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OPINIÓN

El otro Mundial: cuando la desinformación juega en equipo

Las emociones de millones de personas suelen estar al límite por la pasión que genera el fútbol. Es un terreno fértil para distorsionar la conversación, ahondar las tensiones y generar enfrentamientos

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Algunas de los contenidos falsos y engañosos durante el Mundial
Algunas de los contenidos falsos y engañosos durante el Mundial
Franco  Piccato
Por Franco PiccatoPARA LA NACION
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La Copa del Mundo ya tiene campeón. Pero también dejó otra evidencia: cuando millones de personas están viendo lo mismo y las emociones están al límite, la desinformación aprovecha.

No es casualidad. La desinformación aparece donde hay atención pública, identidad, pasión, incertidumbre o enojo. Busca ganarle a la reflexión. Y, desde allí, intenta distorsionar la conversación, profundizar tensiones y convertir las diferencias en enfrentamientos.

El Mundial de Fútbol 2026 era un escenario perfecto. Mientras las selecciones competían dentro de la cancha, fuera de ella se jugaba otro partido, mucho menos visible: el de los contenidos falsos y engañosos. Vimos videos que se apoyan en prejuicios, conflictos políticos y disputas identitarias para ganar terreno.

¿Qué hay detrás de un video manipulado que atribuye declaraciones racistas a dirigentes y jugadores? ¿O de los rumores falsos sobre el cierre de fronteras a jugadores y simpatizantes por razones sanitarias? ¿O de frases inventadas sobre conflictos de soberanía territorial?

A primera vista, algunos de estos contenidos pueden parecer inofensivos. Pero no lo son. Funcionan porque se apoyan en prejuicios que ya existen, los exageran y los ponen a circular. Detrás de ellos, la desinformación juega en equipo con la polarización, alimenta la discriminación y viraliza los discursos de odio.

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La falsa noticia sobre la muerte del padre de Lionel Messi poco antes del comienzo del Mundial trascendió nuestras fronteras
La falsa noticia sobre la muerte del padre de Lionel Messi poco antes del comienzo del Mundial trascendió nuestras fronterasCaptura

Durante semanas convivieron dos Mundiales. El que se jugó con goles y festejos en las canchas, y el que se jugó en nuestros teléfonos, donde millones de personas recibieron y compartieron videos manipulados, imágenes fuera de contexto, audios falsos y publicaciones diseñadas para generar indignación antes que información.

No es un fenómeno nuevo, y tampoco va a terminar con el último partido. Pero el Mundial volvió a mostrarlo de manera concentrada, acelerada y a escala global. Lo mismo pasa en elecciones, conflictos internacionales, crisis sanitarias o desastres naturales. Los temas cambian, los mecanismos diseñados para hacernos reaccionar antes que pensar, se mantienen.

Una falsa información sobre el ataque a un hincha mexicano
Una falsa información sobre el ataque a un hincha mexicano

Los grandes eventos deportivos se convirtieron en un laboratorio privilegiado para entender cómo funciona la desinformación. Nos permiten observar qué prejuicios activa, qué emociones nos movilizan a compartir y cuánto tiempo (¿acaso unos pocos segundos?) nos damos para pensar antes de reaccionar. También muestran cómo interviene la inteligencia artificial en la construcción de narrativas.

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La principal lección no tiene que ver con la tecnología. Tiene que ver con nosotros. Ninguna herramienta alcanza si no hay personas dispuestas a hacerse preguntas. A detenerse. A dudar. A frenar unos segundos antes de compartir.

Verificar ya no puede ser una tarea exclusiva de periodistas y verificadores. Tampoco la educación mediática y el pensamiento crítico pueden quedar limitados a las escuelas. Preguntarnos quién publicó un contenido, qué evidencia presenta, de dónde surge y por qué busca provocarnos se convirtió en una habilidad democrática.

El jugador español Gavi es empujado en un choque con el jugador argentino Leandro Paredes (5) y Thiago Almada tras la final del Mundial entre España. Circuló un supuesto reportaje donde Gavi revelaba qué le había dicho a Paredes antes de una agresión. Los verificadores concluyeron que esa entrevista nunca existió y que las citas eran falsas
El jugador español Gavi es empujado en un choque con el jugador argentino Leandro Paredes (5) y Thiago Almada tras la final del Mundial entre España. Circuló un supuesto reportaje donde Gavi revelaba qué le había dicho a Paredes antes de una agresión. Los verificadores concluyeron que esa entrevista nunca existió y que las citas eran falsasYuki Iwamura - AP

El Mundial terminó, pero este partido continúa. La próxima conversación masiva podrá ser una elección, una emergencia climática, una crisis económica o cualquier hecho que concentre la atención pública. La desinformación también va a estar ahí. Lo que aprendamos hoy será clave para construir una sociedad menos vulnerable y mejor preparada para evitar caer en la manipulación de los contenidos falsos.

La Copa ya tiene dueño. La defensa de una conversación pública basada en evidencia, en cambio, se juega todos los días. En el medio, la desinformación sigue buscando subir al podio.

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Franco  Piccato
Por Franco PiccatoPARA LA NACION

Director Ejecutivo de Chequeado

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