El legado que nos deja la figura del periodista “Mito” Grande
El 12 de enero último falleció el periodista rafaelino Emilio José “Mito” Grande, a los 94 años, lo que generó una enorme repercusión local, provincial y nacional, debido a su fecunda trayectoria durante 42 años en el diario La Opinión, donde fue director de 1980 a 1999, y su participación institucional en Adepa, Adira y la Cooperativa de Provisión de la Prensa Argentina Ltda. El 26 de mayo de 2022 había sido reconocido por el Concejo Municipal como “ciudadano distinguido” de Rafaela.
“La bonhomía de su temperamento, su humildad y equilibrio emocional estaban en el extremo de un oficio en el que se registran todos los matices, incluso los del polo opuesto al de este rafaelino que integró por muchos años el Consejo Ejecutivo de Adepa y presidió la Cooperativa de Provisión de la Prensa Argentina”, destacó José Claudio Escribano en la necrológica publicada en LA NACION.
En la asamblea anual de Adepa en la que fue elegido presidente Escribano, desarrollada por primera vez en Rafaela con motivo del 75º aniversario de La Opinión, en 1996, publicó el libro Servir al lector prójimo, que incluyó como ejes principales el apoyo a las obras públicas y privadas; las crónicas de sus experiencias en sus distintos viajes por el mundo; entrevistas a funcionarios, religiosos, científicos, deportistas del país y del exterior; la causa judicial que determinó su detención en 1979 por presunta violación a la ley 20.840, al publicar declaraciones del guerrillero Mario Firmenich (prófugo en ese momento) en Nicaragua y Chile, quien tenía intenciones de regresar al país.
Sobre este último punto, estuvo detenido durante 16 días, de los cuales 8 permaneció en el Cuerpo de Bomberos de la ciudad de Santa Fe y el resto en el mismo organismo en Rafaela. El director de El Litoral de Santa Fe, Riobó Caputto, corrió la misma suerte. La decisión la había tomado el juez federal Miguel Angel Quirelli. Mientras estuvo detenido en Rafaela, su hijo mayor, Antonio Mario, fue ordenado diácono en la Catedral San Rafael, ceremonia presidida por el entonces obispo Jorge Casaretto. Por orden del jefe de la URV de Policía Enzo M. Fabbiani pudo asistir a ese acto, siendo acompañado por una discreta vigilancia de un policía de civil. “Reitero mi más sentido reconocimiento a las decenas de amigos y conocidos que me acompañaron durante mi encierro, que tuvo repercusión en los medios nacionales e internacionales, como así también a todas las instituciones periodísticas del país y del exterior (Círculo de la Prensa de Rafaela, Adepa y SIP) y otras entidades, por su adhesión en aquel duro momento que a la distancia se valora en su real dimensión con el saldo positivo de una experiencia singular”, dijo en aquella oportunidad (La Opinión, 25 de agosto de 2009).
Por otro lado, Mito Grande era confeso hincha de Boca Juniors, siendo presidente de la Peña Boquense de Rafaela (1971-1990). Había entablado amistad con Alberto J. Armando (oriundo de Elisa, provincia de Santa Fe), presidente del club de la ribera que visitó Rafaela en dos oportunidades, para festejar los campeonatos en 1970 (Nacional) y en 1977 (Copa Libertadores), con más de 1000 personas reunidas en cenas realizadas en la Sociedad Rural de Rafaela. El colega Diego Lucero, de Clarín, consideró al presidente de la peña boquense Emilio J. Grande como “un periodista de fuste” (crónica “En Rafaela, Boca supera lo que impone la cuaresma”, publicada el 11 de marzo de 1970).
Por otro lado, fue un consecuente lector del diario LA NACION durante más de siete décadas y nunca se adaptó a leerlo a través de las distintas pantallas, sino que prefería la edición en papel. En algunas ocasiones el diario no llegó a la Perla del Oeste y Mito Grande se mostraba un poco molesto, diciendo: “Y ahora qué voy a leer…”.
Nos dejó un enorme legado de vida sencilla y humilde, testimoniando siempre los valores humanos y cristianos. Fue una persona buena, creyente, generosa, que participó en distintos ámbitos sociales: el periodismo, institucionales locales y nacionales, los deportes. Y que disfrutó de sus viajes por la Argentina y por el mundo.
“El talento recibido le permitió desempeñar cargos relevantes en todos los ámbitos de su vida. En su profesión de periodista fue un hombre respetado y apreciado por sus colegas, como directivo de Adepa, y sería interminable mencionar su trayectoria por sus innumerables contactos con los protagonistas de entidades intermedias, a las que apreciaba como semillero de dirigentes y garantía de nuestras libertades. Todos los actores sociales lo conocían”, testimonió Ernesto Gaspar Francisco Luna.
En el atardecer de su vida, lo recibimos en nuestro hogar con Claudia, Juan Manuel y Valentina, devolviendo tantas enseñanzas recibidas que me marcaron para siempre…
Periodista y docente de la ciudad de Rafaela



