, los alumnos de sexto grado que alguna vez repitieron obtienen resultados 10% inferiores en las pruebas de conocimiento.

La mayoría de los estudios dedicados a esta cuestión coinciden en aseverar que la repitencia escolar es contraproducente y poco efectiva, debido a que genera en los alumnos frustración, bajo rendimiento, deserción escolar, incremento de los problemas de aprendizaje, presión en el ambiente académico, baja autoestima, repetición de lo aprendido, costo elevado para el sistema educativo, retraso en el tiempo e incremento innecesario en el número de estudiantes por aulas.

Además, un alumno que repite tiene un 20 por ciento más de probabilidades de desertar del colegio que uno que ha logrado pasar todos los cursos a término. Esto es así porque, la mayoría de las veces, el fracaso escolar viene acompañado de otros castigos, como tener que cambiarse de colegio, dejar a sus amigos o pasar a formar parte del grupo de los malos alumnos, situaciones que, en definitiva, pueden llegar a estigmatizar al estudiante y hacerle perder la confianza en sus potenciales capacidades.

En el problema de la repitencia del colegio secundario confluyen varios factores. Entre otros, el deterioro socioeconómico de los hogares, la pérdida de valores y respeto por el principio de autoridad de parte de los adolescentes hacia maestros y directivos, la falta de orientación de la secundaria a las necesidades del mercado de trabajo, programas escolares con contenidos desactualizados y fallas pedagógicas. En muchos casos, los chicos no llegan con una buena base del nivel primario y, en otros, hay falta de comprensión de textos y poca capacidad de abstracción.

Por lo tanto, se debe prestar atención a la falta de motivación por estudiar que se expresa en la idea generalizada que tienen los alumnos con respecto a que el secundario no les posibilitará un mejor trabajo o un mejor futuro. En este aspecto, el rol del docente es fundamental, pues debería ser quien guíe a los escolares y los motive, propiciando situaciones donde los estudiantes se sientan parte importante del proceso de enseñanza-aprendizaje. Además, debería propiciar la crítica en los escolares, la reflexión y la participación.

Por su parte, las instituciones educativas deberían proponer y formular propuestas para definir nuevas metas, corregir sus deficiencias, reforzar sus fortalezas, mejorar sus estrategias pedagógicas y aumentar las tasas de promoción con buenos niveles de calidad. Es necesario motivar a los alumnos por el acceso al conocimiento y el pensamiento propio respecto de sus propias realidades y de sus proyectos de vida.

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